No es plaza para almeces

F. Rodríguez
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No es plaza para almeces - Foto: David Pérez

Hace menos de un mes que el Ayuntamiento sustituyó uno de los almeces plantados en Zocodover en 2018 al quedarse seco. Fue reemplazado de cara al Corpus por un ejemplar más grande que ahora amenaza con morir. La causa, falta de riego

Marchito. Así luce el árbol más joven de la plaza de Zocodover. Aunque fue transplantado con un tamaño considerable y la frondosidad propia de unos buenos cuidados de vivero, el ejemplar amenaza con secarse inminentemente y durar menos aún que su antecesor.
No es que el lugar donde echa raíces esté maldito. Tampoco que reúna unas condiciones hostiles para el mundo vegetal. Ni que haya sido víctima del vandalismo de aquellos ignorantes que desprecian la propiedad pública. No, la cuestión parece tener una solución mucho más sencilla: le falta agua.
El ejemplar de almez fue renovado en los días previos a la procesión del Corpus. La intención municipal era mejorar la imagen de la plaza más emblemática de la ciudad en su día grande, pero a pesar de que árbol rebosaba vida, tan solo se han necesitado 20 días para que se eche a perder.
Únicamente dos hojas verdes delatan vida en el almez. El resto se ha ido marchitando con el paso de los días. La ola de calor de la pasada semana terminó por darle la puntilla al ejemplar, que está prácticamente a expensas de recibir cuidados paliativos.
Curiosamente, su antecesor causó baja de la misma manera. Fue trasplantado en pleno vigor tras la pequeña remodelación de la plaza de Zocodover de 2018 y, en cuestión de unos meses, terminó secándose. Es verdad que esas cosas pasan, el cuidado botánico no siempre es una ciencia exacta, pero cuando se trata del segundo caso en el mismo sitio y en tan poco tiempo, hay que pensar que los motivos son otros.
Zocodover, como centro neurálgico del Casco, reúne a mucha gente, y es habitual que alrededor de este almez, que es el que se encuentra situado más cerca de la zona de soportales antes de acceder a la calle Comercio, se reúnan grupos de turistas. Junto a ellos también hay lugareños. Jubilados que no solo entienden de obras, porque muchos de ellos se han dedicado al campo. Con echar un vistazo al almez coinciden en su diagnóstico, al árbol le hace falta más agua.
Los almeces son árboles duros y de rápido crecimiento. Pueden aguantar sin problemas en entornos, como Toledo estos días, de 40 grados, pero necesitan de ciertos cuidados mínimos.
Además de aumentar su riego, hay quien se pregunta por qué no se plantea que toda vez que la plaza de Zocodover se baldea por las noches para su limpieza no se aprovecha para regar los árboles. Hay que hacerlo a propósito, ya que el reborde del alcorque que les colocaron en 2018 evita que entre el agua del baldeo, pero seguro que con un poco de voluntad se salva al árbol más joven de Zocodover.