Viernes Santo de dolor y lágrimas

Leticia G. Colao
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Viernes Santo de dolor y lágrimas - Foto: Manuel Reino Berengui

La Procesión del Santo Entierro volvió a suspenderse por segundo año consecutivo quedando sus imágenes para actos internos de las respectivas hermandadas en sus templos

Dolor, amargura y frustración en el segundo año sin Viernes Santo en Talavera. La lluvia, que apenas ha caído en los últimos meses, se volvió de nuevo caprichosa obligando a cancelar su salida a tres de las cuatro cofradías de la Procesión del Santo Entierro y a la única que salió, los Alfareros, limitó su paso procesional al recorrido entre La Salle y la iglesia de San Andrés.
La incertidumbre por una decisión que prácticamente estaba tomada desde primera hora de la tarde, con un cielo gris y completamente encapotado, se tornó en rabia, frustración y lágrimas en las cuatro sedes que aguardaban las imágenes. Un total de nueve tallas, de las que sólo pudieron salir dos, y con un recorrido infinitamente más corto que el oficialmente establecido.
La Real Hermandad de Socorro de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Santa Mujer Verónica y Nuestra Señora de la Esperanza Nazarena era este año la primera en sacar a sus tres imágenes a la calle, y por ello, también los primeros en suspender. Javier Guayerbas, Hermano Mayor, anunciaba en una iglesia de Santiago abarrotada la difícil decisión después de demorarla con conversaciones que llegaron incluso a la Agencia Estatal de Meteorología.
Los cofrades nazarenos, desolados, compartieron una oración seguida por una composición de la Banda de la cofradía.
La Hermandad de la Cruz de los Alfareros fue la única que decidió salir a la calle, aunque lo hizo mucho después de la hora marcada en el programa oficial, siempre mirando al cielo, y llegando incluso a mojarse. Sus cofrades, con los colores azul y blanco de Talavera y de su cerámica, y sus dos pasos, la Cruz de los Alfareros y el Santísimo Cristo sedente de la Voluntad, se lucieron los pocos metros que separan La Salle, su sede, de la iglesia de San Andrés, donde saludaron a la Virgen. Curiosamente, fue el mismo recorrido realizado el año anterior.
En Santa Catalina, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad aguardaban una decisión igualmente dura pero obligada para evitar dañar su patrimonio material y sentimental. Sus numerosos cofrades realizaron un pequeño acto en el interior del templo en el segundo año sin procesión.
A pocos metros, en La Colegial,  los Regantes volvían a rememorar su Viernes Santo del año pasado, mientras que sus dos imágenes, el Cristo de los Espejos y María Santísima de la Paz, tan sólo pudieron procesionar por una de las naves laterales. Sus hermanos, acompañaron el Viernes de Pasión con una Salve cantada.

Viernes Santo de dolor y lágrimas Manuel Reino Berengui
Viernes Santo de dolor y lágrimas - Foto: Manuel Reino Berengui