El binomio sevillano entre Vargas y Ortega

Dominguín
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Pepe Luis Vargas y Juan Ortega moderados por Madueño. - Foto: Dominguín

Sentimiento, pasión, entrega y gusto desplegado por Pepe Luis Vargas en su definición del concepto de toreo que tiene. Juan Ortega, tiene por delante un futuro prometedor por su concepto puro y clásico del toreo, muy del gusto de la afición.

Segunda de las tardes taurinas en Villaseca de la Sagra, y de nuevo gran acogida del público que no baja el listón en cuanto a asistencia, a pesar de tener la competencia del fútbol en la televisión. La comparecencia del binomio sevillano sorprendió en positivo, bueno era terna, pues propio moderador del acto, el periodista Juan Diego Madueño, se entrelazó de manera sorprendente, pues sus pinitos para ser torero, los compartió con Ortega.
Bonitas presentaciones de los tres protagonistas por parte de Olga, la diligente y operativa presentadora del acto que de manera fluida introdujo a los asistentes en la vida y obra de los contertulios. A partir de ahí tomó las riendas el periodista de ‘El Español’, Juan Diego Madueño, que repite tras su locuaz participación la edición pasada. Sus principios taurinos, a la par que Juan Ortega, sus vivencias personales y esa retranca que le caracteriza, hicieron esbozar las primeras sonrisas de Vargas y Ortega, el reto que tenía por delante había comenzado a dar sus frutos, y la tensión bajó para luego entregarse en el fluido debate.
Lo de Pepe Luis Vargas en Villaseca, fue de maestro, de poso, de vivencias en primera persona. Se desnudó literalmente, y ahí vino lo interesante, pues el maestro sevillano tuvo la suerte de beber el agua de insignes figuras del toreo de otra época. Fue figura de los novilleros y ello le llevó a tener un aurea especial, seguido por una corte de aficionados incondicionales. Su inquietud y su atrevimiento, le hizo estar cerca de toreros de época como Pepe Luis Vázquez, Antonio Ordóñez entre otros, e ir al campo con ellos y conocer sus personales tauromaquias.
La disertación sobre las escuelas taurinas, rozó una gran altura, pues al respetable del salón de actos les mostró la diferencia entre aquellas que tenían influencias de Joselito, Belmonte, Chicuelo, Pepe Luis, Ordóñez, Rafael Ortega y otros muchos. La rivalidad sana entre los que provienen de la sevillana y de la andaluza, la gracia o la elegancia, una rivalidad entre ideas y conceptos diferentes de la tauromaquia. Ello lo enlazó con la irrupción de la denominada escuela castellana, abanderada por Domingo Ortega, que supo fusionar los mejores conceptos de dos iconos como Joselito y Juan Belmonte.
La sensibilidad de Pepe Luis Vargas, se veía en la entrega de cada relato, de como ralentizaba el tiempo, lo paraba en su actuación como lo hacía con las embestidas en su muleta, le puso pasión a sus palabras. Asimiló ese toreo sevillano al sentimiento, al amor y con ello a transmitirlo delante de los animales, acariciarlos, acompañarlos, acompasarlos, ponerle gusto, mucho gusto.
Por su parte Juan Ortega, nos contó cómo fue su acercamiento al que hoy es su apoderado, bueno quizás al revés, como el maestro quiso hablar con el joven torero, al que le vio una condiciones inigualables para ser algo importante en esto. Pese a no haber apoderado a nadie, Vargas, tuvo la osadía de tomar la decisión de acompañar y apoderar el que hoy es su poderdante. Con él, pasa todo el día, no solo torean, van al campo, mejoran su tauromaquia, sino que emocionalmente le trasmite que vivió en su día de sus maestros. Esto le hace a Juan Ortega crecer cada día en el concepto de su maestro, de su binomio que tiene por delante un reto importante que quieren llegar a conseguir juntos.
El pasado 15 de agosto, entró en Madrid de lleno, su toreo caló, su triunfo le ha valido para comenzar en la primera plaza del mundo en uno de los carteles más significativos, el próximo domingo de Resurrección. En esa fecha tiene puesta las esperanzas y los anhelos, que demuestren en la arena todo aquello que el laboratorio del campo ha ido puliendo y mejorando de cara a esa cita tan importante.
Al finalizar la charla, fue el momento del sorteo de los tentaderos del Alfarero de Plata, que tuvieron a Jesús Hijosa, alcalde de Villaseca como mano inocente, acompañado de Pepe Luis Vargas y Juan Ortega. Comienza el 30 de marzo, con reses de López Gibaja y Esaú Fernández como director de Lidia, torearán, ‘El Primi’, Álvaro Chinchón, Miguel Zazo, José María Trigueros y Sebastián Marín. La segunda jornada será el 6 de abril, donde las vacas de Hermanos Sánchez de León, tendrán delante a Carlos Cid, Jaime González Ecija, Guillermo García, Antonio Romero y Álvaro Burdiel, siendo el director de lidia Andrés Palacios.
El tercero de los tentaderos será el 13 de abril con reses de Emilio Artalejo y Diego Carretero como director de lidia. Los elegidos para esa tarde son Christian Parejo, Joao D´Alva, Joan Marín, Daniel Pérez y ‘Solanito’. El día de las elecciones generales las vacas de Aurelio Hernando serán las protagonistas en sesión matinal, bajo la dirección de lidia de Tomás Angulo y los noveles André Robledo, Uceda Vargas, Luis Rivero, Jordi Pérez, Miguel Polope. El último de los tentaderos clasificatorios será el 4 de mayo donde las vacas de la ganadería de Eusebio Naranjo serán tentadas por Luis Marcos del Rincón, ‘Villita’, Estrella Magán, Jorge Martínez y Raúl Puebla. Eugenio de Mora será el director de lidia de este último acto antes de que se decida quienes son los seis novilleros que pasen a la final del Alfarero de Plata.