La atleta todoterreno

J. M. Loeches
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Irene Sánchez-Escribano está ya de pretemporada para preparar sus objetivos en pista después de saborear su vigésimo quinto puesto en el Campeonato del Mundo de cross

La atleta todoterreno

Irene Sánchez-Escribano ha vuelto esta semana a los entrenamientos. Los ocho días que se tomó de vacaciones tras el Campeonato del Mundo de cross han sido más que merecidos. Vigésima quinta del mundo, octava no africana y sexta europea en la línea de meta de Aarhus. Suficiente para considerarlo «uno de los logros más valiosos» que ha tenido hasta el momento.
La toledana tiene la tentación de equipararlo a su participación en la final del último Europeo de Berlín, el verano pasado, pero inmediatamente razona que lo de tierras danesas está por encima: «El cross es una disciplina en la que estamos desde las mediofondistas hasta las maratonianas y hay un dominio africano importante». De ahí que pondere este último resultado, por cierto, en su primer Mundial de la disciplina, en el que las catorce primeras posiciones las coparon etíopes, kenianas y ugandesas.
Lo cierto es que la dureza del circuito y las condiciones climatológicas se ajustaron bastante a las condiciones físicas de la corredora del Adidas. Sánchez-Escribano admite que se encontró un terreno «más complicado de lo esperado». La capitalina admite que planteó la carrera «para estar pendiente de mí misma». Su entrenador, Ricardo Serrano, le había dicho que «si quedaba entre las 45 primeras estaría muy bien», pero saber en qué posición ir «es difícil de manejar cuando estás en una marabunta de gente».
Su secreto fue aislarse del entorno y estar «pendiente de las cuestas y las curvas». Además, tuvo la suerte de que en una parte del trazado estaba su entrenador y sus padres, que le iban dando referencias de su posición. «Cuesta arriba metía toda la fuerza que podía y cuesta abajo me lanzaba casi a lo loco para aprovechar la inercia y ganar algo de tiempo», reconoce. Así, encontró un grupo que rodaba más o menos a su ritmo y ahí se mantuvo mientras fue  ganando puestos hasta meterse entre las treinta mejores. Ya en los últimos 500 metros sobrepasó a la australiana Melissa Duncan y alcanzó ese vigésimo quinto puesto que sabe a medalla para ella.
Como el otro objetivo ‘gordo’ del año queda todavía muy lejos, el Campeonato del Mundo de Doha (Catar), a finales del mes de septiembre, Irene Sánchez-Escribano va a tomarse con tranquilidad la puesta a punto para la pista y su prueba fetiche, los 3.000 metros obstáculos. «Este mes será de bajada, como si estuviera otra vez de pretemporada», asegura. Ya en mayo se irá de concentración tres semanas a Navacerrada, en la Sierra de Madrid, junto con Marta Pérez. La competición quedará reservada a los mítines que vayan surgiendo hasta encarar el Campeonato de España, que se celebrará el 31 de agosto y el 1 de septiembre en La Nucía (Alicante). Tres semanas antes, espera estar en el Campeonato de Europa por Federaciones que acogerá la ciudad polaca de Bydgoscz. Más retos para la atleta todoterreno.