«No se consume más prostitución en Castilla-La Mancha»

Hilaro L. Muñoz
-

Del Olmo es una de las tres personas con las que nació In Género hace casi 15 años. La entidad lleva ese tiempo trabajando de primera mano con las prostitutas de la región

Miguel del Olmo, coordinador de 'In género'. - Foto: Pablo Lorente

¿Cómo empieza una asociación como esta en Castilla-La Mancha?
Arrancamos con pequeños proyectos. Licitamos en un proyecto sanitario, ya que habíamos trabajado con salud pública y estaban contentos con el trabajo que hicimos y pensaron en hacer un proyecto de intervención en salud pública con prostitución en Castilla-La Mancha.
¿Cómo es la intervención con las prostitutas?
En la plataforma de la prostitución y de la trata en Albacete explicamos el otro día que llevamos cuatro o cinco años exigiendo que haya medidas de intervención social para proteger a las víctimas y que no se gaste todo el dinero en sensibilización, que es donde se gasta. Además, se emplea en una sensibilización en la que no creemos, es fantástico que sensibilicemos a toda la población para que no consuma prostitución pero eso es una parte después de que se haya protegido a las personas que la ejercen y que pueden ser víctimas de trata.
¿Qué problemas hay al atender a quienes trabajan en la prostitución?
Chocamos con la realidad. Al final, la prostitución está muy vinculada con la inmigración y dentro de la política migratoria no se reconoce ninguna cuestión administrativa a menos que tengas un arraigo, algo que se tarda en conseguir casi tres años. Cuando las mujeres llegan y hacen su proceso migratorio y llegan a España lo hacen pensando que van a tener trabajo y lo que menos esperan es que van a estar tres años esperando a tener la documentación. Al explorar posibles trabajos o actividades a realizar encuentran ese trabajo sumergido como cuidar niños, cuidar mayores o limpiar una casa. En Albacete veíamos que se están ofreciendo puestos de interna por 300 euros al mes. Al final ellas dicen que si ejercen la prostitución es por su familia. Muchas mujeres deciden ingresar en la prostitución por la incapacidad de sobrevivir con las condiciones de los inmigrantes de aquí. Luego hay otra gente, que sube el tramo de edad a los 32 años, porque hay mujeres que ejercieron la prostitución cuando llegaron hace unos años y que fueron entrenado al mercado laboral, pero que cuando les echaron del trabajo y tras cobrar los desempleos llegó un momento en que no hay más oportunidades y deciden regresar a la prostitución tras muchos años.
En In Género comentan que les abren las puertas en el 99% de las casas, prostíbulos o clubes ¿cómo se llega a esa situación?
La clave es la información en salud y nuestra filosofía es entrar a través de ella porque es bueno para las personas que ejercen la prostitución, para los dueños de los clubes y para los pisos, para todo el mundo. El trabajo preventivo es clave pero también lo es la cercanía y que llevamos 15 años en el territorio. A mí no me da vergüenza ni tengo ningún miedo de entrar a ningún club. Hemos tenido tres o cuatro percances a lo largo de los 15 años con clientes o gente que estaban borracha y además cuando hay determinados dueños que se niegan a que entremos eso nos da las claves de que pasan cosas raras. Si alguien no tiene problemas de abrirte las puertas o entrar a cualquier hora en el club hasta los dormitorios, seguramente no tenga nada que esconder o tendrá menos que el que hace desagradable la visita.
¿Cómo es ese diálogo con las personas que ejerce la prostitución?
En casi todos los clubes nos conocen mujeres porque hay personas que llevan 10 o 12 años en un club. A veces, cuando cambian los dueños son las mujeres las que explican a los nuevos que estas personas somos los de In Género, que vienen con los condones y demás. Ellas abren las puertas a otras y son también las que llaman por las compañeras si tienen un problema de salud o jurídico. Surgen intermediarias y trabajamos, de hecho, el tema de mediadoras con ellas. Hacemos pequeños ciclos de formación para que tengan las herramientas suficientes que permitan detectar problemas y tienen un teléfono de 24 horas al que pueden acudir para aspectos, tan sencillos, como solicitar una cita en un centro de salud. Igual que lo utilizan para una cita también lo hacen para denunciar que en tal sitio hay cosas raras.
¿Se pone en conocimiento de la policía estas situaciones?
Tenemos contacto con la Policía y no hay problema en decir que haya una víctima de trata. Otra cosa es lo que ocurra luego después. No vale que se diga en ese lugar hay trata porque se necesita una denuncia, que sea real y efectiva y después de ese trámite surge ese documento de protección a la víctima. Muchas mujeres piensan que con señalar a un lugar y decir que ahí hay trata es suficiente pero hace falta corroborar los hechos. La dificultad está ahí y muchas veces detectamos y denunciamos y esto puede desembocar en que se levante y se pille una pero igual que hay veces que llevamos muchos años trabajando con un club y la misma persona y levantan que hay una red de trata, y pensabas que no la había.
