El amianto en Laguna de Arcas llega a 4,5 metros

J.Monroy
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El amianto en Laguna de Arcas llega a 4,5 metros - Foto: David Pérez

Los técnicos tienen que mover la carpa a otras zonas de la parcela y ver si esta cota se mantiende. De ser así, la Junta podría replantearse otras soluciones alternativas a la retirada

Los trabajos que la Junta ha puesto en marcha para la retirada del amianto de su parcela en Laguna de Arcas (Polígono) han deparado una sorperesa. Hay acumulado, enterrado en este caso, bastante más amianto de los 600 metros cúbicos esperados. En concreto, confirma el viceconsejero de Medio Ambiente, Agapito Portillo, cuando comenzaron los trabajos bajo el primer emplazamiento de la carpa de presión negativa, los técnicos se dieron cuenta de que el cúmulo no era superficial, ni mucho menos: llega a una profundidad de cuatro metros y medio.
Vecinos de la zona confirman que en este entorno, en el que en su día se encontró un fósil de mamut, había un enorme hoyo, que se utilizó en cierta forma como vertedero. De ahí que posiblemente, cuando Ibertubo comenzó a deshacerse del material cancerígeno, aprovechara su presencia vertiéndolo hasta aplanarlo.
Ahora los técnicos, apunta Portillo, tendrán que investigar la extensión de este profundo cúmulo. Estaba previsto que durante la operación, la carpa se moviera hasta en diez ocasiones a lo largo de esta parcela de 7.000 metros. Porque los técnicos trabajan sólo bajo la carpa. Primero, confirma Portillo, se va a desplazar a un espacio contiguo, para después «pegar el salto», para ver si esta profudidad de vertido se da en más espacios o es algo puntual. Aunque por las fotos aéreas parece que esta sería la zona con más amianto, los técnicos no se atreven a dar una opinión hasta trabajar debajo de la carpa.
Retirada u otras opciones. De momento, a día de hoy, la idea de la Junta sigue siendo retirar el amianto de Laguna de Arcas, aunque en más tiempo de lo esperado. Pero si en realidad hubiera mucho más amianto de lo esperado, las complicaciones técnicas harían que no mereciera la pena retirarlo. Habría que ver otras decisiones. Las siguientes comprobaciones decidirán qué es lo que termina por hacer la Junta.
Porque no es lo mismo retirar los 600 metros cúbicos previstos que mucha más cantidad. En consecuencia, apunta Portillo, si lo encontrado hasta ahora hubiera sido tan solo un hueco y no hay mucho más amianto de lo esperado, se podría retirar todo. De tratarse de un agujero grande, la Junta debería pensarse otras alternativas, por la dificultad en movilizar tanto amianto. A la postre, apunta el viceconsejero, «todas las dificultades que están sucediendo en Laguna de Arcas nos estén enseñando en algo nuevo, en lo que no había ninguna experiencia, qué es lo que se puede hacer, y qué tipo de decisiones hay que ir tomando técnicamente en virtud de lo que se va encontrando».
En cualquier caso, adelanta Portillo, la Junta no tomará decisiones sin transparencia. Durante los últimos meses ha estado reuniéndose con representantes de la Asociación de Vecinos El Tajo y la Plataforma Mi Barrio sin Amianto. Ellos están al tanto de estos descubrimientos. «Con ellos queremos ser muy claros, porque no queremos que se dé lugar a malas interpretaciones», apunta el viceconsejero; más cuando lo que se está haciendo es el más puro análisis técnico, «es mejor que todo el mundo lo conozca, y así si hubiera que tomar una decisión diferente en algún momento, se sepa por qué se toma, que no es por ninguna otra cuestión que la técnica».
Problemas para la venta. De tener que quedarse el amianto en la parcela, supondría una complicación añadida a la Junta. El pasado 31 de enero, el Diario Oficial de Castilla-La Mancha publicó la resolución de la Dirección General de Vivienda y Urbanismo por la que se anuncia la licitación para la venta en concurso de las parcelas de uso comercial y terciario propiedad de la Junta. Una de ellas era precisamente esta sobre la que se está trabajando sobre el amianto. Se trata de una parcela de 5.394 metros, que sale a concurso por 1,2 millones, con uso comercial y de oficinas.
Portillo reconoce que, independientemente de que haya salido ya a concurso, este terreno no puede adjudicarse si no está limpio. Fomento la sacó con el convencimiento de que era posible quitar los 600 metros cúbicos previstos de amianto. Si se acaba de limpiar, será un terreno urbanizable subceptible de urbanizarse. De no ser así, no podrá continuar el procesimiento.