Brecha de género también en la enfermedad

C.M
-
Brecha de género también en la enfermedad

La Jornada Mujer y Daño Cerebral - Experiencias en primera persona denotó la importancia de reforzar un línea estratégica de igualdad porque «somos una realidad y queremos ser visibles». Sólo un 42% de las mujeres con daño cerebral buscan ayuda

El ictus constituye «la primera causa de muerte en la mujer» española, de hecho casi 16.000 mujeres mueren cada año por esta enfermedad. Factores biológicos, como la alta prevalencia de hipertensión o las hormonas femeninas, determinantes sociales de género, y la tardanza en acudir a urgencias hospitalarias «por dar prioridad a cargas familiares», hacen que la incidencia sea mayor en este colectivo.
La Asociación de Daño Cerebral Sobrevenido de Castilla - La Mancha celebró en la ciudad una jornada -sustentada en los testimonios y experiencias de mujeres profesionales, cuidadoras y afectadas- llamada a ser punto de encuentro y de reflexión que «visibilice a las mujeres con daño cerebral y especiales necesidades, y a las cuidadoras». En este punto, la presidenta de Adace CLM señaló la necesidad de «transmitir este conocimiento porque la mujer, en la parte de discapacidad, es la más invisible». Y lo es por una serie de factores íntimamente relacionados con ese «estrés un poco callado» tan habitual en las mujeres y con la «costumbre de sufrir y no acudir al médico porque tenemos muchas cosas que hacer», lo que evita que «se tomen las medidas necesarias de prevención». No en vano, aseveró sufre un estrés un poco callado, una costumbre de sufrir y no ir al médico porque tenemos muchas coas que hacer, no me puedo poner mala. Eso supone que no se toman las medidas necesarias de prevención, cuesta más reconocer un ictus en una mujer que en un hombre, generalmente ellos acuden antes al médico, «cuesta más reconocer este daño en una mujer que en un hombre» ya que, generalmente, «ellos acuden antes al médico y casi inmediatamente solicitan ayuda», mientras que «ellas intentan hacerlo todo solas».
Y puesto que en el caso del daño cerebral motivado por un ictus las mujeres representan, en la asociación, «el 52%» de las afectadas, las representantes públicas allí presentes coincidieron en significar la necesidad de hacer visibles estas situaciones y, por supuesto, de continuar apoyando las líneas de acción encaminadas tanto a las mujeres con daño cerebral sobrevenido como a las cuidadoras.
En este punto, quiso Ana Saavedra concentrar el problema afirmando que «en torno al 96% de las cuidadoras son mujeres» y que si bien cierto que representan el 52% de las afectadas, también lo es que «sólo un 42% de esas mujeres que sufren el daño cerebral buscan ayuda», ni siquiera «solicitan el reconocimiento de la discapacidad».


Las «sufridoras». Un dato «importante porque también existe una brecha de género» en este sentido ya que «los hombres enseguida buscan ayuda y solicitan la discapacidad, con todo lo que ello conlleva». En cambio, apreció la directora general de Dependencia, «las mujeres son las sufridoras» porque, además, «hay que poner de manifiesto la catástrofe que sufre la familia cuando el daño afecta a la mujer» porque «es la que cuida, sustenta, ayuda y apoya, y si ella lo sufre la casa se viene abajo». De ahí que apuntara a la importancia de que «todas las administraciones presten su apoyo para que esas mujeres se sientan protegidas».
En este mismo sentido, Charo Navas destacó el compromiso de Adace con «la igualdad de género»  en torno a unas jornadas «que muestra a las mujeres que además tienen una discapacidad» y con la redacción de un tercer Plan Estratégico dotado de «una línea específica de igualdad que refuerza la estrategia de trasversalidad en su organización». La directora provincial del Instituto de la Mujer evidenció su compromiso con este tipo de intervenciones recordando la fluida colaboración establecida en la comisión de Cermi Mujeres «con la que tenemos una alianza y trabajando en firmes convicciones».


.