Las lluvias y el confinamiento anulan la cosecha de miel

J. López
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La Asociación Provincial de Apicultores de Cuenca confirma que la coincidencia de los chubascos y las restricciones por el estado de alarma provocan la pérdida del 90 por ciento de la campaña

Las lluvias y el confinamiento anulan la cosecha de miel - Foto: Reyes Martínez

La floración adelantada, la gran cantidad de precipitaciones caídas en un momento crucial para las abejas y sobre todo el periodo de inactividad de los apicultores provocado por el estado de alerta, echan al traste con la primera campaña de recogida de miel del año. Esta es la conclusión del presidente de la Asociación Provincial de Apicultores de Cuenca (APAC), Isidro Marín, quien explica que tantos contratiempos han causado la nula recolección del dulce producto. 
«Prácticamente no se ha cogido nada y es de los peores años que conozco. La campaña de primavera se puede dar por olvidada. Se ha perdido entre un 80 y un 90 por ciento de la cosecha y si la pandemia no hubiese durado tanto algo se podría haber sacado», afirma el representante del colectivo. 
El florecimiento de las plantas «vino muy adelantado y aunque las abejas se prepararon, las lluvias seguidas de prácticamente dos meses no han permitido que el insecto pudiera aprovechar la flor. Prácticamente lo que cogían de un día se lo comían al siguiente», dice Marín. No obstante, la buena noticia es que se recuperará la cabaña apícola. La sequía del pasado año provocó una disminución notable de la misma, pero todo apunta a que el número de colmenas se multiplicará para beneficio de los propios productores. 
Por otro lado, bien es cierto que la apicultura se considera actividad ganadera, hecho que ha permitido que los apicultores pudieran salir a atender sus colmenas durante el estado de alarma, pero «como las restricciones en los desplazamientos han sido muy bruscas para un sector que tiene que desplazarse a varios puntos,  ni siquiera podían ir dos apicultores en un vehículo y se ha mermado la actividad». 
Asimismo, el presidente de APAC recuerda que «la atmósfera está más limpia por la bajada de la contaminación, la tierra tiene agua y aún hay flores, pero el alimento es para que ellas se vayan manteniendo». Sin embargo, hay que esperar a ver como se comporta el verano, las temperaturas y las precipitaciones, para determinar si la campaña de miel milflores que se cosecha a finales del estío e inicios del otoño sea óptima y así recuperar la producción. 
«Esperemos que se pueda corregir lo que la primavera nos ha quitado y que podamos sacarlo este verano», indica Marín, que recalca la importancia de seguir consumiendo miel de calidad y con frecuencia. «El que lo hace va al médico bastante menos que el que no consume. Este es un dato que a veces no se contempla y pasa desapercibido. Está demostrado que el que toma miel o algún producto derivado no se constipa habitualmente», asegura.