La Estrella vive sin coronavirus

J.M.
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El Ayuntamiento ha tomado medidas estrictas para impedir la entrada del virus en una localidad con el 85 por ciento de los habitantes mayor de 70 años

La Estrella vive sin coronavirus

Los españoles se quedaron pasmados hace semanas con las imágenes de las grandes urbes despobladas a consecuencia de las restricciones del Estado de Alarma. Las avenidas vacías y los negocios cerrados evidenciaban la gravedad social de la expansión del coronavirus, que mataba diariamente de cientos de personas en unos hospitales abarrotados de pacientes. El freno a la expansión se libra por todo el país, incluidas poblaciones pequeñas alejadas de los grandes nudos de comunicación. Como La Estrella y la pedanía de Fuentes, dos localidades castigadas por la despoblación que se han tomado muy en serio espantar cualquier contagio. De hecho, no se ha registrado ninguno en todas estas semanas.
Así lo explica a este diario el alcalde, Alfonso Caja, quien asumió hace un año el cargo. Presume de que la Guardia Civil y el centro médico de Aldeanueva de San Bartolomé han felicitado a la localidad. «Algo tendrá que ver la gestión que estamos haciendo», apunta. Como, por ejemplo, tener el teléfono del ayuntamiento disponible las 24 horas, incluso para cambiar una bombilla. O medidas tajantes como la supresión de la venta ambulante. O la expulsión de cualquier coche que no sea de los vecinos confinados. O la coordinación de los propios vecinos para la elaboración de mascarillas y caminar más protegidos en dos pueblos con un 85 por ciento de los vecinos mayores de 70 años. Muchos de ellos, nonagenarios. O las fumigaciones.
«Estoy ojo avizor constantemente», señala Alfonso. Y añade: «Es una comunidad tan pequeña que es como una familia». Pequeña pero dispersa porque hay estrellanos que viven en Madrid y tienen que alimentar a los animales; para ellos, el alcalde extiende un salvoconducto que detalla un horario limitado para estar en el pueblo. Luego, de vuelta a Madrid.
Las dos tiendas de La Estrella se multiplican estos días para abastecer a todos los vecinos, incluso con servicios a domicilio de productos frescos. En los negocios, se respeta también el espacio: la recomendación de una distancia de dos metros.
En cambio, el pueblo no se ha librado de la tragedia del coronavirus, pero de vecinos nacidos en la localidad que han fallecido en otras poblaciones de esta enfermedad. De esta manera, el cementerio municipal sí ha albergado entierros relacionados con esta alerta sanitaria.