Confinamiento condiscapacidad intelectual

J. Monroy
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Plena Inclusión mantiene sus residencias y pisos tutelados, donde ya ha sufrido bajas, y las familias están haciendo un sobresfuerzo. Todos tienen que lidiar complicadas situaciones

Confinamiento con discapacidad intelectual

Si este largo confinamiento está siendo complicado para todos, más lo están sufriendo las personas con algún tipo de discapacidad intelectual. Han de estar en un espacio reducido, en contacto con otras personas, «y se hace muy difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que tienen unas patologías que les hace muy difícil entender lo que está ocurriendo, y trastornos de conducta, lo que les hace muy difícil asimilar estos cambios tan radicales en su vida».
Así lo explica Daniel Collado, presidente de Plena Inclusión Castilla-La Mancha, organismo que coordina a entidades de la discapacidad intelectual, que en su conjunto suman más de 2.500 profesionales en la región, «que están desarrollando una labor, yo me atrevería a decir que heroica». Porque el suyo está siendo estos días un esfuerzo ímprobo a la hora de atender a las personas con discapacidad. Un trabajo, apunta Collado, que está tratando de controlar y dar todos los apoyos necesarios en esta situación complicada.
En este confinamiento, Plena Inclusión sigue tratando de atender todas las necesidades, con las dificultades añadidas de confinamiento y teletrabajo. Ha iniciado una reordenación de programas, dado que ya no se puede hacer trabajo presencial. Y está muy atenta a toda la normativa que está saliendo, para hacer más fácil la vida a los  usuarios de acuerdo a una nueva realidad cuya duración se desconoce.
Ya durante la semana previa al inicio del estado de Alarma, Plena Inclusión se percató de que las residencias en las que atendía a las personas con discapacidad podrían ser un lugar muy sensible, potencialmente peligrosas para la propagación de la enfermedad. No era solo por el número de personas que allí se reunía, sino también por sus patologías. De ahí, explica Collado, que se decidiera suspender todas las actividades presenciales de las setenta entidades que componen actualmente Plena Inclusión Castilla-La Mancha, que cuentan con 215 centros de trabajo abiertos.
Los únicos servicios que mantuvo Plena Inclusión de manera presencial fue sus pisos tutelados y residencias, las casas de las personas con discapacidad, porque muchos no tenían otro lugar al que acudir. El resto, apunta Mellado, se han centrado en apoyar a viviendas y residencias. También está desarrollando teletrabajo donde es posible.
Ambos servicios, no obstante, apunta Collado, se han podido mantener «no sin pocas dificultades». En primer lugar, con el estado de Alarma, se encontraron con una situación nueva, donde no tenían muy claro en estos centros cómo actuar. Había que adaptarse a mucha regulación nueva. Además, las distintas organizaciones intentaron hacerse con guantes y EPIs en una situación difícil, donde apenas había equipos en el mercado y los que había se encontraban muy caros. Tratando de moverse por distintos proveedores, Plena Inclusión ha conseguido el material para las organizaciones, merced a una inversión de diez mil euros. Además, afortunadamente, ha llegado más material del Sescam y otras donaciones, como las de Bankia, Airbus, BQ, ‘la Caixa’ y diversos particulares.
El segundo momento complicado es cuando comenzaron los contagios. Hubo que intentar aislar a las personas con síntomas de las que no lo tenían, teniendo en cuenta, además, que se trata de personas con trastornos de conducta, que les hacen más vulnerables, y que no puedan entender la situación. En estos momentos, hay personas ingresadas e incluso fallecidas. En tercer lugar, también se han contagiado profesionales, con lo que ha habido problemas para cubrir turnos y servicios. Plena Inclusión se haya ahora en este momento, no hay todavía falta de personal, pero tiene que haber sobresfuerzos para cubrir todos los turnos.
Familias y paseos. Situación complicada es por otro lado en muchas ocasiones las de las familias con personas con discapacidad, que en muchos casos tienen que estar prestándoles atención las 24 horas al día. Si antes las personas con discapacidad podían ir a trabajar, al centro de día o a un centro ocupacional, ahora el entorno familiar tiene que cubrir todas esas horas, con lo que se están dando situaciones muy difíciles. Una de las preocupaciones de Plena Inclusión, apunta Collado, es lo que pueda ocurrir en esta situación a las personas con trastorno de personalidad, difíciles de contener en ocasiones por sus allegados. De ahí que las entidades de la discapacidad estén tratando de apoyar todas estas situaciones y realizan en ocasiones seguimientos, que pueden ser diarios, a través de llamadas, videollamadas y pautas.
Hay familias que tienen niños pequeños y que antes acudían a determinadas terapias de atención temprana. Ahora prosiguen con el servicio, aunque de manera telemática.
Otra ayuda a esta situación están siendo los paseos terapéuticos. De ahí que desde que se iniciara el estado de Alarma, Plena Inclusión solicitara a nivel estatal que se hiciera una excepcionalidad para este tipo de pacientes. Los paseos son muy beneficiosos, explica Collado para la salud mental y física de estas personas, que no hay que olvidad que padecen un envejecimiento prematuro. Lamentablemente, los insultos ‘desde los balcones’ a personas en esta situación no son un caso aislado. Desde la Confederación de Plena Inclusión se está tratando de identificar estas situaciones, que si bien en Castilla-La Mancha no están siendo muy abundantes, sí hay que lamentar casi cada día a nivel nacional. Son ‘policías de balcón’, alarmadas al ver dos personas paseando, y llaman la atención sin conocer las verdaderas causas. Collado reconoce que a veces es complicado identificar estas situaciones, «pero están plenamente justificadas y prescritas por los especialistas.