Oficialmente escondida

i. g. villota
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El nombre de Plaza Escondida ya está en el callejero municipal, casi una década después de que los vecinos del Casco la bautizaran así y reivindicaran el uso de los espacios públicos

Oficialmente escondida - Foto: Yolanda Lancha

i. g. villota / toledo
Hay decisiones políticas complicadas. Hay medidas casi imposibles. Y hay otras cuestiones que dependen casi exclusivamente de la voluntad de quienes gobiernan. Este parece un caso de esos, aunque ha tardado más de la cuenta en convertirse en una realidad. La plaza escondida, ubicada cerca de la calle San Lucas, bautizada así por los vecinos del Casco y socios de la asociación vecinal ‘Iniciativa Ciudadana’, ya es oficialmente escondida. Y ‘territorio vecinal’. Ese nombre se ha incorporado al callejero municipal de la ciudad a petición de los propios residentes tras un acuerdo del Consejo de Participación Ciudadana. Este llegó a buen puerto, aunque faltan otros, como la instalación de una fuente de agua potable en la plaza de Zocodover que aún están varados.
La Junta de Gobierno Local tomó la decisión de incorporar este nombre a la plaza escondida el pasado 6 de marzo. La medida llega casi una década después de que los vecinos de ‘Iniciativa’ decidiesen denominarla así muy acertadamente, por la dificultad de encontrarla. 
Han pasado dos legislaturas desde aquello y desde entonces en este espacio se han celebrado algunos eventos, desde citas de la propia asociación y de otras entidades hasta cumpleaños. Así lo explica el concejal de Ganemos y vecino del Casco, Javier Mateo, quien celebra la decisión. «Hemos ganado que esta plaza ya tiene un nombre que han puesto los vecinos. Y es que no hay mejor forma de reivindican los espacios que utilizarlos», comenta.
La asociación ‘Iniciativa Ciudadana’ organizó en diciembre de 2010 una inauguración vecinal donde denunciaron que se trata de una infraestructura que incumple «claramente la Ley de Accesibilidad» municipal al contar con una entrada única con másde 25 escalones.
El portavoz del colectivo, Hilario Alarcón, comentaba entonces que el Ayuntamiento «no se debe sentir orgulloso de este espacio», ya que a pesar de que lleva años acabado -concretamente desde 2007-, «nunca ha sido inaugurado de forma oficial».
Todo parte de una obra, cuando los bajos de esta zona de la calle San Lucas se acondicionaron como aparcamientos para los residentes por la EMV durante la legislatura 200-2007, quedando una amplia superficie destinada a esta plaza, que en principio iba a tener unos 600 metros cuadrados, pero que se quedó en unos 300. Se instalaron unas farolas después, pero ni rastro de bancos o papeleras, pese a que el espacio ofrece unas impresionantes vistas del Casco. «Las vistas son maravillosas», apunta en esta línea el concejal. 
En 2011, un año después de esa primera fiesta, volvieron a organizar una parecida. En esta ocasión pedían algún tipo de señalización para el espacio, algo que resultaba complicado dado que la plaza no estaba reconocida en el callejero oficial, algo que ahora sí ocurre. 
Decidieron colocar una placa simbólica, temeroro de que el olvido convirtiese este lugar en una ‘zona privada’, más en una ‘terraza amplia’ de una vivienda que en una plaza pública. 
Migas y limonada fue el menú de la fiesta que podría volver a reeditarse para oficializar algo que ya es oficial de verdad. Una pequeña victoria de la reinvidicación vecinal.