La toledana Rocío López, primera alguacililla de Las Ventas

Dominguín
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Para Rocío ha sido un sueño poder salir en Madrid y defender la igualdad de un hombre y una mujer en el mundo del toro. Quiere abanderar que los jóvenes decidan cuál quiere que sea su futuro, y en este caso que la tauromaquia la defiendan

La toledana Rocío López, primera alguacililla de Las Ventas

Con tan solo 21 años, Rocío López  ha alcanzado el sueño añorado por cientos de caballistas y amantes del toro y el caballo. Ser alguacilillo en la primera plaza de toros del mundo, Las Ventas, que el pasado 1 de agosto escribió un nuevo hito en sus páginas históricas.
Durante un mes, de manera callada y prudente, Rocío ha estado acompañando -como si fuera su sombra- a Fran González, uno de los alguacilillos titulares. Él ha sido su valedor, el que cuando supieron que su compañero de grupo, Álvaro, tenía que dejar por motivos de salud el puesto una temporada, se dirigió a la empresa a ofrecer a una chica, apasionada del mundo del toro y del caballo y que ya había sido alguacililla en diferentes cosos.
Debutó hace tres años, con tan sólo 18, en la plaza de toros de Lerma (Burgos), en un día que ella recuerda con ilusión pero con mucho frío. Una afición que le viene desde niña, cuando acompañaba a sus padres a los toros, oriundos de Casarrubios del Monte y El Álamo, y muy buenos aficionados.
Su padre, Fernando López, que también intentó ser torero toreando como novillero en diferentes localidades, ha sido su escudero, su acompañante y el generador de ilusión para Rocío. Al tener que llevarla a Madrid a ocupar su nueva función se ha empleado como monosabio en la cuadra toledana Equigarce, que presta sus servicios en el coso venteño.
Manifiesta Rocío que hay que ser al mismo tiempo buen caballista y aficionado para ejercer sus nuevas funciones, que ha tenido que aprender a través del reglamento y viendo todo aquello que hacía su antecesor en la plaza. La plaza cuenta con dos alguacilillos, que se dividen sus funciones, lugares y jerarquía. Ella pasa a ocupar la plaza secundaria, quedando su valedor Fran González como el primer alguacil de Las Ventas.
Todo el personal de la plaza la ha acogido con cariño y respeto, sobre todo los profesionales del toro, a los cuales les tiene que indicar sus funciones durante la lidia. Ella se encarga de lo que ocurra desde el tendido 2 al 6. Durante el primer tercio indica al picador su ubicación y que no se coloque mal. Cuando llega el momento de las banderillas, procura que peones y matadores ocupen el lugar correcto. Y en el último tercio vigila que no se le dé vueltas a la res cuando tiene la espada dentro, además de cuidar que se respete al toro.
Tuvo la suerte de conocer al caballo con el que salió, ya lo había montado antes y había hecho el paseíllo en varias plazas de toros. Pero lo que no pudo probar antes fue lo que se siente al pisar a lomos del equino la arena de Madrid. La avisaron con pocas horas de antelación de que salía de alguacililla, y la pilló de vacaciones en la playa. Todo fue rápido pero ilusionante, un viaje largo con su familia, llegar a la plaza, vestirse, preparar el caballo y comenzar a vivir el sueño de su vida.
Ese sueño que cumplió Rocío el pasado 1 de agosto, lo cataloga como orgullo, como aficionada al caballo, al toro y sobre todo como mujer, al ser la primera que ejerce esa función en Madrid, con respeto y normalidad.
No le correspondía entregar el primer trofeo de la noche, pero su compañero Fran, en detalle importante hacia la debutante, cedió la entrega de la oreja a su compañera. Para Rocío fue el momento más emotivo del festejo y de su debut, el poder entregar una oreja a un torero, en este caso a un paisano, el toledano Tomás Rufo, ganador a la postre del certamen de novilladas.
Es por lo tanto Rocío López  la primera alguacililla de la plaza de toros de Madrid de su historia desde su inauguración en 1931. Lo será hasta que se restablezca el titular del puesto y llevará a gala serlo con responsabilidad y respeto.
Ella es una firme defensora de la Tauromaquia y defiende y lucha por que los jóvenes tomen el relevo de ello, con valentía, pues va a ser lo que puedan disfrutar en el futuro. Un futuro que deben ellos abanderar y liderar enseñándolo y trasviéndolo como lo sienten de verdad, una pasión única en el mundo. Mucha suerte Rocío.