¿Hay mucha trata en la región?
Creo que hay menos porque la Policía ha hecho un gran trabajo en los clubes, han asustado a las mafias y actúan menos en España, aunque no desaparecen. Ha habido una cosa terrible y es que se ha ejercido y priorizado el control migratorio con miles de mujeres expulsadas del territorio sin saber si eran víctimas de trata o no. Que la trata ha bajado, lo dicen las mismas mujeres y los dueños de los clubes. Antes pasaban mafias con archivadores con fotos de mujeres e iban diciendo por los clubes que vendían. Había momentos en que las mujeres decían ‘a mí me vendieron, me vendió mi hermano por 600 euros’ o ‘me vendió mi primo por 1.500 euros’. Eso ha sucedido en España y en Castilla-La Mancha y ahora eso no se ve tanto.
En su estudio se apuntaba que desde In Género se había atendido este año a 1.721 mujeres. ¿Es mayor la cifra igual o similar a la que había hace años?
Creo que la prostitución más o menos ha estado siempre alrededor de 2.000 o 2.500 mujeres atendidas en un año en Castilla-La Mancha pero si se hace una foto fija, a lo mejor hay 1.200 o 1.300, quizá menos. Esta foto fija es inferior a las personas que atendemos a lo largo del año.
Porque hay gente que entra y sale.
Una de las características de la prostitución es la alta movilidad. Las propias mujeres son las que deciden que si aquí no hay actividad se van a otro sitio u otro lugar. Otro falso mito es que cada vez se consume más prostitución, pero nosotros vemos cada día más vacíos los clubes. Vamos algunos lunes, martes o miércoles a los clubes de alterne y son las ocho o nueve de la noche y las mujeres nos dicen ‘aún no ha llegado ningún cliente, yo aquí no me quedo dos o tres días porque no hay negocio para mí’.
¿Hay algún cambio en ese mundo de la prostitución, por ejemplo, con el tema de los pisos?
La prostitución en los pisos se ejerce por mujeres españolas y por mujeres inmigrantes en situación administrativa irregular. Como hay mucho control, cuando pasan los tres meses que las mujeres tienen el visado de turista en vigor se tienen que ir de los clubes porque tampoco quieren mujeres indocumentadas, ya que eso les causa problemas con la Policía y se van a los pisos. Las mujeres españolas prefieren ejercer la prostitución en un piso donde las va a ver menos gente.
¿Cómo funcionan estos pisos?
Los pisos en Castilla-La Mancha no funcionan como los pisos de Madrid, donde el dueño va a un porcentaje en función del servicio que realizan. Lo que hemos observado en los pisos de aquí es que hay una persona que se ocupa de conseguir el piso, de contratar el alquiler, y subcontrata las habitaciones a las personas que ejercen la prostitución. Son las mujeres las que administran los servicios a través de internet.
¿Qué pasa en Ciudad Real para liderar la estadística en el número de prostitutas atendidas?
Casi todos los años, Toledo y Ciudad Real están a la par, pero no hay un motivo claro para ser líderes. Quizás hay elementos como las casas de Tomelloso por que hay mucha movilidad. Esto no significa que haya más prostitución en Ciudad Real, sino más movilidad. En Toledo hay muchos más clubes y con la cercanía de Madrid se han movilizado menos mujeres.
¿Qué ocurre con los jóvenes y la prostitución?
Hay un mito en que los jóvenes cada vez consumen más prostitución. Nosotros no observamos eso, ya que el 80 por ciento de las intervenciones que tenemos son en clubes y algún fin de semana puede haberlos pero nosotros pensamos que los jóvenes van a los clubes a otras cosas, no a consumir sexo.
¿Para cuándo un estudio similar al publicado esta semana pero con los clientes?
Nadie quiere interactuar con los clientes aunque es fundamental que se intervenga con todos los actores. Si en la prostitución hay tres actores principales, los dueños, los clientes y mujeres que ejercen la prostitución, y si se quiere sensibilizar contra la trata se comete un fallo si no se sensibiliza a todas las partes. Hay redes de trata que se han levantado porque la chica le ha dicho a un cliente que está en contra de su voluntad y se han ido a la Comisaría. Además, por qué no trabajar con ellos el tema de la salud, ya que nosotros trabajamos en concienciar que no se pueden tener relaciones sexuales sin condón, pero si el cliente insiste...
¿Qué otros problemas os encontráis en vuestro día a día?
Vemos que hay rechazo a estas mujeres en el acceso a la salud y en los servicios sociales. Hay trabajadores sociales que se preguntan cómo voy a trabajar con una prostituta si no se si es víctima de trata o no. Eso debe dar igual, porque hay que atender a la persona sea como sea o provenga de donde provenga. Hay muchos juicios de valor, mucho moralismo e ideología tras el tema de la prostitución pero, si somos capaces dejar al margen estos temas y centrarnos en los problemas que puedan tener estas personas, podemos mejorar su vida. Al final lo que perseguimos es mejorar la vida de estas personas y que sean autónomas y que tengan los derechos humanos como cualquier persona en el mundo.