Checa y las cámaras de maravillas

A.D.M.
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Checa y las cámaras de maravillas - Foto: Yolanda Lancha

El exdirector del Museo del Prado y catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense ofreció en la Escuela de Arquitectura una conferencia sobre el coleccionismo de objetos desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVIII

«Hoy estamos acostumbrados a asistir a una exposición de pintura y consultar el correspondiente catálogo. Sin embargo, tal y como hoy los conocemos, los catálogos son el resultado de una evolución relativamente reciente. Los de pintura no surgen hasta la segunda mitad del siglo XVII. Anteriormente, los precedieron los ‘libros de reliquias’ y también los ‘libros de armería’, como el Armamentarium Heroicum (1603), que recoge la colección de Fernando del Tirol». Fernando Checa (Madrid, 1952), catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense y exdirector del Museo del Prado, ofreció ayer en la Escuela de Arquitectura de Castilla-La Mancha un recorrido por la evolución de los sistemas de colección y clasificación de objetos artísticos desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVIII.
Tesoro. Wunderkammer. Studiolo: El espectáculo de la naturaleza fue el título de esta conferencia, en la que explicó las diferencias entre estos tres conceptos, cómo surgen y cómo se desarrollan a partir de la recopilación de objetos valiosos. La idea de «tesoro», apoyada sobre fuentes iconográficas como Las muy ricas horas del duque de Berry (1410), está ligada a la prestancia social y la ostentación económica de reyes y jerarcas como Maximiliano de Austria o Federico de Montefeltro, duque de Urbino. Conforme llegue el siglo XVI éstas irán incorporando elementos cada vez más exóticos y exclusivos, como por ejemplo fauna procedente de distintos continentes. Vinculadas con estos tesoros -de cuyo valor económico fue un espléndido ejemplo la colección de Isabel la Católica, perpetuada hasta mediados del siglo XVI en manos de su hija Juana- estaban también los relicarios y los espacios para su exposición. 
La idea de studiolo, en segundo lugar, remite a los humanistas italianos del siglo XV, comenzando por Petrarca y por sus paralelos en la iconografía religiosa, como San Jerónimo y San Agustín. «Se trata de estancias repletas de objetos, normalmente libros, pero también esferas armilares y otros aparatos», explicó Checa. «Son espacios íntimos, cerrados, concebidos para el estudio y el conocimiento pero siempre abiertos, de alguna manera, a la naturaleza». Los representaron multitud de pintores renacentistas, desde Vittore Carpaccio hasta Antonello de Messina. 
Por último, Fernando Checa se refirió con la expresión de «artificiosa natura» a las cámaras de maravillas que se desarrollaron a lo largo del siglo XVI y buena parte del XVII. El catedrático de Historia del Arte recomendó la lectura del belga Samuel Quiccheberg, «autor del primer tratado relacionado con la clasificación de los objetos de una colección» y manifestó que estas estancias no han llegado hasta nosotros en su estado original, pero sí las conocemos a través de grabados. Entre ellas, las del palacio Gottorf (Schlesweig-Holstein, Alemania), el Museo Ferrante Imperato (Nápoles) o el Museo Wormiano (Copenhague), ya de 1655.
A partir de entonces se produce el decaimiento de estas colecciones -con algunas excepciones tan notables como la Bóveda Verde de la ciudad alemana de Dresde- durante la Europa ilustrada. No será hasta comienzos del siglo XX, con la obra del vienés Julius von Schlosser (1866-1938), y más concretamente con su obra Die Kunst, título de referencia dentro de la historiografía del coleccionismo, cuando se recuperará el interés. «Posteriormente, con el culto al objeto, algo muy moderno e inherente a corrientes artísticas como el Surrealismo, este interés no hará sino crecer». Buena prueba de ello, añadió el conferenciante, es el interés de la actual directora del Kunsthistorisches Museum de Viena, Sabine Haas, quien el año pasado organizó la exposición La momia Spitzmaus en un ataúd y otros tesoros, obra de Wes Anderson y Juman Malouf.