Kanga Valls: «El hip-hop español está bien valorado en el extranjero»

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Este bailarín y coreógrafo catalán está reconocido como una de las grandes figuras del hip-hop en nuestro país, género en el que ha ganado premios nacionales e internacionales

Kanga Valls: «El hip-hop español está bien valorado en el extranjero»

Háblenos de ‘Cube’, la propuesta con la que ayer pasaron por Toledo. ¿Cómo van las cosas dentro de esta joven compañía de danza?
Se trata de un espectáculo que empezó hace un par de años, con este elenco de bailarines, y que es ahora cuando ha conseguido mayor repercusión. Nuestra idea era la de proyectar nuestro trabajo a nivel teatral, y creo que lo vamos consiguiendo, según los resultados de la gira. Hemos apostado por un lenguaje muy personal, que fusiona diferentes estilos. Como bien dice, se trata de una joven compañía, tanto en su fecha de creación como en el promedio de edad de quienes la formamos. Yo soy el mayor, pero la media es de 25-26 años. Creo que nuestro trabajo destaca no por ser los mejores, sino porque aportamos al público un trabajo diferente.

Ha hablado de «proyección teatral» y de «fusión». ¿Es posible concretar algo más sobre esta mezcla de estilos?
Más que de una mezcla de estilos, yo hablaría de un lenguaje a partir de propuestas diferentes, aunque partiendo de la base de que el 90% de nuestro trabajo ha sido siempre el hip-hop. Sin embargo, aparte de la danza urbana, nos hemos nutrido también del mimo y de la expresión gestual. Probablemente sea esta palabra, nutrir, la que mejor explique esta danza de calle puesta en escena que hemos planteado.

Hay quien considera el mimo un formato completamente alejado de la danza, por sus diferentes ritmos... ¿Cómo han conseguido ‘nutrirse’ de ambos ejercicios en ‘Cube’?
Sencillamente, damos a entender a la gente que hay cosas en mitad del espacio vacío. La danza es movimiento, pero la expresión gestual también tiene sus propios ritmos. Nuestra propuesta consiste en hacer que la danza se ‘nutra’ -me gusta más esa palabra que ‘fusión’- de los tempos del mimo. Y creo que el resultado no ha decepcionado a nadie.

Esa combinación de planteamientos escénicos diferentes, ¿es habitual dentro de la danza contemporánea, y, más concretamente, del hip-hop?
Opino que sí, al menos por la experiencia que he tenido yo. De hecho, creo que ese deseo de sumar diferentes tipos de danza se aprecia en todo tipo de formatos. En el año 2004 trabajé con una compañía de Barcelona, Color Dansa, que siempre había hecho flamenco pero se valía de disciplinas completamente distintas para alcanzar un estilo propio. En el espectáculo ‘Mientes + k parpadeas’ apostaron por el hip-hop y el resultado llegó muy bien al público. Desde entonces, he ido comprobando que la convivencia del hip-hop con otras técnicas y estilos (e incluso del hip-hop con el propio hip-hop, porque, como en el flamenco, podríamos hablar de ‘palos’ diferentes) ha dado muy buenos frutos.

¿Se va desmontando el tópico de que la danza contemporánea es un género minoritario en España o todo lo contrario?
No sé si me atrevería a hacer un diagnóstico, aunque, desde luego, soy consumidor de diferentes estilos de danza, desde flamenco hasta contemporánea. Quizá podría decir que su repercusión no es similar a la que tiene en otros países en los que yo he trabajado, como Francia, Alemania o Estados Unidos. No obstante, lo que es cierto es que hay muchas compañías de pequeño formato en nuestro país que no se conocen, aunque trabajan duramente, valen la pena y merecerían tener una oportunidad.

Quizá los circuitos culturales y los medios de comunicación seamos en parte responsables de que solamente se siga enEspaña a las compañías grandes.
A las que, desde luego, no quito méritos... No, solamente quiero decir que las compañías nuevas traen consigo la ilusión de los primeros años y un amor a la danza totalmente altruista, por escasos que sean sus medios. Y con esto, repito, no estoy diciendo que esas condiciones les falten a las compañías principales (a excepción de unos medios tan reducidos, claro).

Ese amor a la danza, ¿lo transmiten las compañías pequeñas a través de las master class que es posible contratar con bailarines profesionales?
En realidad, las master class son una consecuencia de no poder dedicar todo nuestro esfuerzo a la actuación. En España, vivir de bailar es prácticamente imposible, por lo que la única alternativa es enseñar (aunque lo lógico sería hacer como en el fútbol: ejercitarse primero y enseñar después, como los entrenadores). Sin embargo, creo que este desequilibrio entre ejercicio y enseñanza de la danza se va moderando poco a poco.

Aprovechando su experiencia internacional, ¿qué países destacaría al hablar de hip-hop?
Hay varios que son indudablemente punteros, cada uno con sus diferencias. Yo me quedaría con Japón, Francia y Estados Unidos, aunque Reino Unido y Alemania también son potentes. De Estados Unidos hay que destacar, naturalmente, la brutal cultura de danza que tienen en todo el país, integrada dentro de su sociedad, de su día a día. En Francia, la cultura hip-hop se ha desarrollado de una manera muy especial por la gran presencia de africanos, con su forma de moverse, de entender el ritmo. Y de Japón, por último, yo diría que es un país más técnico, más controlado y metódico.

¿Y cuál diría que es la percepción, en cuanto al hip-hop, que tienen de España fuera de nuestro país?
España está bien valorada. Va unos años por detrás de los países que hemos comentado, pero los espectáculos realizados por compañías españolas en el extranjero llegan a su público. Antes le decía que hay diferencias entre los países que más se dedican al hip-hop. España no es una excepción: yo he sido acogido con los brazos abiertos en países comoRusia. En general, siempre ha habido buena comunión entre los amantes del hip-hop en todo el mundo.