Arranca la campaña más atípica

Agencias
-

Los políticos vascos y gallegos afrontan unas jornadas clave para captar votos marcadas por la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus y las medidas impuestas para evitar contagios

El popular Núñez Feijóo aspira a su cuarto mandato en Galicia - Foto: Salvador Sas

Los partidos gallegos y vascos dieron ayer el pistoletazo de salida a la campaña electoral de los comicios del 12 de julio, de los que podrían salir dos Gobiernos por mayoría absoluta, dado que nadie parece discutirle los escaños al PP en Galicia y, en el País Vasco, tanto el PNV como el PSE, actuales socios en el Ejecutivo, aumentarán sus apoyos, según pronostican las encuestas.
El CIS publicó el pasado miércoles un sondeo que daba a los populares gallegos entre 40 y 42 escaños, más que suficientes para superar el umbral de la absoluta, que está en 36 asientos en la Xunta. Esa misma encuesta otorgó al PNV entre tres y seis escaños más que los actuales (28) y al PSE entre dos y cuatro más (ahora tiene nueve) con lo que incluso con la horquilla más baja tendrían una mayoría absoluta en el Parlamento Vasco de la que no han disfrutado esta legislatura.
Con estos mimbres, empezaban los actos de los partidos. En uno de ellos, el presidente de la Xunta y candidato del PPdeG a la reelección, Alberto Núñez Feijóo, sacó peco de su gestión y alertó del riesgo de dejar el Gobierno de Galicia en manos de un «multipartito variable», en un escenario de crisis socioeconómica tras la pandemia de coronavirus, por lo que puso en valor la capacidad de gestión, experiencia y preparación de su equipo.
Así lo trasladó en un mitin en formato reducido, ante algo más de un centenar de personas, celebrado ayer en una de las salas del Auditorio Mar de Vigo. En esa cita, apuntó que la respuesta del Gobierno gallego a la pandemia fue «acertada», guiada «por el corazón y la cabeza», y advirtió que «lo que viene por delante no va a ser fácil». A ese respecto, apuntó que las consecuencias de la pandemia «se sufrirán más» cuando se acabe la vigencia de los ERTES o cuando las empresas tengan que devolver los préstamos solicitados. Ante ese escenario, prometió «esfuerzo» y «programa» para, además de «seguir mejorando la Sanidad», «no dar ningún empleo por perdido».
También con el viento a favor arrancó ayer la campaña el actual lendakari y aspirante a renovar en el cargo, Íñigo Urkullu. Los sondeos le dan entre tres y seis escaños más de los 28 que tiene el PNV hoy y su actual socio de Gobierno lograría entre tres y seis más, por lo que podrían volver a revalidar su pacto sin necesidad de más acuerdos.
Y así, sabiendo el buen paso con el que pisa, comenzaron los actos de campaña en Gernika (Vizcaya), donde Urkullu abogó por profundizar en el autogobierno «desde un gran pacto político y social» para poder hacer frente «al segundo embate» de la pandemia del coronavirus, «la durísima crisis económica».
En la Casa de Juntas como escenario, con un aforo reducido para guardar las medidas de protección, alejado de los mitines multitudinarios habituales en los comienzos de las campañas, emplazó a «construir desde la diversidad de identidades», y advirtió de que «acordar no es claudicar, sino avanzar juntos hacia un proyecto de nación compartido».
Horas antes, el líder del PP, Pablo Casado, se estrenaba en Bilbao, donde abogó por «la unidad de los demócratas ante el terrorismo», y reclamó al PSOE que «no homologue a quienes no han condenado los 850 asesinatos de ETA», como EH Bildu, que «se enorgullece de una historia criminal», pero luego «quita y pone gobiernos». Por ello, pidió que no se le permita esto, ni tampoco «aprobar y tumbar Presupuestos», y se le exija condenar ETA.