La cúpula de Podemos afrontará la crisis de las dimisiones

J.A.J
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La formación morada podría abordar la creación de una gestora que sustituya a los dirigentes dimitidos a partir de la reunión este sábado de su Consejo Ciudadano Estatal, su máximo órgano entre asambleas.

El ya exsecretario regional de Podemos, José García Molina, en un acto con Pablo Iglesias en 2016. - Foto: ï»David Pérez

Podemos se plantea mantener el vacío actualmente existente en la dirección del partido en Castilla-La Mancha, tras la dimisión en bloque la semana pasada del Consejo de Coordinación autonómico encabezado por José García Molina debido a su pérdida de representación en las Cortes regionales, al menos hasta el próximo sábado. Este día se reunirá el Consejo Ciudadano Estatal, el máximo órgano entre asambleas de la organización. A partir de este encuentro, está previsto afrontar el descabezamiento del partido morado en la región con la designación de una gestora, junto a otros frentes que Podemos tiene abiertos en el conjunto de España tras los varapalos electorales sufridos el 26 de mayo.
En otras ocasiones en que se han producido crisis territoriales, ha sido la Secretaría Estatal de Organización del partido morado, dirigida por Pablo Echenique, la que ha asumido el mando en cada territorio sin esperar a instancias superiores. El ejemplo más cercano en el tiempo fue la dimisión del secretario autonómico de Podemos en Madrid, Ramón Espinar, el pasado viernes 25 de enero. El lunes siguiente, ya se nombraba una gestora -equipo técnico, en la jerga de la formación- para dirigir de manera interina al partido en la región vecina. La Secretaría de Organización también ha instalado gestoras, debido a conflictos internos, en Cantabria y La Rioja.
Fuentes de la dirección estatal de Podemos consultadas por este medio no terminan de descartar  otra intervención desde la Secretaría de Organización para solventar en lo que queda de semana la situación en Castilla-La Mancha. Sin embargo, señalan que, en este caso, lo que parece más aconsejable es esperar a la reunión del máximo órgano de la formación morada toda vez que ya tiene una fecha próxima para su convocatoria. De este manera, se podrán atender las directrices que puedan salir del Consejo Ciudadano para la designación de la gestora u otras relacionadas con la estructuración territorial de Podemos tras los pobres resultados de las elecciones autonómicas en distintos territorios.
Aún así,  a ningún observador de la actualidad política se le puede escapar una derivada de que la crisis castellano-manchega pueda tener algún protagonismo en el Consejo Ciudadano Estatal. Y es que afecta a la única región donde Podemos consiguió un pacto autonómico de Gobierno con el PSOE  en la pasada legislatura -con los resultados conocidos- justo cuando el líder máximo de la formación, Pablo Iglesias, batalla para formar otro Gobierno de coalición en España con el socialista Pedro Sánchez.
De hecho, la desaparición de Podemos del Parlamento castellano-manchego tras el ‘cogobierno’ ya es presentada por algunos como un aviso de que los ‘morados’ no deben implicarse como socios minoritarios de un Gobierno que no presidan, y deben negociar con el PSOE estrictamente desde el Congreso de los Diputados. Dentro de la región, el principal representante de este sentir es el líder del sector crítico con la dirección dimitida, el todavía diputado regional David Llorente. El parlamentario se encuadra en la corriente anticapitalista, principal oposición interna a la entrada de Podemos en el Gobierno de España. Este rechazo a las pretensiones de Iglesias se ha hecho relevante desde la dirección de Podemos en Andalucía, bastión de los anticapitalistas que resistió mejor los descensos electorales en sus elecciones autonómicas que otros territorios.
retorno tras el desapego. Pase lo que pase, el nombramiento de la gestora supondrá un retorno de la dirección estatal de Podemos a Castilla-La Mancha, tras ser visible en este año un desapego respecto a Molina y sus colaboradores pese a que Iglesias y Echenique avalaron el pacto de Gobierno con García-Page. El prólogo de este distanciamiento fue que García Molina promoviera, con otros 10 secretarios autonómicos, la llamada ‘Declaración de Toledo’, justo en el día en que se produjo la dimisión de Espinar y tras poner en marcha Íñigo Errejón su propia marca electoral, ‘Más Madrid’. Ante aquella tensión, la Declaración llamaba   a «cooperar y no competir» ya que en el partido «hacemos falta todos y todas».
Aunque en la campaña de las  elecciones generales de abril destacó la presencia de Irene Montero en un acto celebrado en Toledo, ya en las autonómicas ni Iglesias ni ningún otro dirigente de relevancia estatal de Podemos apoyó la campaña de García Molina. Sólo acudió en su ayuda el dimitido Ramón Espinar, con quien efectuó en acto en Talavera. Espinar, precisamente, expresaba este lunes sus críticas a la actual dirección de Podemos y reclamaba una asamblea extraordinaria para recomponer un partido al que decía ver «roto en pedazos». 

 

García Molina continúa en el Consejo de Gobierno.

Mientras se solventa la reorganización de Podemos en Castilla-La Mancha, este martes se confirmaba la continuidad en el Consejo de Gobierno de José García Molina, quien sigue como vicepresidente segundo de la Junta en funciones pese a su dimisión como secretario regional del partido. Preguntado por esto en una rueda de prensa, el consejero de Sanidad, el socialista Jesús Fernández Sanz, confirmaba de manera breve que García Molina había acudido a la sesión de esta semana del Consejo, tras su ausencia la semana pasada