Restaurante Amaranto: «No abriré hasta que no sea al 100%"

Leticia G. Colao
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El chef Raúl Rivera considera «inviables» las fases de desescalada a las que se tiene que adaptar la hostelería. «No me pueden obligar a contratar al 100 por cien del personal cuando no me dejan abrir al 100 por cien»

Restaurante Amaranto: «No abriré hasta que no sea al 100%"

Raúl Rivera lo tiene claro. No abrirá las puertas de su restaurante, Amaranto, hasta que pueda hacerlo al 100 por cien y con todas las garantías. El chef talaverano se ha mostrado especialmente crítico con el plan de desescalada que el Gobierno ha preparado para bares, cafeterías y restaurantes, tanto que lo considera de «inviable y falto de ética».
Y es que si fuera a iniciar nuevamente la actividad económica, a partir de mañana lunes podría hacerlo solo para la recogida de comida a domicilio, sin consumo en el local. Ya el día 11, en la fase 1, se permitirá la apertura de terrazas, aunque con un límite de un 30 por ciento de las mesas.
A partir del 26 de mayo, una vez superada la fase 1, se permitirá el consumo en el local, siempre y cuando haya garantía de separación entre clientes en una misma mesa y entre diferentes mesas. Y aquí viene la gran preocupación de Rivera y de todo el sector hostelero, cómo facturar con un tercio de clientes mientras que el resto de los gastos de un local de restauración son los de siempre.
En el caso de Amaranto, con una capacidad de entre 20 y 25 comensales, el 30 por ciento bajaría su aforo a seis personas, y a la vez le obligarían a rescatar a todo el personal, dos más además de él y su esposa. Es decir, cuatro personas trabajando para seis comensales, «el del todo inviable», insiste. «No me pueden obligar a contratar al 100 por cien del personal cuando no me dejan abrir al 100 por cien el restaurante».
Rivera se muestra completamente desencantado con la situación y cómo lo está gestionando el Ejecutivo de Sánchez. Así, explica que «el Gobierno necesita recaudar pero no pone medidas lógicas ni éticas para que un negocio pueda abrir y además las medidas varían cada día», dice desilusionado.
A esto habría que añadirle la inversión en mamparas de metacrilato para la separación de los comensales, o los impuestos por el local y por la terraza. «Nos han dejado en pelotas», resume.
Por todo ello, lo tiene más que claro, y no abrirá su restaurante por el momento, «porque los números no salen».


Hostelería y turismo. Rivera recuerda que el sector de la hostelería y el turismo suponen el 22 por ciento del PIB nacional por lo que lamenta que «no nos dejen trabajar y cuando nos dejan nos capan las posibilidades de facturar para seguir pagando impuestos».
Por todo ello, reclama un cambio en el concepto de hostelería y de los autónomos en general, fundamental en el músculo económico del país pero ahora, añade, «nos están exprimiendo».