Testimonios en vivo de víctimas de la carretera

J.M.
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Testimonios en vivo de víctimas de la carretera - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Mamen y Lorenzo, que quedaron parapléjicos en sendos accidentes de tráfico, relatan a los conductores en una campaña de la DGT las consecuencias graves de las imprudencias

A la altura del cruce de Guadamur, los conductores de la CM-401 se sorprendían con un control de alcohol y drogas de la Guardia Civil, con la colaboración de la Asociación de Parapléjicos y Personas con Gran Discapacidad Física (Aspaym). Los agentes daban el alto a la altura del cruce de Guadamur y sometían a los controles, mientras que, a ambos lados, un hombre y una mujer parapléjicos rodaban por el asfalto para mantener una breve conversación. «Quiero hacer consciente a la gente de las consecuencias de ir al volante. Mal llevado el volante tiene sus consecuencias y se paga», decía la fémina a uno de los interceptados.
La palentina Mamen Movellán viajaba como copiloto y sin cinturón de seguridad por una carretera de la tranquila isla canaria de El Hierro cuando sucedió el accidente de tráfico que la dejó en silla de ruedas hace 17 años. «Yo iba en coche sin que nada hubiera cambiado mi vida hasta que, de repente y en un segundo...», apostillaba antes de entregar al conductor parado el tríptico de esta campaña de prevención de la lesión medular por accidentes de tráfico, con el lema ‘No corras. No bebas. No cambies de ruedas’.
Los accidentes se tráfico suponen la principal causa de las lesiones medulares; por eso, la Dirección General de Tráfico recomienda no probar ni gota de alcohol, respetar a ciclistas y motoristas, usar correctamente los intermitentes y los espejos, respetar los límites de velocidad, descansar adecuadamente, ponerse el cinturón, revisar los diferentes elementos del vehículo y utilizar el casco en el caso de los usuarios de ciclomotores o motocicletas.
«Antes no me ponía el cinturón de seguridad, y ahora no me lo quito», bromea Mamen sobre el accidente que la dejó inmovilizada desde el pecho hasta los pies. «Era una carretera normal, ni íbamos a mucha velocidad. No fue un accidente espectacular, pero sí una salida de vía. Al salir despedida, me golpeé la espalda y provocó la sección completa de la médula espinal», describe.
Mamen, que reside en Toledo, se ha entregado al voluntariado relacionado con las lesiones medulares para evitar las causas que generan los accidentes. «Doy luz a la gente que cree que se acaba el mundo», apunta sobre los lesionados medulares que ingresan en el Hospital de Parapléjicos de Toledo.
Al otro lado de la carretera, el pacense Lorenzo Fernández se acercaba a los conductores en la silla de ruedas, que lo acompaña desde 1983. Al volver de una fiesta con otros cuatro amigos, todos sin cinturón, sufrió un accidente que le provocó una lesión medular. «Si hubiera llevado el cinturón, seguramente no hubiera pasado nada», comenta. Y añade que la gente tenía menos información que ahora. «Pero la gente joven no parece que haga mucho caso a lo que tiene en la mano. Hay accidentes hoy en día igual que hace 35 años», lamenta este hombre de 61, quien afirma aliviado: «Hace muchos años que la silla se me quitó de la cabeza».