La ONCE cumple hoy 80 años

Redacción
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Antes de la existencia de la ONCE, los ciegos españoles se ganaban la vida pidiendo limosna. Todo eso cambió hace hoy ocho décadas. - Foto: Onbekend

El 13 de diciembre de 1938 el Gobierno instalado en Burgos autoriza la venta del cupón haciéndose eco de las demandas de las asociaciones de ciegos que pedían un medio de susbsitencia

El 13 de diciembre de 1938, con el Gobierno instalado en Burgos, se publica un decreto que da respuesta a la demanda continuada y persistente de las asociaciones de ciegos que había en el país, que pedían un medio de subsistencia y renunciaban a vivir de una pensión. Aquella idea suponía aliviar de un compromiso económico a las exhaustas arcas del Estado, sumido en una guerra, autorizando una lotería que en algunos puntos del sudeste de España ya se estaba vendiendo bajo el nombre del Cupón. Es la fecha en la que se considera que nace la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles).
El empuje de un grupo de nueve ciegos que representaban a las grandes asociaciones de España (el Sindicato de Ciegos de Cataluña, La Hispalense, la Bética,...) convencen al Gobierno de que lo mejor es posibilitar un trabajo digno a estas personas ciegas, en vez de apostar por una serie de pensiones insuficientes. Y el Gobierno lo acepta, no sólo por lo dicho, sino para evitar también ver a los militares mutilados de guerra mendigando por las calles.
Hasta entonces, los ciegos en España se ganaban la vida pidiendo limosna por las calles o vendiendo los famosos pliegos de cordel, acompañando los romances con algún que otro instrumento. En el mejor de los casos, alguno había aprendido un oficio artesano o incluso, si provenía de una familia más pudiente, había optado a estudios y se dedicaba a dar clases o llevar pequeños negocios familiares.
Todo eso cambia a partir de ese decreto del 13 de diciembre de 1938, que supone un paso al frente para que los ciegos tomaran las riendas de su futuro, endo el talento y el trabajo por delante de la lástima.
La dirección de la ONCE recayó en un primer momento, en Javier Gutiérrez de Tobar y Beruete, un masajista ciego, dirigente de la Asociación El Porvenir (Huelva) y que había impulsado la creación de una federación de asociaciones, La Bética, que agrupaba a la práctica totalidad de los ciegos andaluces. Pero se encontró con múltiples dificultades, pues se encontraba al frente de un Consejo Superior, nombrado por la autoridad, que dirigiría los destinos de la incipiente ONCE, integrado por ocho miembros, pero que el único con ceguera era el propio Gutiérrez de Tobar.
Aún así, el día 8 de mayo de 1939, aparecen los primeros cupones con el nombre de la Organización Nacional de Ciegos Españoles; el primer premio fue para el número 922; su precio era de 10 céntimos de peseta y el premio mayor fue de 25 pesetas.
Después de estas breves pinceladas, me gustaría exponerles algunos retazos de cómo se implantó en nuestra Castilla-La Mancha, teniendo la suerte de haber conocido a varios de sus fundadores, de los que tomo prestado el testimonio de lo que aquí comparto.
La primera sede que se abrió fue en Toledo, hacia noviembre de 1939, en el número 11 de la calle de La Plata (zona histórica de la ciudad). La lideraba Gregorio Pulgar Callejo, una persona ciega que había nacido en Ventas con Peña Aguilera (Toledo) en 1915 y que falleció en 1992. Posteriormente, se adquiere un inmueble en la misma calle, esquina con la Travesía del mismo nombre, donde la ONCE permanecería hasta bien adentrados los años 70, cuando se adquiere un local más amplio, en el cercano Callejón de Menores,6, lugar que se convertiría a principios de los años 80 en la primera sede de la Delegación Territorial de Castilla-La Mancha, siendo su primer responsable Guillermo Sabariego.
Pronto llega la apertura en Guadalajara, que se sitúa en un local bajo de la Calle Teniente Figueroa para luego pasar a la Cuesta de Dávalos, antes de acabar en la calle Alvarfañez de Minaya, donde mantiene hoy en día su ubicación. Su primer director fue Elías Calleja Ortega que inició su actividad en enero de 1940, jubilándose en 1984. Había nacido en Carrascosa de Henares (Guadalajara) en 1916.
