«No cuesta nada explicar los perjuicios de la privatización»

C.M
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«No cuesta nada explicar los perjuicios de la privatización» - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Entrevista a Txema Fernández, candidato de Unidas Podemos-Izquierda Unida a la alcaldía

Consciente de que la realidad municipal se presenta compleja para la formación que lidera, Unidas Podemos-Izquierda Unida, Txema Fernández asume el reto trabajando la didáctica en torno a un programa «real» sustentado en la «justicia social» como elemento esencial que garantice «la defensa de los servicios públicos». Máxima siempre mantenida por una confluencia comprometida con «la transformación de un Toledo que debe estar al lado de la mayoría social».

¿Por qué hay que votar a Unidas Podemos-Izquierda Unida?
Los toledanos tiene que votar a Unidas Podemos porque somos la única fuerza política que representa los intereses de la clase trabajadora, que es nuestra clase. Queremos representar a toda la ciudadanía, pero fundamentalmente apostamos por políticas dedicadas a la clase trabajadora y a la mayoría social. El único partido que puede garantizar que eso sea así es Unidas Podemos-IU en el Ayuntamiento.

¿Qué han hecho mal para que una parte de la clase trabajadora no se identifique con vosotros?
Pues esa es una pregunta a tener en cuenta en la relación histórica de los partidos de izquierdas, y es verdad que hay que hacer autocrítica en ese sentido. Se han enviado mal los mensajes, es posible que lo hayamos explicado mal, no lo dudo, pero creo que no nos puede echar nadie en cara que no hayamos estado siempre al lado de nuestra clase trabajadora.
La autocrítica hay que hacerla porque es verdad que cuando Alberto Garzón dice «queredme menos y votarme más» es que hay algo que está mal hecho. Es uno de los líderes mejor valorados, pero es una formación que por la ley electoral y la penalización apenas tiene representación parlamentaria.

¿Y entonces, está la izquierda donde debe estar?
La izquierda debe estar situada donde está, y tenemos que hacer mucha pedagogía para explicar a la clase trabajadora que ellos forman parte de un estrato social que son la mayoría y no del estrato social que forman las minorías de las élites. Eso forma parte de un proceso de pedagogía casi histórica que tenemos que empezar a valorar.

A ello se une que parte de su electorado no entiende la confluencia una vez se ha demostrado, en las elecciones nacionales, que esta apuesta no ha funcionado.
Tener 71 diputados en el Congreso tras las elecciones de 2016 y no aprovechar esa oportunidad histórica ha sido un error. Y no lo hemos aprovechado porque con esa representación se podían hacer muchas cosas. Unidos Podemos no supo aprovechar su poder en la Cámara Alta y Baja, y eso ha traído una penalización en las urnas.
Nos hemos quedado con 42 diputados, y hay que hacer autocrítica porque los resultados no han sido buenos. Sólo tiene una parte positiva, hemos parado a la derecha, las derechas hoy pueden ser intrascendentes siempre y cuando Pedro Sánchez no tenga los devaneos amorosos con Ciudadanos, como por cierto Page le recomienda. Y sí, se ha hecho poco con una representación tan importante.
Dicho esto, también decir que el movimiento que genera la coalición de partidos, el elemento social, sigue siendo importante. A pesar de todo sigue habiendo un electorado fiel de en torno al 15%, eso hay que valorarlo. La volatilidad en la que hoy nos movemos en las elecciones hace que con ese suelo casi electoral de las dos formaciones tengamos ciertas perspectivas posibles.

Sus movimientos en el ámbito local y regional ha generado que una parte de su electorado no entienda la salida de los cuatro concejales -de Ganemos- que han gestionado áreas de Gobierno municipal ¿No cree que han desperdiciado este trabajo y experiencia?
En esa labor de Gobierno han participado personas que no somos nosotros. A ese Gobierno también llegaba gente sin experiencia municipal y las decisiones que se toman en un Gobierno se toman de manera consensuada. Es posible que haya decisiones tomadas por el Gobierno municipal que sean difíciles de explicar para la izquierda toledana, y yo creo que es así.
Nosotros somos otro proyecto diferente, distinto, en el que sí vamos a poner abiertamente a la clase trabajadora y a los desempleados en el centro de nuestra atención. Vamos  a trabajar de forma diferente, con personas distintas y con otro proyecto político. Heredado, a lo mejor, en el imaginario popular de ese grupo, pero somos un proyecto distinto en materia programática. Es bueno recordar que somos los únicos que vamos a defender a la clase trabajadora.

En su programa se establece la justicia social como concepto innegociable.
Sí, en torno a la justicia social proponemos cinco ejes fundamentales que no están situados al azar. Apostamos por el empleo, la sostenibilidad, los servicios públicos de calidad, la juventud, y la igualdad como germen de un modelo de ciudad diferente.
Nosotros defendemos a los desempleados porque no tienen la culpa de estar en el paro. Y hay que estructurar esta gestión sobre la consecución de una ciudad dotada de un tejido productivo. Hay que replantearse la realidad del Polígono industrial y la situación de las pymes de los barrios comerciales. Porque asfaltar el Polígono no es apostar por él, es un espacio que está olvidado, un centro industrial en el que están ubicadas las empresas que no están pensadas para perdurar como sí estaban pensadas las empresas que llegaron al Polígono y que hicieron el barrio en su momento.

