El campo busca manos para recoger ajos, cebollas y brócolis

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Las copiosas precipitaciones de las últimas semanas han retrasado las campañas de estos tres productos. La Sagra necesita decenas de temporeros para hacer frente a las inminentes cosechas

El campo busca manos para recoger ajos, cebollas y brócolis - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

La vida en el campo sigue, pese a la pandemia y las restricciones impuestas para frenar su avance. La producción de frescos es más importante en tiempos de zozobra, con la alimentación convertida en una necesidad esencial e insustituible. Millones de hogares españoles dependen de lo que brota de la tierra. El ecuador de la primavera trae en la provincia la recogida del ajo, la cebolla y el brócoli. Las tres referencias se cultivan casi en su totalidad dentro del territorio toledano en la fértil comarca de la Sagra, un área enclavada entre las vegas del Tajo por el este y el Guadarrama por el oeste. Esta terna de abril aguarda su recogida: de momento, faltan brazos y sobra agua.
El sector primario demanda trabajadores. El agro resiste el golpe con que la Covid-19 ha impactado en buena parte de las actividades productivas. Aquí el paro no ha repuntado y las labores, con las debidas preocupaciones impuestas, continúan. Hay que garantizar abastecimientos y suministros ante el aumento de los consumos. El Ministerio de Agricultura viene certificando el aumento de víveres que se adquieren en la cesta de la compra desde los días previos al confinamiento. Del campo brota lo que después colma despensas. Las cosechas se suceden, pero falta personal.
«Se necesita personal y no se sabe dónde acudir», proclama Blanca Corroto, presidenta de Asaja de Toledo. Su asociación ha creado una bolsa de trabajo en toda España con la que espera reclutar a entre 100.000 y 150.000 trabajadores durante los próximos meses. Desde la entidad se coopera con los ayuntamientos de la provincia, con los agentes sociales y con el empresariado que se dedica a la actividad primaria. Pese a la buena voluntad de todas las partes, no se hallan soluciones adecuadas en muchos de los casos. Las inminentes campañas de ajos, cebollas y brócolis en Toledo requieren de un volumen de empleados que aún no está asegurado. Muchos de quienes quieren apuntarse a esta faena no pueden hacerlo.
Hay voluntarios para trabajar en estas cosechas. También de la propia ciudad de Toledo, próxima a Mocejón y Magán, dos de los municipios con explotaciones más grandes dedicadas a la terna agrícola próxima a recogerse. Sin embargo, y pese al deseo de quienes se ven sin trabajo, no pueden ser contratados. Muchos de los que ahora buscan empleo en el campo proceden «de la hostelería y el sector turístico», dos de las actividades más importantes para el tejido económico de la capital regional y dos de las más perjudicadas por las medidas de distanciamiento social tomadas. «Lo hemos descubierto esta semana», apunta Corroto. Muchos de quienes muestran su intención de participar en las cosechas inminentes guardan aún relación contractual con sus empresas a través de los ERTE. Esta traba impide contratarlos y mantiene decenas de vacantes del agro sin cubrir.
«Estas campañas duran un mes o un mes y medio; la demanda de mano de obra es muy fuerte», indica la responsable de Asaja. Su asociación ha creado la plataforma ‘Tu empleo está aquí’ trata de poner en contacto a empleadores con potenciales empleados. Para las tres próximas recogidas, concentradas principalmente en la Sagra, estiman en unos 150 el total de trabajadores que se necesitarán. Cuando llegue la vendimia, las carencias se multiplicarán. En el conjunto de la comunidad autónoma y para el resto del año, se calcula que serán necesarios hasta 25.000 temporeros para acometer las campañas que se vayan sucediendo. El campo luce músculo y esquiva la crisis.
Además de los problemas derivados del mercado laboral, la acumulación de lluvias ha retrasado unas recogidas que otros años se han venido celebrando en torno a la fecha presente. Los 80 litros por metro cuadrado de media recogidos en la zona norte de la provincia durante la primera mitad de abril han retrasado su recolección, sin fecha estimada aún dadas las predicciones de tiempo variable publicadas. El terreno en la Sagra, arcilloso y de suelo blando, imposibilita la extracción de ambos tubérculos y la flor. La tierra permanece embarrada porque aún no ha absorbido la importante cantidad de agua caída. En la huerta sagreña preocupa que el ajo aún no haya podido destallarse y que el brócoli se espigue y termine por pasarse.
AQUÍ HAY EMPLEO. En el horizonte amenaza la falta de manos para la recogida de la uva, probablemente la gran campaña del campo toledano. Entonces harán falta miles de temporeros y los problemas actuales, que incluyen decenas o algunos pocos centenares de puestos por cubrir, se incrementarán. «Me da pena, es el mundo al revés», lamenta Corroto. El campo ofrece empleo, pero hay circunstancias concretas que dificultan que oferta y demanda se ajusten de forma beneficiosa para todos los agentes. Los más evidentes hoy son las incompatibilidades de los ERTE y el cierre de fronteras que impide la entrada de personal llegado de terceros países. Septiembre se atisba oscuro.