«Es injusto decir que el Casco se despuebla por el turismo»

C.M
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El concejal delegado de Promoción Económica, Innovación y Empleo, Turismo y Artesanía considera que «Toledo no necesita más visitantes, debemos atraer a personas que estén más tiempo, que consuman más y que pernocten»

Francisco Rueda, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Toledo. - Foto: Ángeles Visdómine

Francisco Rueda se estrena en el ruedo municipal tras haber ocupado la viceconsejería de Empleo y Relaciones Laborales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Y lo hace poniéndose al frente de Promoción Económica, Innovación, Empleo y Turismo y Artesanía. En estos dos meses se ha dado cuenta de que la cercanía «engancha» y, en ocasiones, «deslumbra».
¿Cómo se siente en esta nueva aventura?
Me siento un poco sorprendido por dos cosas, porque es mucho más ilusionante de lo que hubiera esperado, engancha mucho. Y también asombrado de la cantidad de eventos, atención, focos de interés que se genera desde la Administración local, es un poco deslumbrante. Vengo de la viceconsejería y allí, salvando las distancias, los recursos son mayores y la cantidad de personas a las que afecta una decisión es enorme, pero aquí -reduciendo el volumen- la sensación que tengo es que el efecto de lo que hago, o no hago, es realmente mucho mayor. Es muy intenso, directo e inmediato.
¿Eso es bueno?
Eso te da una importante sensación de responsabilidad, para lo bueno y lo malo. Antes lo que hacia era, un poco, como dirigir una orquesta, y ahora soy como el solista, si te equivocas se nota mucho más y aunque no se tiene la sensación grandiosa de una orquesta, sí ofrece la sensación gratificante de que es cosa tuya, para bien o para mal, lo que se ha realizado. En estos dos meses esta es la sensación, es más de lo que esperaba.
¿Cree que las tres áreas de gestión que le han asignado son las adecuadas?
Parecen muy diversas, pero realmente están muy interconectadas, aunque es verdad que en una ciudad como Toledo es peso del turismo es enorme, ha sido quizá el mayos descubrimiento para mí porque soy nuevo en esta materia.
Imagino que ya ha planificado los objetivos a cumplir en cada una de ellas. ¿Es optimista?
Sí, soy optimista, soy pesimista al corto y optimista al largo, creo que el mundo va siempre a mejor. En cuanto a  los principales retos, creo que hace falta una planificación estratégica, estamos ahora mismo en una encrucijada, hay cosas que apuntan muy bien, como el crecimiento de la actividad turística en todo el mundo que a nosotros nos beneficia, y tenemos que saber aprovecharlo, rentabilizarlo. Es indudable que somos punta de lanza del crecimiento turístico.
¿Cómo debe aprovecharse el aumento de la actividad turística?
Tenemos que saber crear empleo, atraer empresas y riqueza, pero al mismo tiempo debemos calcular que esto supone riesgos relacionados con el despoblamiento del Casco o la conservación del patrimonio. A esto se une la importancia de propiciar un turismo que aumente las pernoctaciones ya que, a pesar de que estos niveles van subiendo, hay un riesgo de que estas cifras vayan sólo por vía excursionista, que creo que no.
No hay que olvidar la adecuación de las nuevas formas de hacer turismo. ¿Lo cree así?
Sí, hay un problema con las nuevas formas de hacer turismo, con lo que llamamos apartamentos o viviendas turísticas sin ir más lejos,. Esta explosión y crecimiento del sector -que desde el pasado año 2014 se aceleró-, es bienvenido pero indudablemente sobrecarga de presión al Casco histórico. Y ni siquiera a todo el Casco, la llegada de visitantes se puede contemplar como un río de gente que, está claro, habría que reciclar, abrir, ordenar para lograr reducir esta presión.
Algunos residentes opinan que parece que los responsables no se dan cuenta de lo que ocurre.
Desde aquí mismo, desde el Ayuntamiento, se contemplan los grupos que recorren el Casco, algunos con megafonía, y es cierto que se genera cierto alboroto, además el Casco posee un conjunto de calles estrechas que, evidentemente, se colapsan con los grupos de turistas que lo recorren.
Todo esto conforma el reto a realizar, y lo vamos a tener que hacer en esta legislatura. Porque para bien o para mal estamos como en la divisoria de aguas en la que o vamos para arriba o hacia abajo. Eso contando con que la expectativa es muy positiva en el sector y en la creación de empleo a él vinculado.
Las asociaciones y colectivos vecinales lleva años reivindicando más atención a las consecuencias negativas del turismo.
Es verdad que el Casco tiene un problema estructural, pero creo que sería injusto si lo achacáramos al turismo. Es verdad que en esa evolución del Casco se suma el turismo y su impacto, pero el turismo es un río que ocupa a escala una superficie muy pequeña en relación al conjunto, el resto no está prácticamente afectado.
Pero el problema existe.
El problema sigue existiendo, pero es injusto decir que el Casco se está despoblando por el turismo, es un concepto mucho más antiguo y tiene que ver con el modelo de vivienda, en sentido amplio, que ofrece el Casco ya que es, en general, poco atractivo para familias de clase media, que son las que mantienen las ciudades. En cambio encuentran viviendas más adecuadas para sus necesidades fuera del Casco histórico.
Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer?
Todo eso es lo que hay que revertir, no castigar al turismo, independientemente que hay que ordenarlo.
¿Cómo se puede ordenar ese flujo turístico?
Hay que ordenar la concentración de grupos, hay que ordenar las viviendas turísticas, el comercio, la señalética, el tráfico... todas estas intervenciones hay que hacerlas bien porque no debemos caer -y corremos el riesgo- en el planteamiento de que es o turismo o Casco. Si queremos conservar la vida en el Casco es necesario hacer compatible ambas parcelas, ha sido siempre compatible y debe seguir siéndolo.
No cree que el toledano está aumentando su rechazo al turismo.
Sí se está empezando a tener cierta sensación de molestia, pero no creo que se pueda hablar de fenómenos que sí se han dado en otras ciudades. En Toledo no se percibe  esa turismofobia que ha llegado a otros focos turísticos.
¿Cree que se está tiempo para combatir esta situación?
Creo que llegamos a tiempo porque esta sensación está empezando a aflorar ahora, tenemos que hacer este crecimiento compatible con la vida del residente en el Casco porque no tiene vuelta atrás.
Sabemos que tenemos que reodenar los grupos que llegan, hay que trabajar en la medida que podamos, y no es fácil, con la señalética instalada con el objetivo de ir desviando este flujo de visitantes y de ir abriendo otros circuitos patrimoniales. Tenemos la suerte de que Toledo cuenta con infinidad de posibilidades tanto dentro como fuera de las murallas.
La tarea no se presenta sencilla.
No, la verdad es que es un trabajo complicado porque ese río de turistas es un río de dinero y es complejo variar los itinerarios ya que, claro está, modificar estos flujos afectan directamente para los establecimientos y comercios que allí se encuentran.
Las posibilidades que ofrece la ciudad no dejan de ser oportunidades para diversificar los flujos. ¿Trabajan con esta opción?
Claro, contamos con una gran riqueza patrimonial extramuros de la ciudad. De hecho, queremos empezar a actuar en la senda ecológica- desde la parte del empleo y la formación-, en la vega del río, en el yacimiento del Cerro del Bú, en todo el entorno del Valle.
Uno se los ‘problemas’ que tiene Toledo es que le sobra de todo, y esto es una ventaja con la que debemos trabajar para intentar reducir la presión a la que está sometido el Casco. Dicho esto, es tal el atractivo, el tirón que el conjunto histórico tiene desde el siglo XVIII, que variar esta concepción requerirá de mucho esfuerzo. Hace poco estuve en el Archivo Municipal viendo documentos de principios del siglo 20 sobre la normativa de los guías turísticos de la época, y salvando los detalles, parece que está escrito ahora. Tenemos los mismos problemas que entonces porque esta atracción es tan fuerte -no en vano miles de escritores hablaron de ello-, que entiendo que cualquier viajero, sobre todo en una primera visita, quiera visitar el Casco histórico, es muy difícil que otros espacios de la ciudad puedan competir con el tirón de la roca.
Incluso las murallas, los torreones, las puertas o los puentes son elementos que en cualquier otra ciudad serían lo más de lo más, pero aquí aún así cuesta trabajo derivar a las personas u ofrecer esos otros patrimonios de segunda visita. Nosotros estamos abordando esta posibilidad intentando promocionar y mover estos otros espacios de la ciudad.
¿Cómo desea promocionar la ciudad y sus atractivos esta legislatura?
El objetivo no es tanto promocionar Toledo, creo que no necesitamos más visitantes, sinceramente. Creo que no hace falta que llegue a la ciudad más gente, más bien apuesto por traer a visitantes que esté más tiempo, que consuman más, que pernocten en la ciudad.
Hay que cortar, no se trata de que vengan miles y miles de visitantes, somos la ciudad patrimonio con más visitantes de todas las que conforman este grupo, pero estamos muy por debajo en pernoctaciones. Nuestra situación de cercanía con Madrid es una ventaja en muchos aspectos, pero también limita en otros.
Ha mencionado la dependencia del pequeño comercio con el turismo en el Casco, pero el comercio posee otras necesidades.
Es uno de los temas que más nos preocupa porque la nueva economía y la globalización no van tan a favor. Intentaremos elaborar un plan de dinamización del comercio porque está ciudad es muy compleja por su esquema urbanístico, los barrios tienen necesidades muy diferentes. Con datos cuantitativos en la mano, el comercio en el Casco va muy bien, eso no quita que tenga retos importantes, mientras que en los barrios se nota la competencia del comercio electrónico.
Junto a ese plan, queremos desarrollar una política de apoyo a pymes y a nuevos emprendedores, aunque este es difícil porque, como es lógico, el empresario debe atender su trabajo.
Muchos de ellos se quejan de la falta de flexibilidad administrativa.
Si me pongo en el lugar de un pequeño empresario entiendo que, a veces, se sienta agobiado. Este sí que es un problema que se debe abordar, me gustaría crear ese grupo de trabajo para flexibilizar todos estos procedimiento, pero no es fácil.