¿Cómo se recupera ese Polígono ahora olvidado?
Nuestro objetivo es hacer de este Polígono un núcleo, otra vez, del que viva la ciudadanía. Cómo, pues haciéndolo competitivo sacando sus mercancías. La mejor solución es que el Ayuntamiento lidere, una vez más, la solicitud del tren de la vía -que existe pegada al Polígono- que sacaría por vía ferroviaria la mercancía producida en Toledo hasta Aranjuez, para ser derivada tanto al Levante como al Sur.
Así encontraríamos un nicho de mercado importante, porque no vamos a encontrarlo con los accesos que tenemos en la actualidad y con una movilidad poco asequible. Esta situación propicia que haya muchas empresas que prefieren quedarse en Illescas.
Y ya que también queremos que vengan empresas al Polígono, no queremos que lo hagan por las bonificaciones. Nosotros no hablamos de sistemas de bonificaciones empresariales porque, al final, dejamos de ingresar.
Si dejas que una empresa deje de pagar sin ningún criterio, simplemente para favorece su implantación, al final dejas de ingresar. La empresa se va, que es lo que está ocurriendo porque son empresas pocas duraderas, y aquí paz y después gloria.
Sobre las tarifas planas cero euros al autónomo, hay que tener cuidado porque es posible que en ese año los autónomos ganen dinero, y ese dinero no va a repercutir en la vida de los ciudadanos. Creemos que hay que hablar de casi un contrato con esas empresas, si tienen problemas en el pago se establece un sistema de carencia de pago, pero cuando dejen de tener problemas deben pagar. Las empresas tienen que generar empleo, no se bonifican, se crean. De ahí que sea importante este nuevo sistema de modelo de ciudad diferente.

¿Y qué hay de las pymes?
Sobre este tipo de actividad, hay que contemplar una ciudad en la que las calles de los barrios comerciales, por ejemplo Santa Teresa, están privatizadas. Eso contando con que existe un centro comercial con parking gratuito recibido por las administraciones con alfombras rojas. Apostamos por la reestructuración de la peatonalización y del aparcamiento en esos barrios.
 Y en este sentido, no hay que olvidar el sector de la innovación, porque hay muchas empresas -que se están quedando en Illescas- que están centradas en la innovación aeroespacial. La ciudad tiene centros de formación profesional sin esta especialización, por ello es importante pelear por estas formaciones a la sombra de un centro generador de recursos y riquezas en esta materia empresarial. Y basta de bonificaciones que dejan de ingresar en las arcas públicas.

Proponen un urbanismo centrado en llenar viviendas vacías y, por ello, alejado de los grandes proyectos expansivos.
Nuestro modelo urbanístico pasa por hacer crecer las ciudades hacia dentro, vamos a llenar los espacios vaciados y dejémonos de proyectos de construcción que va a llevar al incremento de viviendas vacías. Y las familias con necesidades de vivienda no dejan de creer en una ciudad con alrededor de 4.5000 viviendas sin habitar. Eso unido a la sostenibilidad, al empleo y a la defensa de los servicios públicos.

Y este proyecto sostenible ¿cómo se estructura?
Pues con la garantía de que allí donde no llegue la empresa debe llegar la administración como elemento esencial y democratizador de la sociedad. Porque es la que debe ofrecer la garantía de acceso al agua, a los servicios sociales, a las actividades juveniles y deportivas.

La juventud también forma parte de esos ejes de acción política. ¿Cómo contemplan esta gestión?.
Hay que realizar una defensa a ultranza de los derechos públicos, hay que recordar que en esta ciudad viven jóvenes ,y que no tienen proyecto de vida. Últimamente la ciudad es un hervidero de iniciativas de ocio, que está bien, pero no se habla de políticas emancipadoras de vivienda o laborales para los jóvenes. Hay que apostar por una política que garantice un movimiento emancipador en estos dos ámbitos, y debe ser el Ayuntamiento el que lo lidere.
De la misma forma, es la administración que debe defender de forma radical la igualdad, las brechas tienen que ser eliminadas, todas las violencias machistas deben ser erradicadas. Y eso pasa por dedicar el 4% del presupuesto a políticas reales de eliminación de brechas machistas. No nos conformamos con que el Pacto contra la Violencia llegue a la ciudad con 689 euros -como para todos los ayuntamientos- y 0,18 por habitante. Son 15.000 euros, con eso posavasos y servilletas que tanto le gustan al Instituto de la Mujer.

Los cambios que recogen en su programa son complejos.  ¿Qué estimación de realidad poseen?
Mira, lo primero que voy a hacer es reunirme con los trabajadores municipales y con los subcontratados, sin ellos este programa no vale para nada. La implicación empieza con ellos, no somos ingenuos, pero nuestras propuestas son realistas y lo que hacemos es explicar nuestro proyecto porque es compatible y realizable.

