Garbo Estilistas: «La gente tiene necesidad de verse guapa"

Leticia G. Colao
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María Isabel Jiménez ha vivido «angustiada» casi dos meses de cierre de su negocio aunque no ha parado de recibir llamadas y ya tiene más de 60 citas previas en la agenda. Ahora se muestra esperanzada: «Somos un sector importante»

Garbo Estilistas: «La gente tiene necesidad de verse guapa"

Peluquerías y centros de estilismo son quizá el sector más demandado por los ciudadanos una vez se levante o relajen las medidas del confinamiento por el Estado de Alarma. María Isabel Jiménez, responsable de Peluquería Garbo Estilistas, reconoce que será un sector fuerte porque «la gente tiene necesidad de sentirse guapa» lo que le da un toque de esperanza tras casi dos meses de «angustia».
El plan de desescalada no está completamente claro y por ello Garbo no sabe si abrirá mañana, pero ya está todo preparado. En la fase 0, deberán hacerlo en un formato de atención individual y con reserva previa, para que la interacción sea mínima. Para ello, Jiménez cuenta con un protocolo interno en su negocio basado en la higiene y la protección y para el que incluso ha comprado equipos desechabes y de un único uso para sus clientes. Así, sustituirán las batas de tela por quimonos deseschables, toallas monousos, capas de cortar de usar y tirar, además de capas de plástico y mascarillas de papel para tintes. Todo ello irá a un cubo de basura habilitado especialmente que se sacará a la calle continuamente.
El salón contará además con un stand preparado a la entrada y en diferentes puntos con gel hidroalcohólico, esterilizarán las  instalaciones y aconsejan el pago con tarjeta. Isabel Jiménez y su compañera, que deben trabajar a  20 centímetros del cliente, contarán con un delantal impermeable, mascarillas, pantallas, pelo recogido y guantes. «Será complicado pero lo hemos pensado mucho y si la gente colabora, se podrá hacer bien».
Lo principal será «que el cliente venga con la seguridad de que aquí esteá todo desinfectado y en orden», añade.
La «paciencia» también será clave a partir de ahora. Los clientes, que ya son 60 en su lista de espera y subiendo, deberán asistir al salón con cita previa, solos a no ser que acompañen a un menor o  a una persona con movilidad reducida, y no podrán entrar si dentro está aún el que le precede. La cosa cambiará bastante ahora ya que, de hacerse antes un viernes entre 20 y 25 servicios, trabajando a veces con dos a la vez, ahora podrá llegar a los 8, de forma individual, y prácticamente sin parar para comer.
En la lista de espera, Garbo estudia agrupar y preferenciar por edades, especialmente a los mayores.
Una semana más tarde, ya el día 11, comienza la ‘fase 1’, por lo que estará permitido funcionar al 30% del aforo del local garantizando una distancia social mínima de 2 metros. En este sentido no tiene  problemas al contar con un local grande y con una zona separada para determinados casos.
Desde ahora, comienzan a cerrarse dos meses de «incertibumbre total y disgusto por el negocio porque no hemos tenido ni un sólo céntimo», pero hace 15 días Isabel Jiménez comenzó a ver la realidad de otra manera: «Estamos esperanzados, el nuestro es un  sector muy importante, más de lo que pensábamos y además tenemos una clientela muy fiel».