ICSA negocia con sus empleados, a los que hace una propuesta

J. Monroy
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Los trabajadores emprendieron movilizaciones el 2 de mayo para reclamar que la empresa traiga a Toledo carga de trabajo que tiene externalizada, y evitar así despidos

ICSA negocia con sus empleados, a los que hace una propuesta - Foto: David Pérez

La dirección de la factoría ICSA en el polígono industrial de Toledo ha reabierto conversaciones con los representantes de los trabajadores, a los que ha trasladado una nueva propuesta para atender la exigencia de carga de trabajo y garantía de empleo reclamada por la plantilla. Todo ello llegaba este míercoles tras un mes de movilizaciones y huelgas, la última de ella, desarrollada el jueves.
El presidente del comité de empresa, Ángel Carmena, comunicaba estas noticias precisamente a los trabajadores concentrados desde la madrugada a las puertas de la fábrica, cuando secundaban, de nuevo de forma unánime, una nueva jornada de huelga, la cuarta y última del ciclo de paros de duración creciente desarrollado desde el pasado día 17. El problema era la falta de carga de trabajo, que podía desenvocar en despidos.
Hace ya tres años, apunta Carmena, que Airbús anunció a la factoría que se iba a llevar un paquete grande de carga de trabajo a su fábrica de Puerto Real, lo que afectaría a entre 35 y 40 puestos de trabajo. No obstante, esta comunicó a sus trabajadores que iba a hacer un plan industrial para que cuando llegara ese momento, pudieran seguir empleados con otras labores. Sin embargo, no fue así. De ahí que a finales del pasado año el comité de empresa empezara a pedir soluciones. Y a principio de enero se iniciara una serie de reuniones periódicas.
En abril, no obstante, la empresa no había hecho nada, se habían perdido treinta puestos de trabajo, «y no movían ficha». Entonces la asamblea de trabajadores aprobó casi por unanimidad el inicio de las huelgas.  La idea era reestructurar la carga de trabajo, para que hubiera empleo para todos. No en vano, explica Carmena, la empresa tiene subcontratada más carga de trabajo en otras factorías que ni siquiera pertenecen al grupo, y que se puede traer a Toledo.
El 2 de mayo estalló el conflicto, después de 17 reuniones sin solución alguna. Comenzaron entonces las movilizaciones con concentraciones a la puerta de la factoría y cuatro jornadas de huelga. Desde entonces, hasta el pasado miércoles, la empresa solo presentó una propuesta «con una serie de cargas de trabajo escasas, que se cortaban en noviembre, cuando volvería el mismo problema». De ahí que lo rechazara la plantilla. Tras veinte días sin contacto, en la reunión de este miércoles el comité detectó que la actitud de la empresa «ha cambiado totalmente, ahora están dialogantes y con ganas de una solución para que se extinga el conflicto».
Ahora toca reuniones del comité de empresa y asamblea de trabajadores, y el próximo encuentro con la empresa podía ser el miércoles.
Agradecimientos. A la puerta de la factoría, el jueves por la mañana, Carmena agradeció a los trabajadores su actuación. Porque «esto lo habéis conseguido vosotros; con vuestra unidad, con vuestra movilización, con vuestra determinación a luchar por el futuro de la fábrica. Habéis dejado claro que sin carga de trabajo no hay empleo y no hay futuro; y la empresa ha tenido que escucharlo y entender que no íbamos a rendirnos», subrayó.
«Ahora tenemos un nuevo punto de partida. La propuesta que nos han trasladado la tenemos que valorar todos; a lo largo de la próxima semana la analizaremos en detalle las secciones sindicales (CCOO, UGT y USO), el comité y las asambleas de trabajadores. Pero el hecho mismo de volver a hablar ya supone un avance importante que ha sido posible gracias a vosotros», continuó.
Finalmente, Carmena lamentó que «la pena es que no fueran suficiente las diecisiete reuniones que tuvimos antes de empezar las movilizaciones y que hayamos tenido que ir a la huelga para que la dirección nos llamara de nuevo a negociar. Pero hoy podemos estar muy orgullosos. Nuestra lucha, la lucha de los trabajadores y no la de la dirección, es la que va a permitir poner las bases del futuro de ICSA».