Los vecinos aprueban el ferial urbano, pero sin atracciones

e. martín | TOLEDO
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Los vecinos aprueban el ferial urbano, pero sin atracciones - Foto: Yolanda Lancha

Les gustaría que el Paseo de la Vega volviera a ser un espacio de recreo. Piden actividades de entretenimiento y algunos consideran que la feria de agosto causaría mucho ruido

¿Cómo no lo va a ver bien? Dice que les han quitado hasta el cine, que tampoco pueden bajar a La Peraleda, que la gente de setenta años no tiene casi opciones de tiempo libre y que ¡dónde va a parar una feria con sus mesitas y un poco de baile! A Mari Paz le gusta la idea que al alcalde de Toledo le ronda por la cabeza, la de convertir el eje entre la Puerta de Bisagra y la Plaza de Toros en una feria urbana, que contemplaría la semipeatonalización en este tramo los domingos y también los días de fiesta con la construcción de una nueva rotonda en Cardenal Tavera.
Poco le cuesta a esta vecina de San Cipriano echar la vista atrás porque lo que viene a la mente son muy buenos recuerdos del Paseo de la Vega. «Pero claro, luego el alcalde hará lo que pueda. Si tiene que cortar el tráfico, no pasa nada porque hay muchos desvíos para acceder al Casco». Ella lo que quiere es música de su época, al igual que Carmen Conde, de la zona del Cristo de la Luz, que espera coincidir con Emiliano García-Page para decirle que este proyecto «es estupendo», pero que «lo que tiene que hacer es proporcionar trabajo a los parados».
El objetivo del Ayuntamiento es dar vida al entorno incrementando así la actividad económica y cultural y recuperar el Paseo de la Vega como ferial que, de cara al futuro, podría servir para sacar el recinto de La Peraleda hasta que el tiempo diga si es o no posible llevarlo a la Huerta del Rey.
Incluso a quienes cada martes acuden a esta espacio con su puesto del mercadillo les parece un buen proyecto. Antonia Fernández viene todas las semanas desde Madrid y hace hincapié en que, según están las cosas, «esta zona está muy apagada, en sus tiempos era otra cosa».
Coinciden en la falta de actividades de entretenimiento, pero quieren que se respete el Paseo de la Vega, un espacio que describen con palabras pausadas de nostalgia. Rosa considera que debería haber más iniciativas destinadas a las niños, que éstos puedan pasear junto a sus padres, como hacía ella cuando era más joven con sus hijos. «Entonces estaba lleno de flores y de patos, es muy triste haber perdido  un sitio tan bonito». En su opinión, trasladar las atracciones de la feria al paseo «no es lo más idóneo por las molestias que causan a los vecinos», por lo que el recinto de La Peraleda no le parece del todo mal si hubiera un mejor servicio de autobuses urbanos y estuviera «más acondicionado».
Mari Carmen Blanco, del Polígono, también da su visto bueno, dice que la ciudad «está muerta» y que muchos toledanos «se tienen que ir a Madrid» en su tiempo libre». «La historia mueve Toledo. Los turistas vienen, ven los monumentos y se van pronto porque no hay entretenimiento».
Paquita, en cambio, pide ayudas para el comercio del Casco, el barrio en el que vive. «No me gusta este proyecto, ya hay muchas ferias por todos lados, reivindico la parte histórica porque es lo que trae a los turistas a Toledo». Tampoco ve con buenos ojos que este eje sea semipeatonal, ya que según su opinión «servirá para alejar más a los visitantes del Casco».  
 Otra vecina, en este caso del Polígono, apunta que apenas pasea por esta zona y que lo haría «más a menudo» si la oferta de actividades fuera más amplia. A Prado García no le importa que se corte el tráfico, tampoco a Josefina Dueñas, que se ha criado en la Vega. Es la hija de Antonio, el quiosquero recientemente jubilado, y lamenta que La Peraleda haya supuesto una «ruina» para la feria. «Aquí venían desde por la mañana, allí solo se puede ir de noche».
De producirse una nueva concesión, el puesto de frutos secos volverá a alzar el cierre y así, con los ojos bien abiertos, asistir a esta posible transformación, a la vuelta a un pasado que hoy rememoran a base de fotografías de otros tiempos.