Miron Rafajlovic, el sonido del metal en el jazz

Mario G. Gutiérrez
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El trompetista bosnio ofreció una actuación muy variada en la que realizó una mezcla ecléctica de estilos flamenco, jazz y música afro-cubana

Miron Rafajlovic, el sonido del metal en el jazz - Foto: Mario Gómez


Quizá el hecho de que cayese un aguacero un par de horas antes del comienzo del concierto, disuadiese a algunos. Puede que este hecho, y que templase el calor sofocante que vive la ciudad estos días, motivase a otros, para lo que no parece haber dudas es, que para cuantos fuimos a ver a Miron Rafajlovic, quedamos prendados de uno de los artistas de jazz (y también de la música afro-cubana, del flamenco y del pop) más reconocidos del país.
Multidisciplinar, Rafajlovic interpretó un amplio abanico de temas con una enorme variedad de ritmos y sonidos que se prolongaron más allá de las 00:15h.
Nacido en Sarajevo, en el corazón de los Balcanes, Miron se vio obligado a exiliarse a principios de los años 90 debido a la horrible guerra civil en su país. Al emigrar a Canadá, cuando era un adolescente, estuvo expuesto al jazz y desde allí estuvo seguro de que esa sería su vocación.
A los 25 años de edad, Miron fue contratado por el mundialmente conocido Cirque du Soleil, donde fue seleccionado como el miembro del reparto original, tocando trompeta y guitarras en el recién creado programa ‘Kooza’. 
Los  8 años pasados con el Cirque, lo llevaron por todo el mundo realizando más de 2.000 espectáculos en más de 40 ciudades de todo el mundo en lugares prestigiosos como el Royal Albert Hall de Londres, y en televisión como el Late Night Show con Jay Leno en Los Ángeles.
Junto a Rafajlovic y su trompeta, salieron al escenario el batería iraní Shayan Fathi, Daniel García Diego al piano y Toño Miguel con el contrabajo. Destacó la actuación del saxofonisata talaverano Daniel Juárez, que se unió al Rafajlovic Quartet para por un día ser «quintet» como el propio Miron contaba.
Juárez pudo mostrar sus dotes con el saxofón a lo largo de la velada, pues no fueron pocos los momentos en los que pudo mostrar su virtuosismo con este instrumento mediante algunos ‘solos’ o en el conjunto del quinteto.
A pesar de su origen,  Rafajlovic se encuentra afincado en Madrid, donde llegó atraído por  la escena musical madrileña debido a su mezcla ecléctica de flamenco, jazz y música afro-cubana; por lo que no sorprendió que en diferentes momentos se dirigiese al público para agradecer la «hospitalidad» y a la organización, de la que dijo «estar muy agradecido por contar con él en el festival».
Su paso por el XVIIFestival Internacional de Jazz de Talavera, sirvió para presentar ‘Trubadur’, último trabajo del trompetista y que, a pesar de contar con un año de vida, «todavía está muy nuevo» dijo.
Un disco y una actuación que implica una mezcla de «todo lo que  ha influido» en su vida. Los sabores van desde mis Balcanes nativos, a través del Mediterráneo, la península ibérica, África, hasta América del Norte y del Sur y el Caribe, no circunscrito a un estilo, un género o una tradición, sino que se filtra por la fusión de melodías,  con armonías ricas y elegantes.
Tanto fue así que después de acabar el concierto, y tras la insistencia del público, hubo un ‘bis’ con un tema que sirvió para homenajear a Roy Hargrove. ‘Nothing Serious’ un tema «muy divertido» con el que Rafajlovic se emplazó con los asistentes para verse en Talavera «o por el mundo».