Ulises Mérida se marca un vals

Raquel Santamarta
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Ulises Mérida se marca un vals - Foto: JUAN LAZARO

El diseñador toledano se la juega con patrones geométricos, superposiciones y colores vibrantes a ritmo de 'El Danubio azul'

Con la minuciosidad del artesano, Ulises Mérida ha construido una colección ligera y muy femenina para la temporada otoño-invierno 2019/2020 compuesta por prendas elaboradas «a fuego lento» que arropan a la mujer sin ocultar su figura. Piezas sencillas y exquisitas que ayer, en el marco de la edición número 69 de la Mercedes-Benz Fashion Week, fueron presentadas en Ifema a ritmo de El Danubio azul. Y es que su propuesta, titulada Vals, busca, como la composición más famosa del austriaco Johann Strauss, trascender en el tiempo sorteando el espíritu etéreo de la moda. Y es que guiado por la máxima «no es lo que llevas puesto, es lo que dice de ti», el diseñador crea colecciones que siempre van más allá de las tendencias.
El toledano, que tan solo lleva seis años demostrando lo que sabe, puso sobre la pasarela un elegante juego de patrones geométricos, tejidos superpuestos y colores vibrantes en el que mostró su gusto por las asimetrías que dejan los hombros al descubierto, especialmente atractivas en el punto de canalé. Inspirado por este elegante baile originario del sur de Alemania, en las que las parejas de bailarines giran sobre su propio eje mezclándose con las levitas y los vestidos, ha logrado en su último trabajo, tan sutil como sólido, una imperfecta armonía. Un equilibrio roto por las corazas realizadas hechas por impresión 3D en colaboración con el artista Marcelo Vilá. La máxima expresión de la belleza de lo imperfecto como «una reivindicación de la fuerza y la independencia de la mujer» a la que viste Ulises Mérida.
El satén, la gasa y el tul fueron su herramienta para conseguir esa sensación de liviandad en escena. Una seductora fusión de tejidos a los que suma el ingrávido gazar de seda -con suficiente presencia y a la vez ligereza-, el paño de lana, el punto grueso, un tricot irregular, telas enceradas y grandes lentejuelas rectangulares. No obstante, como es habitual en la trayectoria del modisto de Gálvez, Mérida ha vuelto a crear una colección a partir de la gama cromática. Su paleta sigue apostando por el morado y el amarillo -dos de los colores que le traen suerte- entre el fucsia y el naranja, pero introduce matices -como un verde seco o azul tinta- y apuntes flúor tamizados por marrones.
Dejando atrás su seña de identidad de la costura, la clásica camisa blanca, de nombre Bettina, Ulises Mérida -como el más real de los héroes homéricos- demostró que la conquista de uno mismo no pasa solo por conocerse, sino por desvelar su naturaleza más esencial, convertirse en un buscador de la verdad saliendo de la zona de confort. Así, vestidos envolventes para espaldas desnudas, que hacen suyo el cuerpo de la mujer; y trajes de chaqueta con aire deportivo, que se revelan una liberación frente a las estrictas normas de antaño, se pudieron ver en una colección nacida para triunfar.
Otra de las colaboraciones la hace con Piedad de Diego que se traduce en abrigos, estolas, chaquetas cortas y faldas en piel de zorro Silver; sin olvidar unos mules con tacón de Ana Marttin -nieta del fundador de Martinelli y arquitecta de profesión- que ayer pisaron muy fuerte sobre el escenario del Ifema. Por su parte, la colección de joyas Vals se compone de 16 elementos diferentes, entre anillos, brazaletes y collares, diseñados por Ulises Mérida y creados artesanalmente por la diseñadora de joyas Mónica Corvera.
Cabe recordar que la Oficina de Promoción de Castilla-La Mancha en Madrid, ubicada en la Gran Vía, acoge hasta el próximo 31 de enero algunas de las piezas más artesanas del modisto, que ayer pudo intercambiar impresiones con la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco.

Ulises Mérida se marca un vals JUAN LAZARO
Ulises Mérida se marca un vals - Foto: JUAN LAZARO