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De las Cortes itinerantes al Rey moderno

J. Monroy
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Francisco Díaz Majano presenta en la facultad de Ciencias Jurídicas su 'Cortes y Corte Trashumantes. Reuniones de las Cortes de Castilla en la Actual Castilla-La Mancha'

De las Cortes itinerantes al Rey moderno

A lo largo de tres siglos, entre el XIV y el XVI, la corte y las Cortes de Castilla evolucionaron. De ser algo totalmente itinerante, a una corte inmensa de un rey moderno y poderoso, que se tiene que establecer en Toledo primero y de ahí a Madrid. Parte muy importante de esta historia se vivió en Castilla-La Mancha y su área de influencia, con su capital como gran protagonista.

Un nuevo estudio hace un repaso exhaustivo de esta parte de la historia desarrollada en la región. En la tarde de ayer, Francisco Javier Díaz Majano presentaba en el Teatrillo de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales su 'Cortes y Corte Trashumantes. Reuniones de las Cortes de Castilla en la Actual Castilla-La Mancha (siglos XIV-XVI)', publicado por las Cortes regionales y la editorial Tirant Humanidades. Lo acompañaron el catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones Fernando Barrios, el escritor Fernando Aranda y el director de lo Servicios Jurídicos de las Cortes, Roberto Mayor.

El libro tuvo como origen, explicó el autor, un trabajo para las ayudas convocadas por la Comisión conjunta de las Cortes de Castilla-La Mancha con la UCLM para pequeñas investigaciones relacionadas con la región. Él todavía no había comenzado su tesis sobre Administración Contemporánea, pero también inició este estudio de la mano de Fernando Barrios.

El libro trata de un periodo en el que no existía una capital como tal en Castilla, ni un espacio fijo de estancia del rey de Castilla o de la corte. El estudio sigue el itinerario de rey y su corte en su paso por el territorio y pone el foco en el que en un determinado lugar se convocaban reuniones de Cortes.

Sin profundizar en todos los asuntos que se trataban en estos encuentros, Díaz Majano sí repasa las cuestiones más recurrentes y lo que más inquieta en cada momento a las ciudades. Así, recoge la evolución que hay desde el siglo XIV de las propias instituciones. Las Cortes cada vez van cayendo más en la esfera de control del rey, a pesar de momentos, como los previos a la Guerra de Comunidades, cuando no le dan a Carlos I los servicios que pedían. En el siglo XVI ya son una institución muy distinta.

De igual forma, la corte al principio son una pequeña comitiva de nobles y gentes de confianza del rey. Pero en el siglo XVI son miles de personas. Se van a ir formando los futuros consejos de la época de los Austria. Llega un momento en el que a pesar de lo importante que era que el rey se desplazara a las ciudades para controlar la nobleza local, la corte se tuvo que establecer.

En este recorrido de tres siglos, hasta que la corte se queda en Madrid, Díaz Majano recoge un recorrido del rey por Castilla-La Mancha (sin querer hacer una limitación artificial, porque tanto Guadalupe como Madrid están muy ligados) y de los lugares donde se convocaron las Cortes. Unas Cortes que, además de sus múltiples convocatorias en Toledo, también se desarrollaron seguro en Ciudad Real, Guadalajara y Ocaña. Es posible que también lo hicieran en Illecas y quizás en Talavera, aunque parece que no se llegaron a celebrar. Alfonso X también las había llevado previamente a Almagro.

Díaz Majano es doctor en Derecho y profesor de Historia del Derecho en la facultad de Ciencias Jurídicas de Toledo. Entre otras titulaciones, posee el Máster en Derecho Constitucional de la UCLM y es experto en heráldica por la UNED.  Tiene artículos sobre la heráldica de la ciudad de Toledo y sobre la historia de cuestiones administrativas.