Otras procesiones del Corpus suspendidas y postergadas

José García Cano
-

Tanto las crónicas como las hemerotecas nos confirman que ha habido más de una ocasión en la que la Toledo ha sidoprivada de su procesión del Corpus, desde que comenzara esta tradición allá por 1418, cuando aún no estaba terminada la catedral

Otras procesiones del Corpus suspendidas y postergadas

Al igual que otras tantas celebraciones y festividades que se han ido suspendiendo y cancelando este año, la procesión del Corpus Christi no ha sido una excepción. Dentro de algunas décadas cuando los expertos estudien esta época que nos ha tocado vivir, se recordará especialmente el año 2020 por diversas causas, entre ellas por no haberse celebrado la tradicional y esperada procesión del Corpus que ha sido sustituida por otra en el interior del templo catedralicio, reservada solamente a unas pocas personas para limitar el aforo debido a la pandemia. Tanto las crónicas como las hemerotecas nos confirman que ha habido más de una ocasión en la que la Toledo ha sido privada de su procesión del Corpus, desde que comenzara esta tradición allá por 1418, cuando aún no estaba terminada la catedral de Toledo; una de ellas fue en 1656, en época del cardenal Baltasar de Moscoso cuando el 15 de junio -día del Corpus- decidió el cabildo catedralicio suspender la procesión por las incesantes lluvias y por lo «lodos que había en las calles, con el consiguiente peligro para los que llevasen la custodia», con lo cual se celebró tres días después, el domingo 18. En aquél Corpus se celebraron -como fue habitual en el siglo XVII- diferentes danzas tanto en la víspera como durante la procesión. Las danzas de 1656 las realizaron seis muchachas y dos hombres, que iban vestidos con libreas y uno más que tocaba la caja.

Otra ocasión fue en el año 1808, cuando los franceses había tomado la ciudad y se tuvo que suspender la procesión, aunque finalmente se celebraría meses más tarde en el interior de la Catedral. En los años que siguieron a la ocupación francesa, es decir desde 1809 a 1812 tampoco hubo procesión del Corpus, recuperándose ya en 1813, con la particularidad de que la procesión de aquél año que tuvo lugar el jueves 17 de junio, no contó con la espléndida joya de la custodia, ya que se encontraba aún en Cádiz, donde había sido enviada por orden del arzobispo de Toledo don Luis de Borbón y Vallabriga, un borbón que llegó  al cardenalato con solo 23 años y que fue el primer miembro de la familia real que juró una constitución liberal. La custodia regresaría a Toledo en el año 1814.

Ya en el siglo XX y nada más arrancar la II República, con las nuevas leyes que de ella dimanaban, se regulaban las manifestaciones externas de culto que debían de ser expresamente autorizadas por el Gobernador Civil y bajo la recomendación de los alcaldes. En 1931 sí que hubo procesión del Corpus por las calles, pero ya en 1932 y 1933, con la mencionada legislación plenamente activa, no se celebraron las procesiones habituales, lo que causó un tremendo malestar entre los católicos toledanos, que sentían como una de sus más hondas tradiciones se veía empañada por cuestiones políticas. Como anécdota histórica en 1933 y al no utilizarse los famosos toldos que cubren las calles del recorrido procesional, el gobierno municipal decidió darles un uso muy distinto, ya que también taparon el sol, pero en este caso a los obreros de una obra, pues el consistorio al ser el propietario de los mismos, consideró reubicarlos de esta forma tan inusual.

Otras procesiones del Corpus suspendidas y postergadas
Otras procesiones del Corpus suspendidas y postergadas - Foto: Usuario

Afortunadamente en 1934 la procesión del Corpus volvió a las calles, ya que la Cámara de Comercio creó lo que se denominó el Comité de Iniciativas, que era algo así como una «Comisión defensora de los intereses morales y materiales de Toledo». Este Comité junto al arzobispo Isidro Gomá, determinaron que la procesión del Corpus volviese a realizar el recorrido habitual, como así refleja la prensa de la época, aunque esta decisión no estuvo exenta de polémica, pues algunos de sus miembros, de marcadas ideas socialistas, estimaban que el Corpus era una procesión que debía realizarse dentro del recinto de la catedral, pero no en la calle, ya que lo consideraban una provocación a los sentimientos laicos de los ciudadanos. En estos foros laicos, se argumentaba que los católicos no solo perseguían con la celebración de la procesión el perpetuar su fe y creencias, sino que también había un componente económico, al fomentar la visita de forasteros que contribuyesen con sus gastos a la hostelería y a los negocios toledanos. También sucedió en aquél Corpus de 1934 un acontecimiento singular, como fue la visita de una comisión procedente de Toledo Ohio, la cuarta ciudad más poblada del estado estadounidense de Ohio, ya que ese mismo año nos habíamos hermanado con ellos gracias a las gestiones del entonces alcalde Guillermo Perezagua Herrera, miembro de Izquierda Republicana y por cierto, tío abuelo de la actual alcaldesa de Toledo Milagros Tolón. Por aquella razón el consistorio toledano decidió cambiar el nombre de la Cuesta de Belén, que pasó a denominarse Toledo Ohio, para lo cual se descubrió una placa al efecto que confirmase este hermanamiento entre las dos ciudades; también se hizo entrega de las llaves de Toledo a Charles Hoover, presidente del concejo norteamericano, al cual acompañaba el embajador de Estados Unidos en España Claude G. Bowers. Llegado el año 1936 y con el Frente Popular en el Gobierno, de nuevo la procesión del Corpus se tuvo que conformar con celebrarse en el claustro de la catedral toledana el 11 de junio, la cual se encontraba repleta de toledanos que presenciaron el recorrido tanto por las naves del templo como por las del citado claustro, que se encontraban hermosamente adornadas por los bellos tapices de la catedral.  

Este año 2020 no habido procesión del Corpus por las calles, ni adornos, faroles, flores, pendones y reposteros que engalanen el recorrido procesional; no ha habido olor a tomillo por las calles, no ha habido visitas a los patios. Pero sin duda el próximo año volveremos a sentir el Corpus con más orgullo y con mucha más emoción cuando vuelva a las calles de la imperial Toledo. Recordemos como describían hace ya muchas décadas, la salida de la custodia de Arfe por la puerta Llana: «Ya sale. ¡Larga fila de mangas parroquiales y clero toledano precede la procesión! Rasga los aires el eco del clarín y de la Marcha Real. Ya sale la custodia. Vedla, despacio, majestuosa, ornada, delimitada por nubes de incienso, riela su pedrería y suenan sus múltiples y áureas campanillas…».