Un acto de fe que la lluvia no pudo parar

Jaime Galán
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Un acto de fe que la lluvia no pudo parar - Foto: Joaquin Romera Garcia

La Cofradía del Cristo de la Misericordia y la Virgen de la Caridad suspendió su procesión por las calles de la ciudad debido a las precipitaciones. Sus hermanos acudieron a la iglesia para bailar ambas imágenes y realizar el acto de fe

Si las condiciones meteorológicas han perjudicado por estadística a alguna procesión en los últimos años, sin duda, es aquella que procesiona el Viernes Santo. Todas las cofradías que conforman la procesión del Santo Entierro quedaron suspendidas por las abundantes precipitaciones por segundo año consecutivo. Al ocurrir esta situación indeseable para todas las hermandades, cada una de las cofradías realiza un tipo de acto sustitutivo dentro de la Iglesia. En el caso del Cristo de la Misericordia y la Virgen de la Caridad, al ser ambas imágenes de las más pesadas de la ciudad, deciden reunir a los hermanos para realizar un acto de encuentro entre Virgen y Cristo cara a cara. Para ello, los costaleros de la Hermandad se preparan como si fueran a salir en procesión y generan un acto emotivo ante los ojos de los asistentes a la Iglesia de Santa Leocadia. 
Ante más de un centenar de asistentes, englobados entre hermanos, músicos, turistas y vecinos, los costaleros preparan sus hombros para bailar los pasos de la Hermandad al ritmo de la banda de música juvenil del Ayuntamiento de Toledo. Alrededor de 40 costaleros acudieron al acto de encuentro a sabiendas de que la procesión no haría su recorrido habitual por el centro de la ciudad, promovidos por la fe y la devoción, estos reprodujeron el «cara a cara» entre sus pasos ante las miradas emocionadas de sus hermanos. Con un acto de más de 15 minutos de duración, por parte de los costaleros, al fin del sonido instrumental que proporciona la banda juvenil, el Cristo de la Misericordia vuelve a su posición habitual en el interior de la Iglesia bajo el sonido de los tambores. De igual manera, la Virgen de la Caridad finaliza su periplo en este encuentro recibiendo los habituales gritos en su honor por parte de los hermanos. 
Pablo Garcés, Hermano Mayor de la cofradía, comentó que la decisión de suspender la procesión la tomaron alrededor de las 15:00 horas, unas cuatro horas antes de su salida. «Decidimos que no íbamos a salir porque el agua no era de tormenta, sino agua temporal. Entonces, yo llamé a los hermanos de Talavera para que no vinieran hasta aquí, igual que ellos hicieron con nosotros». Garcés afirmó que aunque hubiera dejado de llover a la hora del inicio no habrían salido por el peligro que suponía el pavimento mojado de las calles de Toledo. Poco tiempo después de que el Hermano Mayor notificara a la Junta de Cofradías su suspensión, recibió el mensaje de la presidenta de la Junta, Ana Pérez, para informarle de que las demás cofradías que conforman el Santo Entierro tampoco saldrían de sus respectivas Iglesias. A pesar de la tristeza que le provocó la suspensión de la procesión, Garcés se mostró satisfecho porque «al suspenderse tan pronto pensaba que no íbamos a ser suficientes hermanos para hacer el acto de encuentro». Sin embargo, acudieron a la Iglesia de Santa Leocadia más de 100 personas.