La Basílica se queda pequeña en la celebración más especial

C.S. Jara
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«Aunque suspiramos por una vacuna, hasta que llegue tenemos que ser mucho más responsables», defendió el arzobispo emérito en la homilía de la Patrona

La Basílica se queda pequeña en la celebración más especial - Foto: Manu Reino

Una basílica desbordada acogió ayer la celebración de la patrona de Talavera, la Virgen del Prado, en medio de todas las medidas de prevención sanitaria que impone el Covid 19. El distanciamiento y el aforo reducido dejaron a muchos talaveranos que siguieron la misa principal de la celebración, oficiada por el arzobispo emérito, Braulio Rodríguez, desde el exterior del templo. Se dejó notar especialmente en el momento de la comunión, cuando un sacerdote salió hasta el pórtico para dispensarla a las decenas de fieles que esperaban fuera de la basílica, por falta de espacio en el interior. 
Como dijo el rector de la Basílica del Prado, Felipe García Díaz-Guerra, en unas breves palabras de despedida, la ciudad vibra con su Patrona y con el templo, como pudo constatarse nuevamente ayer. Lo conoce bien García, que ayer cumplía exactamente 17 años desde que se hizo cargo de la iglesia más querida por los talaveranos. 
La alcaldesa de Talavera, Tita García Élez, encabezó la extensa representación municipal que ayer se sumó a la principal conmemoración religiosa, que con las restricciones impuestas por el coronavirus se convertía prácticamente en la única celebración de la jornada.  García Élez animó a vivir la festividad de la Virgen del Prado pidiendo a la población «estar juntos en la causa común» contra el Covid-19. En este sentido, se refería a un 8 de septiembre atípico por la crisis sanitaria que «llevamos meses atravesando y contra la que estamos luchando con todos nuestros esfuerzos», señaló. Afirmó, no obstante, que «es un día para recordar a nuestra Patrona Perpetua, la Virgen del Prado», en una festividad muy diferente a la de ediciones anteriores, «sin actos complementarios, cumpliendo los aforos y la distancia de seguridad». Destacó el componente «histórico, cultural y, por supuesto, religioso» de la festividad. 
COvid, referencia constante. El Covid fue la referencia constante de la celebración religiosa. El rector del templo afirmó que han sido durante los meses de confinamiento, con la basílica vacía de fieles, cuando con más claridad ha descubierto su misión al frente de la misa. 
Por su parte, el arzobispo emérito,Braulio Rodríguez Plaza,  abogó por una salida solidaria de la crisis sanitaria. «Conseguir una solidaridad para todos es posible, también es posible solucionar la pandemia, pues la humanidad ha salido de muchas en la historia, aunque esta nos aterra». Pidió a la Virgen del Prado protección, también reclamó la responsabilidad invidual y del Gobierno: «Aunque suspiramos por una vacuna, hasta que llegue tenemos que ser mucho más responsables. También pedir a quienes nos gobiernan, eso que es tan difícil, que dejen a un lado la ideología y busquen lo que realmente es mejor para todos». 
Rodríguez pidió en la homilía que se viva de un modo más humano y «luchar por el bien común para todos,  una economía más humana y un cuidar de lo que ha creado la naturaleza a todos los niveles».  «A poco que nos esforcemos, podemos salir, no cada uno individualmente, si no como pueblo, de este serio Covid 19», defendió el arzobispo emérito, que, en todo caso, señaló: «Nos hace falta esperanza, esperar confiados  y ayudándonos los unos y los otros».
Como suele ser habitual, el arzobispo primado se trasladó hasta Guadalupe para celebrar la misa de la patrona de Extremadura.
Entre los asistentes a la celebración religiosa, se encontraban el viceconsejero de Administración Local, José Miguel Camacho, y el diputado provincial de Ciudadanos, Julio Comendador.