¿Y cómo es realizable?
Ingresando más dinero las políticas reales pueden llevarse a cabo, hemos encontrado que el Ayuntamiento tiene un déficit en esta materia. Con esa mejora, e incluso con el techo de gasto impuesto por nuestro enemigo Montoro y sostenido por Montero, podemos aplicar políticas reales.
Porque concienciar a los trabajadores públicos o formarlos en política Lgtbi no cuesta tanto, enumerar los perjuicios de los contratos públicos no cuesta tanto, y porque revertir, en algunos casos, contratos que son millonarios y que proporcionan enormes beneficios a las empresas, no cuesta tanto.
Hemos tenido la oportunidad de hacerlo en la limpieza de edificios públicos y la ORA, y hemos dejado pasar las dos. Con 85.000 euros tenemos los parques como los tenemos y la adjudicataria gana dinero, con el personal público se podrían mantener los parques adecentados y llevarnos el beneficio industrial para reinvertir.

¿Y todo eso en sólo cuatro años?
Desde luego en un año no, no somos ingenuos. Por eso nos empeñamos tanto en explicar el proyecto de un Toledo real que pone a los ciudadanos en el centro.

Ha hablado del déficit del Ayuntamiento en materia de ingresos. ¿Cómo se puede paliar esta situación económica?
Apostando por impuestos progresivos. Tenemos que decir a las familias que pueden pagar un poco más -no vamos a arruinarlos- que lo hagan para que los que no pueden tenga posibilidad de acceso. Cuánto dejamos de cobrar por el IBI, pues mucho dinero. Es un impuesto directo, cuánto se deja de pagar en el Casco, pues muchísimo, se está cobrando de forma eficaz los impuestos. Hemos tenido acceso a un informe que acredita que en algunos impuestos se ha dejado de cobrar hasta el 40% porque no se ha sido eficaz en la gestión del cobro. Es mucho dinero, y esas cantidades deben revertir directamente en políticas ciudadanas.
Porque sí hay dinero en el Ayuntamiento, y se puede tener más. El impuesto de circulación es uno, las tasas en materia deportiva no se cobran de manera eficaz, eso aparte de sus altísimos precios porque hacer deporte con el patronato roza ser un lujo.
Empecemos a pensar en que con unas tarifas ajustadas a las necesidades de los ciudadanos podemos sacar el deporte a la calle, con un proyecto de ciudad diferente centrado en ingresar mejor. Si bonificamos a las empresas dejamos de ingresar, no está bien privatizar servicios sociales, queremos que los contratos que hoy benefician a las empresas reviertan directamente en las arcas municipales.

¿Con que instrumento cuenta para que la gestión de los servicios vuelva a ser pública?
Hay una EMV que hoy tiene un determinado volumen de actividad, y hoy las empresas públicas pueden ser receptoras de los servicios públicos privatizados. Hay ejemplos, Medina Sidonia tiene una empresa -Medina Global- que ha recuperado todos los servicios, está gobernada por Izquierda Unida y se ha logrado porque ha habido voluntad política y han tenido los instrumentos. Y Toledo tiene los  instrumentos, la EMV, empecemos a pensar que los servicios privados no repercuten en la ciudadanía y sí en el volumen empresarial de quien tiene la gestión. A eso es a lo que queremos dar la vuelta.

Y qué piensan del turismo que invade la ciudad. ¿Hay que plantear una nueva dinámica?
En el turismo hay que iniciar el debate sin miedo, tanto en torno a la peatonalización como a la imposición de una tasa turística. La peatonalización es muy escasa, igual hay que plantearse una más restrictiva pero sin prohibir vehículos, porque hay personas que viven aquí.

Proponen la implantación de una tasa turística. ¿Cómo?
Nosotros creemos que la tasa debe ser finalista para que revierta en los servicios públicos. Sólo recordar que el pasado día 2, festivo en Madrid, 450.000 personas de la capital llegaron a Toledo. Quién paga todos los servicios públicos, sólo la ciudad de Toledo, esa es nuestra duda. O lo pagamos entre todos.
Mira hace poco estuve en Bruselas y nada más llegar al hotel nos solicitaron el pago de 4,50 euros en concepto de tasa turística. Con este pago, la ciudad se ofrece limpia y cuidada porque, tal vez, se ha invertido en contratación de personal necesario para sufragar el buen funcionamiento de los servicios.  Nosotros sí queremos turismo, pero sostenible, y eso se logra pagando entre todos.
No vamos a bajar los impuestos, pero los que se paguen deben revertir en al ciudad y hacerlo de forma justa. Negociemos esta tasa con todos los agentes, pero tengamos la libertad de hablar de ella.

¿Qué tal van los posibles pactos?
No sé lo que pensará Milagros Tolón de pactar con nosotros. No son tiempos de mayorías absolutas, hay que pensar en pactos. No vamos a pactar con políticos, con personas, vamos a pactar con políticas, con programas. A partir de ahí pactaremos con quien se aproxime a un modelo de ciudad como el que queremos. Y quien no lo tiene son las tres derechas, es muy difícil poder pactar nada con ellos, por no decir que es imposible.