En Albacete, el primer director de la ONCE, en 1941, fue Francisco Costa Tolosa, natural de Casas de Ves (curioso para tratarse de un ciego), si bien falleció en 1948. La primera se ubicó en el 46 de la calle del Tinte y luego en la calle Virgen de las Maravillas, donde permanecería hasta finales de los 80.
Los primeros datos de la presencia de la ONCE en Ciudad Real datan también de 1941, utilizando como sede la casa particular de una mujer que hacía tareas administrativas, llamada Lola, en cuyo zaguán se abrió una ventanilla. Estaba situada en la calle Jacinto, junto a la calle Toledo. Pero no sería hasta 1949, cuando tuvo a un responsable ciego al frente: Teudiselo Escobar Palmero, natural de Almodóvar del Campo, quien estuvo activo hasta su fallecimiento en 1975. Su ceguera había sido debida a un accidente de caza lo que no le impidió seguir siendo fisioterapeuta en el Hospital Provincial de la capital manchega, actividad que compaginaba con su cargo en la ONCE.
De hecho, fue Ciudad Real, el único punto de Castilla-La Mancha donde se llegaron a realizar sorteos comarcales, concretamente en el local que ocupó el Instituto Nacional de Previsión (actual Avenida de Rey Sancho, frente a los Gárates) edificio que ocupa hoy en día el Instituto de la Seguridad Social.
Por lo que respecta a Cuenca, según el testimonio de una de sus primeras trabajadoras administrativa, Francisca Mora Soriano, cree que se instaura en la ciudad hacia 1954, en un piso de la Plaza de la Hispanidad, antes de pasar a un local de la misma plaza y, ya adentrados los años 70 del siglo XX, a la calle República Argentina. El primer responsable se llamaba Jose Martínez. En la actualidad se ubica en la calle Mateo Ayllón.
Otra ciudad importante de nuestra región con presencia de una sede de la ONCE es Talavera de la Reina. Su primer responsable fue Armando Albors Valor, y se ubica la primera sede en una pensión situada en la calle Charcón, junto a las murallas.
Y me van a permitir que haga una referencia a la localidad de Alcázar de San Juan, donde tenemos una agencia en la actualidad, y cuyos datos más antiguos se situán en los 60 del siglo pasado, cuando un ciego hizo las veces de delegado de zona y vendedor. Se llamaba Manuel Caballero Guadiana; y por aquellos años, disponían de un local en alquiler en la Plaza del Pueblo.
Sin duda la ONCE ha constituido una magnífica herramienta sin parangón a nivel mundial, que ha permitido a un colectivo de personas con discapacidad forjar su futuro a base de trabajo, esfuerzo, talento e ilusión, contribuyendo de una forma notable a mejorar la perspectiva social de las personas con discapacidad en general y de los ciegos en particular.
 Cuando finaliza este 2018, el Grupo Social ONCE (que engloba ONCE, Fundación ONCE e ILUNION) da empleo en Castilla-La Mancha a casi tres mil personas, de las que el 70% tiene algún tipo de discapacidad. Se atiende a más de dos mil novecientos afiliados/as, con servicios personalizados que van desde la atención educativa, hasta el apoyo al empleo, pasando por la autonomía personal, la atención psicosocial, el uso de tecnologías adaptadas, la cultura, el ocio o el deporte.
Hemos pasado de la mendicidad a la dignidad, contribuyendo a la evolución social del entorno de Castilla-La Mancha en estas ocho décadas. ¡Y todo gracias al instrumento puesto en las manos de nuestros vendedores con el cupón y los otros productos de juego! Esos vendedores, todos con discapacidad, son la red de venta de juego solidario más grande del mundo, algo que jamás soñaron todos esos ciegos que participaron de los inicios de la entidad.
Pero nada de ello sería posible sin la aportación de todos aquellos que se aproximan a un punto de venta y adquieren nuestros productos de juego responsable. ¡Así que, cuando cumplimos 80 años, no podemos dejar de seguir diciendo gracias y suerte.

Vendedor de la ONCE en la plaza de Zocodover.
Vendedor de la ONCE en la plaza de Zocodover.