Fernández asocia el vuelco andaluz y mezquita de Córdoba

J. Monroy
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El expárroco de Santo Tomé se alegra del cambio de signo político en Andalucía, que achaca también a los intentos de «trocear España» y a la reforma educativa

Fernández asocia el vuelco andaluz y mezquita de Córdoba

El obispo de Córdoba, el toledano Demetrio Fernández, ha mostrado su alegría por el vuelco electoral en Andalucía, que ha asociado con la intención del Gobierno de recuperar para ellos cordobeses la mezquita, los intentos de «trocear España» y la reforma educativa. Porque «no se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la mezquita catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de quienes las montan».
El exprovicario general de Toledo y expárroco de Santo Tomé habló en su última carta pastoral de un «vuelco electoral» en las elecciones andaluzas «que ha superado con creces los temores y expectativas de unos y de otros». Y aquí es donde metió el papel de los cristianos en una sociedad que quieren cambiar con la oración y el compromiso político concreto.
Por esa razón, el ex de Santo Tomé se mostró alegre de que la sociedad andaluza «haya sido capaz de dar un vuelco de este calibre, rompiendo una inercia casi imposible de superar». De esta manera, apuntó, «Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social, que esperamos en la sociedad española». Porque esa autonomía, continuó, sabe lo que quiere y adonde va, «harta de promesas incumplidas que la tienen a la cola en tantos aspectos» y pide a gritos ser protagonista de su propia historia «y que no contradigan sus sentimientos más nobles».
En definitiva, «no se puede estar contradiciendo la sensibilidad de un pueblo religioso y cristiano, un pueblo que pide respeto para sus tradiciones religiosas y está dispuesto a respetar a los demás. No se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la mezquita catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de quienes las montan». Tampoco «se puede ir contracorriente, queriendo construir un mundo sin dios, en el que caben todos menos el dios que ha configurado nuestra historia; no se puede trocear España sin que eso tenga un precio político; no se puede pretender eliminar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, introduciendo leyes de ingeniería social que descomponen la persona y destrozan las conciencias; no se puede eliminar la vida inocente al inicio o al final de la vida y esperar que encima los voten».
A partir de ahí, el obispo de origen toledano hizo un llamamiento a aquellos que han obtenido la confianza de los electores y pidió a dios y su madre que sepan gestionar bien el encargo de quienes les han votado. No quiso hablar de «revancha, sino de renovación y regeneración de la noble tarea política, librándola de toda corrupción». Pidió que partidos y personas huyan de protagonismos para un pacto de Gobierno. Porque si no es así, puede haber un nuevo vuelco electoral.
De una u otra forma, Fernández reclamará a quienes gobiernen que luchen contra la pobreza, el aborto y la eutanasia; un nuevo planteamiento contra la emigración y una escuela religiosa.
Esta carta pastoral ha obtenido críticas por parte del PSOE, que lo acusa de promover el fascismo. No ha sido el único ‘charco’ en el que el toledano se ha metido desde que es obispo en la tierra de los califas. Desde allí ha criticado cuestiones como el aborto, el divorcio, la homosexualidad o la cultura de género. También denominó como «aquelarre científico» a la fecundación in vitro y ha afirmado que la mezquita no era arte musulmán, sino bizantino.