«Me encanta que los mayores Lgtbi vengan y se les vea»

J. Monroy
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«Me encanta que los mayores Lgtbi vengan y se les vea» - Foto: Yolanda Redondo

Después de unos años como referente en el activismo Lgtbi, Elena Arroyo deja la presidencia de Bolo-Bolo. Este ha sido su último Toledo Entiende desde el cargo, convencida de que quienes vienen detrás van a entrar con muchas ganas y energías

Parece que este año la fiesta del Orgullo vuelve un tanto a las trincheras, es de nuevo reivindicativa.
Ha sido así, aunque la verdad es que nunca hemos dejado de luchar por nuestros derechos. Aunque haya gente que se empeñe en lo contrario, hemos estado ahí y vamos a estar. Aunque desde algunas instituciones se están manifestando en contra de los Derechos Humanos, vamos a seguir ahí.
¿Es por eso que Bolo-Bolo pedía una marcha masiva para la manifestación del sábado?
Era muy importante que se vea el respaldo real que tiene el colectivo. Entiendo que la hora y el calor no ayudaban, pero había que dejar a un lado la pereza y demostrar realmente lo que opina la población en Toledo. Yo me niego a pensar que solo seamos trescientas o cuatrocientas personas, somos muchísimas más. Por eso este año era muy importante que se notara el respaldo que tiene Toledo Entiende en la ciudad.
En Toledo al menos cuenta con la colaboración institucional del Ayuntamiento.
La verdad es que sí. Nos ha costado llamar insistentemente a la puerta del Ayuntamiento, todo hay que decirlo, pero es verdad que de un tiempo a esta parte el Ayuntamiento de Toledo está con las personas Lgtbi, y eso se nota. Ahora la Semana Cultural Toledo Entiende es un referente cultural para la ciudad, y si en eso el Ayuntamiento tiene mucho que ver, también tienen mucho que ver las personas que nos acompañan en la manifestación y que están ahí. Quiero destacar que la Concejalía de Juventud, la Concejalía de Igualdad y la alcaldesa han estado con nosotros, han sido un apoyo muy importante, la verdad.
¿Cómo ha visto la evolución de Toledo entiende estos últimos años?
Hacia arriba. Cada año es más importante en la agenda cultural de Toledo; cada año tiene más apoyos, y la verdad es que va hacia arriba.
¿Cree que ha costado más que en otras ciudades?
Bolo-Bolo ha sido una asociación pionero en Toledo y en Castilla-La Mancha, por lo que quizás en otras provincia lo hayan tenido un poquito más fácil, porque ya en Toledo ha ido habiendo movimiento. Pero creo que cada provincia, cada pueblo, cada ciudad, tiene sus problemas. En Toledo no es que haya sido más fácil o difícil, es que llevamos más tiempo y hemos ido llamando a las puertas, insistiendo poco a poco.
Después de tanto tiempo y tanto trabajo, ha llegado este año el reconocimiento a los ‘mayores sin armarios’.
Me encanta que los mayores vengan y se les vea, que se vea que hay mucha población mayor del colectivo. Aunque es complicado. Con todo lo que han tenido que luchar.  El manifiesto de este año ha estado en su mayoría dedicado a ellos, a sus luchas y sus logros, y es muy bonito.
¿Todavía escucha por la calle en Toledo aquello que para cuándo la fiesta del orgullo heterosexual?
Constantemente. Quizás en mi entorno más cercano haya conseguido ya una normalización del tema. Pero en redes sociales, todos los años vivo lo mismo, doy las mismas explicaciones. A pesar de eso, yo creo que ya es algo residual, algo que debería quedar en una anécdota. Porque es impensable que todavía haya gente, aunque lo hay, que pueda tener esa actitud.
En una ciudad en la que se escuchan estas cosas, llama la atención que se haya normalizado totalmente la actuación de drag queens los viernes por la noche en la Vega, con actuaciones como la de Chumina Power.
No sé por qué será eso. Quizás al tratarse de un espectáculo, lo vean de otra manera, no lo vean como una reivindicación del colectivo. Muchas veces, hablando con Ricardo, el dueño de la horchatería El Parque, que es la que hace estos espectáculos, concluimos que aunque la gente que vaya a estos espectáculos sea más conservadora, está dejando un poco de poso en su vida. Aunque no hagan testimonio en su círculo más cercano, creo que este activismo del día a día les puede servir de mucho.
¿Qué le han parecido las críticas de VOX a la colocación de la bandera arcoíris en el Ayuntamiento?
Hemos leído por otro lado declaraciones del Gobierno de Castilla-La Mancha apoyando al colectivo Lgtbi, y la verdad es que nos valen más estas palabras que las contrarias. Nosotros estamos aquí para defender Derechos Humanos, para defender a nuestras familias, para defender nuestra vida. Así que nos vamos a quedar con el apoyo del Gobierno.
¿Han continuado los ataques homófobos que se dieron a conocer en Toledo hace tiempo?
No se han producido agresiones físicas en los últimos tiempos, como aquella que desgraciadamente sufrió aquella chica a la que empujaron por las escaleras mecánicas. Pero sí que se sufren agresiones a diario, en el puesto de trabajo o yendo a comprar; te insultan por tu condición sexual.
En lo personal, es el momento de la despedida...
Este es mi último año como presidenta de Bolo-Bolo. Han sido siete años que me dejan un balance más que positivo. Esto ha sido una parte de mi vida muy importante. Para mí ha sido crecer como activista y crecer como persona. Estás ofreciendo a la gente un testimonio de tu vida, estás diciendo que eres lesbiana a todo el mundo. Han sido muchos años y la Junta Directiva de la Asociación debe renovarse. Tenemos la suerte de contar con una Junta Directiva nueva, que va a hacer mucho por la Asociación. Y nos queda mucho por hacer. En mi caso, hay que dejar un poco la vida activista para dar paso también a la vida profesional, porque ciertas cosas necesitan más tiempo.
¿Qué significa para usted recibir el premio Javier Fernández?
Mientras intentaba escribir el discurso, no podía dejar de llorar. Javier fue una persona muy importante para la Asociación. Esto es como cerrar un ciclo. La primera vez que fui al Orgullo lo hice con Javier. Ahora es como recibir una pequeña parte suya a través de este premio; es para mí muy emocionante.
Y además acompañada de Alejandro Alder y Diego Mejías.
La verdad es que coincidir en el premio el mismo año es también muy importante para mí. Diego Mejías nos ha ayudado muchísimo. Ha sido todo un desabrimiento como concejal de Juventud. Alejandro Alder fue presidente de Bolo-Bolo antes que yo y he aprendido muchísimas cosas de él. Es un referente para mí, y recibo el premio el mismo día que él, es un honor.