La iglesia de San Francisco reabrirá en septiembre

Lola Morán Fdez.
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Las obras del templo, que arrancaron en septiembre del año pasado, afrontan la última fase, centrada en áreas como la capilla tardo gótica, donde se ha hallado una cripta que ahora se hará accesible

La iglesia de San Francisco reabrirá en septiembre - Foto: Manu_Reino

La iglesia de San Francisco reabrirá el próximo septiembre tras un año de obras que han dotado al templo de una serie de mejoras en seguridad e iluminación y le han proporcionado una renovada imagen. La intervención en este edificio arrancó el pasado septiembre dirigida por el estudio de arquitectos Urtiaga Gurumeta y a cargo de la empresa constructora Iniciativas RFE, bajo la dirección arqueológica de Marcos Muñoz y César Pacheco.
En estos momentos, las obras, con un coste cercano al millón de euros, afrontan la recta final y se prevé que concluyan este mes de julio para después dedicar agosto a la limpieza del edificio de cara a su reapertura al culto el próximo septiembre. Desde la parroquia barajan como posible fecha el 1 de septiembre, si bien dependerá del Arzobispado, puesto que se pretende reinaugurar con una misa de Acción de Gracias presidida por el arzobispo, Braulio Rodríguez, según avanzó a este diario el párroco de San Francisco, Daniel León Ramos. Será a partir de entonces cuando se retomen las misas de las 08:30 y 20:00 horas, además de las catequesis y demás actividad pastoral que se lleva a cabo en esta céntrica parroquia.
Antes habrá que rematar las cuestiones pendientes, entre las que figuran rematar la capilla gótica, donde ha habido que volver a reproducir parcialmente las nervaduras porque se encontraban en muy mal estado, siguiendo los parámetros del restaurador y los arqueólogos.
Sobre este punto, el arqueólogo César Pacheco destacó que es precisamente la tarea pendiente más relevante en este ámbito. Como explicó, en esta capilla se ha restaurado ya toda la crucería y los nervios y en ella se dejará visible un trozo de muro mudéjar con un plato de cerámica vidriada. Para el arqueólogo, se trata de un hallazgo importante en cuanto a los sistemas de tipología de muro mudéjares de la primitiva fase de la iglesia.
Entre las labores pendientes está también la instalación de los rodapiés y unos zócalos de madera, la pintura de algunas zonas del edificio, realizar las pruebas de iluminación, además de pulir y abrillantar el suelo de mármol. Este último es uno de los cambios que se ha incorporado al templo, donde se ha sustituido el solado por otro de mármol con los colores amarillo triana y verde.
Resta también acondicionar el acceso a la cripta hallada durante los trabajos en una capilla que, en un principio, pertenecía a la familia Maldonado y después a los Cervantes, que eran caballeros de la Orden de Santiago, motivo por el que en el frontal de la cripta se conserva el escudo de la Cruz de Santiago. En concreto, se ha hallado bajo la pila bautismal que se ha situado ahora a la entrada del templo, recuperando de esta manera el baptisterio, cerrado hasta ahora y donde se encontraba la maquinaria de la calefacción, que se ha trasladado a otra estancia.
Así lo recordó el arquitecto al frente de la intervención, Manuel Urtiaga, quien destacó que una parte muy importante de la obra «ha quedado oculta», puesto que se han restaurado todos los bajo cubierta por encontrarse en una situación «peligrosa», además de la torre. Una vez completada esta fase, se ha procedido a actuar en el interior de la iglesia, donde se ha procedido en líneas generales a «un adecentamiento de todos los espacios», con algunas actuaciones puntuales destacadas.
El objetivo en cualquier caso ha sido ganar en luminosidad, bien a través de los ventanales, del color blanco utilizado en las paredes y de la mano de la luz artificial. Se completa con el color elegido para el solado de mármol, que, para Urtiaga, «va a dar luz y calidad, con un tono muy agradable».
Por su parte, Carmelo Cano Moreno, arquitecto técnico de la obra, recordó que esta intervención se inició por el mal estado en el que se encontraba la torre y se ha aprovechado para remozar el interior. Destacó que, durante los trabajos, se han encontrado elementos en tan mal estado o peor que el de la torre, como es el caso de la bóveda encamonada, que se ha reforzado para garantizar la seguridad del edificio. 
En esta obra han aparecido además elementos como un artesonado mudéjar en la zona de la cúpula del presbiterio y otra serie de pinturas con elementos de letras góticas que podrían pertenecer a la fase inicial del edificio y que fueron alteradas en una obra acometida a mediados del siglo XIX. «Todos estos elementos se han protegido y se han puesto en valor», dijo, para recordar además la restauración de restos de pinturas polícromas aparecidas de igual manera en retablos. «En una obra patrimonial siempre hay que tratar con delicadeza al edificio, dejando que el edificio hable y todo con el máximo cariño», destacó.
El párroco se mostró satisfecho del resultado de estos trabajos, entre otras cuestiones porque han posibilitado «recuperar un edificio» que presentaba una serie de deficiencias en la torre y tejado. Además, se amplió la intervención y se ha procedido a eliminar las humedades que presentaba la parte sur del edificio y a sustituir el solado además de pintar el templo e incorporar electricidad y megafonía nueva, entre otras cuestiones.
Los cambios llegan de la mano de otra serie de hallazgos a raíz de estas obras, como unas pinturas que se han restaurado en parte de los muros del templo y la colocación de las imágenes de la Virgen de Lourdes y santa Bernardita en unos nichos aparecidos ?en los muros interiores durante la intervención en una capilla próxima a la zona del altar.