El Salvador se impermeabiliza

C.M
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El proyecto desarrollado en los últimos meses ha solucionado el grave problema de humedad de una de las fachadas, afectada tanto por el agua del subsuelo como por la llegada de antiguos conductos

El Salvador se impermeabiliza - Foto: David Pérez

El equipo formado por José Luis Montero, José Francisco Mijancos, Samuel Rodríguez y Javier Peces es el responsable del proyecto integral de mejora que en los últimos meses se está desarrollado en la iglesia de El Salvador. Esta intervención, requerida por los importantes efectos producidos por la humedad en la fachada que mira a la plaza del mismo nombre, ha sido aprovechada para actuar en toda la zona de cubiertas y en el resto de las fachadas del edificio. Por depender, este espacio, de la parroquia de Santo Tomé, la misma es la sufragadora del proyecto.
Sobre la actuación planteada para solventar los problemas de humedad, el arquitecto director de la obra destacó el «gran desnivel» hallado entre la planta de la iglesia -en su parte antigua- y el de la calle, lo que ha propiciado que para alcanzar el nivel de tierra han tenido que profundizar 4,20 metros, lo que significa que hay más de 2,20 metros de diferencia, asunto que ha complicado más de lo esperado la ejecución de las labores.
Además de la diferencia de desnivel, el equipo se encontró con que aparte del agua que entraba a través de la calzada, existían unos conductos de saneamiento que, aunque no estaban en uso, por ser el lugar zona de la calle Trinidad, continuaban recogiendo las aguas,  resolviendo que al agua del subsuelo se unía el que venía por esos conductos antiguos. Por ello, ambas ‘fuentes’ de agua «chocaban contra este muro, que actuaba como una barrera, y ascendía» por el lienzo. Al hacerlo, «empapaba la cara interior del muro y para salir hinchaba el yeso y lo disgregaba».
El Salvador se impermeabilizaEl Salvador se impermeabiliza - Foto: David PérezAnte ello, la solución propuesta ha sido «impermeabilizar todo el muro, bajando esos 4,20 metros, colocando un tubo drenante y recubriendo todo con una lámina impermeable» logrado, con ello, que «el agua no choque contra el muro y sí contra es lámina». Esta actuación propicia que «el agua vaya a parar al tubo drenante», elemento vinculado a una bomba que, según se vaya recogiendo agua, se disparará y la echará fuera. Lógicamente, se ha instalado un pozo de saneamiento fuera.
Esta intervención ha sido aprovechada para arreglar todas las cubiertas -que estaban en mal estado- y para arreglar el resto de las fachadas tratando los zócalos de mampostería y los sillares de ladrillo. Esta puesta al día han partido de la premisa de «recuperar lo máximo posible los elementos originales» porque en esta recinto muchos han sido los cambios, las actuaciones y las modificaciones. De hecho,  se han encontrado muchos «parches realizados con mortero», lo que ha sido subsanado «recuperado la piedra y el ladrillo original, e instalando piezas similares cuando faltaban». En esta labor que ha querido ser «absolutamente respetuosa con lo conservado en las fachadas», se han localizado en la fachada -que mira a Santa Úrsula- unas cabezas de una viga de madera y unas soleras, también de madera, que estaban tapadas con el falso ladrillo. El análisis arqueológico -realizado por Samuel Rodríguez y Javier Peces- hace pensar que pudieran formar parte de una especie de «tejadillo que tenía la iglesia en esta entrada». Por ello, se ha mantenido y se ha dejado visto, protegiendo la madera.
Sin demasiadas sorpresas, pero sí con un gran reto de logística, las obras de El Salvador se encuentran ya en su tramo final.


El Salvador se impermeabiliza
El Salvador se impermeabiliza - Foto: David Pérez