El milagro de Denis

EFE
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El empeño de los médicos, el amor de la familia y la fe sacan de la UCI a un joven rumano tras 60 días luchando contra el coronavirus

El milagro de Denis - Foto: Iñaki Porto

Sesenta días separan el momento en el que Denis Cirpaci entró en la UCI y el que salió de ella. «Un milagro de los médicos y de Dios», resume su mujer Heidi. De origen rumano, este joven lleva casi 20 años residiendo en Navarra, donde es muy conocido por regentar varios negocios automovilísticos. Durante interminables jornadas fue el paciente con la COVID-19 más joven ingresado en una UCI de la Comunidad. «El coronavirus me ha pegado muy fuerte», reconoce.
El 20 de marzo, recuerda, llegó en la Clínica San Miguel de Pamplona, después de notar «fiebre de 39 grados durante unos cuatro o cinco días». Entró a planta, pero tres días después, empeoró e ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos. Lo hizo con 28 años y salió con 29, dos meses más tarde y tras «varias subidas y caídas» en su estado de salud. «Han pasado tantas cosas…» resume.
De esos 60 días, estuvo dormido 40. Un tiempo en el que su mujer, Heidi Dragan, pudo estar cerca de él. «No podía pasar a verle, pero me dejaban asomarme a los cristales y eso es algo que otras personas no han podido hacer», señala.
«Situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales», cuenta Txuma Urtasun, jefe del Servicio de Intensivos de la clínica. Denis, cuenta el médico, «se convirtió en el representante de la pandemia» en el centro y se marcaron como objetivo sacarle adelante.
Más aún cuando estaba intubando a Denis y su teléfono móvil sonó en la habitación. En la pantalla, recuerda Urtasun, había una foto del chico al lado de unos niños. «Al verlo, supe que teníamos que salvarle», afirma.
La situación al llegar a la UCI fue empeorando y necesitó una aportación de oxígeno de entre el 80 y el 100 por 100 durante muchos días. Por ello, decidieron realizar la técnica del decúbito prono, que consiste en poner boca abajo al paciente «para liberar los pulmones y facilitar la entrada de aire».
En su caso se añadía una dificultad extra: la obesidad mórbida. «Existe mayor incidencia de gravedad» en personas con este problema, mantiene Urtasun.
Esta técnica trajo consigo una mejoría, que se vio truncada cuando se encontraban «a punto de desconectarle», ya que se le reprodujo una neumonía que obligó a volver a sedarlo e intubarlo.
cumpleaños ingresado. Denis cumplió 29 años el pasado 20 de abril, cuando aún estaba en la UCI. El día anterior había tenido una pequeña mejoría, así que su esposa decidió hacerle un bizcocho para celebrarlo. «Como estaba tan bien, pensé en verle, pero me dijeron al llegar que había empeorado, que tenía los pulmones otra vez duros como piedras».
En esas jornadas de recaídas, los médicos les dijeron que «solo quedaba rezar, prácticamente estaba todo hecho», recuerda Heidi, que agradece al equipo médico «y sobre todo a Dios» la recuperación. Marido y mujer ya eran católicos al llegar a España, aunque ahora pertenecen a la Iglesia evangélica, con mucho arraigo en su país.
Sus dos hijos estuvieron también presentes en el momento en que salió de cuidados intensivos, y durante su estancia, a través de collages con fotografías, corazones y mensajes de ánimo.
Ahora Denis solo pide que «nadie más pase por esto, porque no es fácil» y se muestra esperanzado a la hora de volver pronto a casa.