"Es clave defender todas las formas de música en directo"

Leticia G. Colao
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David Ruiz, cantante de La M.O.D.A., representa la humildad de un grupo que ha sabido ganarse al público con música popular, mezcla de instrumentos y letras sociales y comprometidas. No están o no quieren estar de moda. «Eso es algo temporal», dice

"Es clave defender todas las formas de música en directo" - Foto: Manuel Reino Berengui

Son cabeza de cartel de la I edición del Capital Fest, que se estrena hoy en Talavera y dejará dos días de buena música, buen rollo y convivencia. Así son ellos, La M.O.D.A. o la Maravillosa Orquesta del Alcohol, siete integrantes de Burgos que se han convertido en una de las grandes revelaciones musicales de los últimos años y que dejarán lo mejor de sí mismos sobre el escenario talaverano. Cerrarán el festival y lo harán, seguro, con el mejor sabor de boca.
¿En qué momento se encuentra La M.O.D.A.?
Nos encontramos en un momento muy bueno, en el más dulce de estos ocho años de trayectoria, el mejor momento desde que empezamos. En 2017 sacamos nuestro último álbum y desde entonces hemos estado tocando, por todo el país, en salas y festivales. Hemos estado en Colombia, en Estados Unidos, en México, en Inglaterra, enIrlanda... y creo que este disco ha llegado a mucha gente, estamos muy orgullosos de cómo hacemos los conciertos, mejorando cada día, cada día más conjuntados, haciendo música nueva... estamos en forma y muy contentos con todo lo que nos está pasando.
Mañana seréis el cabeza de cartel de la I edición de Capital Fest, qué importancia tienen en vuestra carrera los diferentes festivales que hay todo el año en España?
Los festivales son una parte muy importante del oficio de músico en España, es un fenómeno más o menos nuevo porque ha habido festivales toda la vida pero diría que coincidiendo con un poco con nuestra trayectoria, desde 2010 más o menos, ha habido como una explosión de festivales. Los que había se han consolidado y han surgido un montón nuevos, pero tampoco es la única forma que existe para escuchar música en directo. Sí que es verdad que para muchas bandas es la manera principal de ganarse la vida en directo. Los festivales gustan a mucha gente, se hacen con buen tiempo, ves a un montón de grupos por poco dinero... es una experiencia en sí, pero se está dejando un poco de lado las salas de conciertos.
Es un poco de espejismo, un oasis. En verano hay muchos bolos, mucha oferta, pero el resto del año se cae un poco todo, la gente ya no quiere ir a una sala a ver un grupo que normalmente tiene mejor sonido y puedes hacer un repertorio de mayor duración. Creemos que es importante defender todas las formas de música en directo, los festivales pero también los garitos, los pubs, las salas, etc...   
¿Qué verán y disfrutarán mañana los talaveranos sobre el escenario del Capital Fest?
Vamos a hacer un concierto de una hora y media, repasando canciones de todos nuestros discos y van a oír todo lo que hay, lo que somos, sin trampa ni cartón, siete chavales que se van a dejar la piel en el escenario, que creen en lo que cantan, y que van a intentar contagiar y transmitir esa pasión e ilusión que tenemos por la música al público.
Una música muy característica vuestra que mezcla música popular europea, con aspectos populares españoles... ¿Cuáles son y de dónde salen vuestras influencias?
Lo has descrito muy bien. Es una mezcla de un montón de historias que nos inspiran y que nos llegan al alma, del blues hasta el punk, pasando por el folk, el country, el rock&roll... Escuchamos mucha música y muy variada y no dejamos nunca de descubrir o querer incorporar nuevos sonidos, siempre desde la humildad e intentando aprender y hacer las cosas bien y respetando el oficio, que es muy importante.
También es muy de La M.O.D.A. el uso de diferentes instrumentos poco habituales sobre el escenario de los festivales, hablamos del banjo, de la mandolina, el acordeón...
Pues es una mezcla entre la casualidad y la propia vida. Cuando nosotros nos juntamos y empezamos a tocar, nos dimos cuenta de que Jose había estudiado acordeón de pequeño en el Conservatorio, Alvar había estudiado clarinete y saxofón, y luego nos juntamos con gente que no había estudiado música en su vida y que es autodidacta y que ha aprendido a su bola. Por otro lado, también hemos ido desarrollando nuestro oficio y a través de la inquietud y la curiosidad hemos incorporado nuevos instrumentos como la mandolina, que nos sabíamos tocarla, el banjo... es una mezcla de no querer pararte y quedarte en tu zona de confort...
Vuestros temas son íntimos pero con un fuerte contenido social y un marcado carácter poético, ¿en qué se basa a la hora de hacer las letras?
En mi opinión tienen dos dimensiones, una más íntima y personal o de ese mundo interior y reflexivo y tormentoso; y otra, una dimensión colectiva, social humana que se inspira más en los problemas del día a día de nuestro alrededor, emociones y sentimientos que puedan tener cualquier ser humano. Creo que nos inspiramos en todo, en la misma vida, en la existencia, en las películas que vemos, en los libros que leemos, no sabemos muy bien de dónde sale lo que hacemos y está bien así, tiene que ser natural, espontáneo y que no sea forzado. Pero bueno, ahí queda en el papel para el que le llega y muy felices si llega a alguien.
¿Qué importancia tiene Burgos y los pueblos de alrededor, de donde procedéis, en vuestras letras?
Tiene mucha importancia, al fin y al cabo el sitio donde vivimos, donde hemos nacido y crecido para bien y para mal nos ha influencia. Seguro que de haber nacido en una ciudad del Mediterráneo o en una ciudad del Norte, costera y marinera o en el sur, nuestras letras sonarían de otra manera. No lo sé cuantificar y concretar en palabras, pero sí creo que ha tenido mucha influencia. Y nuestros pueblos, mucho más allá de la canción Campo Amarilla, donde directamente hablamos de esas raíces, y de nuestros abuelos y nuestra infancia, también creo que han marcado mucho nuestro carácter. Supongo que es algo natural y sincero, que la obra de una persona venga marcada por su vida, por su entorno y por el lugar donde se ha criado, es algo que me parece bonito.
Así lo remarcáis en ‘Héroes del sábado’ con la frase ‘No te olvides de donde vienes...’
Sí, es una declaración de intenciones, de cómo pensamos y cómo vemos la vida, y hace un poco referencia a eso. Primero a que no se vayan los pies del suelo, y luego a no olvidar tu origen, tu raíz, la humildad desde la que has llegado a donde estás.
Ocho años después y tras pasar de tocar en pequeñas salas a grandes estadios, ¿en qué han cambiado los miembros del grupo?
Han pasado ocho años y nuestra vida personal va evolucionando o involucionando... (risas). Te van pasando cosas que te marcan, hemos aprendido mucho del oficio, de la convivencia, y creo que más allá de como músicos, como personas nos ha servido como un aprendizaje bestial. Hemos conocido gente nueva, hemos tenido que viajar y estar al otro lado del Atlántico, hemos tenido la oportunidad de hacer amigos en países que nunca habíamos pensado visitar, hemos trabajado con gente que admiramos... creo que nos podemos considerar muy afortunados.