Los enfermeros piden que haya bastantes Epis si hay rebrote

M.G
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Roberto Martín valora el sobreesfuerzo de estos profesionales desde hace dos meses, «la tensión y la intensidad» con la que se ha trabajado en los hospitales y la carga psicológica derivada del virus

Los enfermeros piden que haya bastantes Epis si hay rebrote - Foto: Yolanda Redondo Trujillo Yolanda Redondo

«El personal de enfermería está viviendo la pandemia con mucha intensidad». También habría que añadir «con mucho trabajo». Así lo expresa el presidente del Colegio Oficial de Enfermería de Toledo, Roberto Martín, en un rápido balance sobre estos dos meses de lucha contra la coronavirus en Toledo. Agradece y valora el compromiso, la responsabilidad y el sobreesfuerzo de los enfermeros durante todo este tiempo tanto en los hospitales como en los centros de salud, pero tampoco puede olvidarse de los daños psicológicos que arrastran estos profesionales al ver y atender  a pacientes muy graves, a enfermos «que se mueren solos porque sus familiares no pueden estar con ellos y el miedo al contagio en sus propias familias.
«Nadie pensaba hace tres meses que la sociedad iba a tener que vivir confinada durante todo este tiempo», apunta Martín, «pero es la única manera» de encarar esta lucha junto a las medidas de distanciamiento social y de materiales de protección para evitar contagios. Martín asegura que en estos momentos la lucha es menos intensa y con menor número de ingresos en los hospitales, que trabajan «a medio gas» respecto al virus y pueden ocuparse con más normalidad de otras patologías, pero sabe que no hay que bajar la guardia porque la  epidemia sigue activa a pesar de que los países vayan aprobando medidas para volver a la actividad y rebajar el confinamiento.
De momento, desde el Colegio de Enfermería se pide prudencia y, sobre todo, que las administraciones «tengan preparados suficientes equipos de protección (epis) por si se producen repuntes porque han sido muy escasos» y los profesionales sanitarios han trabajado «con mucha tensión» y riesgo de contagio. De hecho, Martín subraya que muchas enfermeras «se han tenido que marchar de sus domicilios para  que sus familias no corrieran riesgos y se han ido a vivir a hoteles, a pisos con compañeras y a segundas residencias lejos de los suyos».
secuelas. En estos momentos, desde el Colegio de Enfermería ven que la falta de materiales de protección se está atenuando,  también en buena parte porque su gasto ha ido bajando conforme se han reducido los casos y los ingresos, pero aun así Martín recuerda que hay «50.000 sanitarios contagiados por coronavirus en España», un número muy elevado que ofrece pistas también del «miedo» que ha soportado la plantilla desde el inicio de la pandemia. No se conoce el número real de infectados en la provincia de Toledo, pero los enfermeros sí han echado de menos también la realización de más pruebas en general, como se están realizando en otros países para conocer el alcance real del virus e intentar controlarlo lo antes posible.
En principio, estos profesionales sanitarios, una plantilla de 3.300 en la provincia, viven día a día y esperan que no se produzcan fuertes repuntes, pero Martín sigue la actualidad de cerca y teme que pueda ocurrir lo mismo que en Alemania o Corea durante la desescalada, un aumento de casos que puede obligar de nuevo a plantear medidas restrictivas de distanciamiento social, «las únicas válidas hasta que llegue una vacuna en año y medio o dos».
En relación a las contrataciones, el Colegio de Enfermería no pone ninguna pega, ya que considera que han sido suficientes en la región y en la provincia de Toledo, aunque le gustaría que la ratio se fuera equiparando a la europea, ya que en España, también en Castilla-La Mancha, la media es de 5 enfermeras por cada 1.000 habitantes, tres menos de media que en la mayoría de los países europeos.
Las secuelas psicológicas también se están asomando. Al margen «de la tensión»  laboral en relación a la atención sanitaria, los profesionales han sufrido con «muchos pacientes graves mayores y jóvenes». Martín también recuerda que lo han pasado mal sabiendo que «los abuelitos no podían tener contacto con nadie».
 Pese a que el Día Internacional de la Enfermería no contó ayer con actividades, el colectivo recuerda que siguen pidiendo un aumento de las plantillas,  «que se reconozca su gestión», se modifique una norma obsoleta desde hace tiempo y se avance en la especialización. Una serie de medidas que el Consejo General de Enfermería trasladó al ministro de Sanidad a finales de febrero.