La oferta de vivienda del nuevo POM deberá triplicar la demanda

latribunadetoledo.es
-

Los informes del Ayuntamiento dicen que durante la vigencia del plan, por el crecimiento de población, habrá necesidad de 10.000 pisos pero es aconsejable clasificar suelo para 35.000

En el actual POM el Ayuntamiento calificó el doble de suelo (para 60.000 pisos) sobre el máximo recomendado. - Foto: Víctor Ballesteros

Teniendo en cuenta el ritmo de crecimiento de población que ha venido produciéndose los últimos años dentro de Toledo capital, «las necesidades» estrictas de vivienda durante la vida del Plan de Ordenación Municipal (POM) serán de «10.000 unidades». Sin embargo, «la aplicación del coeficiente de rigidez en su valor más alto (3,5) determina la conveniencia de clasificar suelo para 35.000 viviendas».
Es una de las conclusiones a las que llega el análisis sobre las ‘Oportunidades de Toledo en el sistema centra del ciudades’ elaborado por ‘Ezquiaga Arquitectura’ que la Concejalía de Urbanismo ha facilitado a los grupos políticos del Ayuntamiento de la capital para establecer los cimientos sobre los que edificar el nuevo Plan de Ordenación Municipal.
Habrá que ver si los políticos no caen en el mismo error que sus predecesores porque estos mismos datos estaban en poder del Ayuntamiento cuando se redactó el actual POM y casi duplicaron la recomendación. Es decir, calificaron suelo capaz de dar cabida a sesenta mil viviendas de nueva construcción y la realidad es que no se ha levantado ni una.
Precisamente la antigüedad de los datos (el informe es de 2004) podría ser un problema si bien hay que anotar que en esta década la ciudad ha cambiado muy poco por lo que las desviaciones deberían ser fáciles de corregir.
Por ejemplo, en los datos de población, por encima del desfase lógico que existe en cuanto a la cantidad de residentes en Toledo y sus cercanías, los significativo es el crecimiento que se espera a lo largo de los años. Esa tendencia es clave, precisamente, para prever la demanda de vivienda y, también, la de dotaciones educativas, de infraestructuras, etc.
En este caso, para afinar la puntería lo mejor es cruzar los datos con el estudio demográfico realizado por ‘Eusa Sociología S.L’ (también en 2004) según el cual «en 2003 Toledo y su entorno metropolitano acogen algo más de 100.000 habitantes (103.795), de los cuales algo más del 70% residirían en la capital y el 30% restante en los 11 municipios de su entorno». En cuanto a la evolución en el tiempo indica que «entre 1998 y 2003 el entorno Metropolitano crece a un ritmo doble que Toledo (12,8% y 6,4% respectivamente)».  
Como información complementaria advierte de que «en este periodo el entorno metropolitano crece menos que lo hizo desde 1981 hasta 1996, aunque mantiene en todo momento tasas más altas que la capital. Lo cierto es que si en 1981 la población de los municipios del alfoz representaba cerca de la cuarta parte de la población del entorno metropolitano de Toledo, ese peso se incrementa al 30% en 2003».
Para aproximarse a la situación actual una consulta al INE señala que a 1 de enero de 2013 el área metropolitana (Bargas, Olías, Mocejón, Nambroca, Burguillos, Cobisa y Argés) suma 39.265 habitantes mientras Toledo capital estaba en 83.593.
Por cierto, son cifras muy lejanas a las que maneja el informe Ezquiaga en el que «la población prevista para la comarca de Toledo en el año 2000 se cifra en 237.000 habitantes. Para el propio núcleo de Toledo se estima una población, en el mismo horizonte, de 191.000 habitantes».

coeficiente corrector. Sean cuales sean las cifras reales, «el coeficiente de corrección de rigidez» para calcular el número de viviendas  «se determina teniendo en cuenta no sólo la población de la ciudad y la de su entorno, sino también el plazo de vigencia estimado para el planeamiento» que, por ley, para un POM es de 12 años. Con esa duración «el valor usual» del coeficiente es 3,5 lo que quiere decir que hay que clasificar suelo «para el triple de lo necesario».
Entre los argumentos menciona  «garantizar un margen de maniobra que permita responder a posibles inflexiones no previstas de la demanda», también «evitar que se vean favorecidas las indeseables tensiones especulativas».
Después indica que la demanda de alojamiento «es básicamente demográfica» y responde a ciclos largos de manera que «los que van a necesitar una vivienda en los próximos dieciséis años han nacido ya». Por su lado, «los componentes de carácter económico responde a ciclos cortos vinculados a aspectos coyunturales».