La cuestionada autoria de los versos del Consistorio

J. Monroy
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Gómez Manrique, Rodrigo Cota de Maguaque o su padre, Alonso, son algunos de los candidatos a autores del poema en las escaleras del Ayuntamiento

LA AUTORÍA EN CUESTIÓN DE LOS VERSOS DEL CONSISTORIO - Foto: Yolanda Lancha

Hay lecturas obligatorias en el colegio y lecturas obligatorias en el instituto. Al entrar al Ayuntamiento de Toledo como concejal, también debería ser obligatoria la lectura del poema medieval que preside la escalera principal de las Casas Consistoriales, que unen el salón de Plenos con la capilla Consistorial.
Aquel «nobles, discretos varones/que gobernáis a Toledo» aconseja a los concejales que desechen «aficiones,/codicias, amor y miedo» y que por los «comunes provechos» dejen los «particulares». Se trata de un poema de finales del medievo, pero cuya autoría, que muchos otorgan a Gómez Manrique, está en entredicho.
Porque marca la tradición toledana que fue el tío de Jorge Manrique, Gómez, el autor de estos versos. Así al menos lo recoge Wikipedia, lo cual no es argumento para nada. Gómez Manrique fue fiel a los Reyes Católicos, lo que le valió para convertirse en corregidor de la ciudad. Desde este cargo construyó las casas consistoriales, donde está escrito está exhortación en forma de poema.
LA AUTORÍA EN CUESTIÓN DE LOS VERSOS DEL CONSISTORIOLA AUTORÍA EN CUESTIÓN DE LOS VERSOS DEL CONSISTORIO - Foto: Yolanda LanchaSin embargo, estudios de hace un siglo dan otras alternativas. La Revista de la Biblioteca Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid recogía en julio de 1925 un artículo de Ángel J. Battistessa que dudaba de la autoría que se atribuía por aquel entonces a Rodrigo Cota de Maguaque, y se la otorga a su padre, Alonso Cota. Rodrigo Cota de Maguaque fue un escritor toledano, contemporáneo de Gómez Manrique, de cuya vida poco se sabe, más allá de que fue judeoconverso. Se le atribuyen el Diálogo de un viejo y el Amor, las Coplas de Mingo Revulgo y el primer acto de La Celestina.
Battistessa fue catedrático de Literatura Española en la Universidad de Buenos Aires, que trabajó mucho en España y conoció muy bien su literatura, un hombre de mucha autoridad. En su artículo apunta que no hay otro argumento para atribuir los versos a Rodrigo Cota más allá de la tradición. Sin embargo, compara con otro poema similar del padre, que además perteneció al Consejo Real, que tuvo su sede hasta finales de la Edad Media en nuestras Casas Consistoriales.
La catedrática de Lengua y Literatura Españolas Carmen Vaquero Serrano quiere resaltar la figura de Battistessa como profundo conocedor de la literatura española. Aunque tampoco haga una gran argumentación para atribuir la obra a Alonso Cota, más allá del parecido con otras obras suyas. En cualquier caso, destaca Vaquero que tampoco está demostrada la autoría de Gómez Manrique. El problema, apunta, es que de los autores de la época, como Gómez Manrique, ha llegado la obra a través de cancioneros, que reúnen obras de gente muy variada y con atribuciones en ocasiones equívocas. Es muy difícil, por lo tanto, discernir entre ellos y distinguir las obras de cada cual.