El Brexit continúa estancado

SPC
-

Bruselas y Londres reconocen conversaciones «difíciles» en la recta final hacia el divorcio británico por las diferencias entre las partes sobre la controvertida salvaguarda en Irlanda

El Brexit continúa estancado - Foto: ANDY RAIN

 

A poco más de tres semanas para que llegue la fecha prevista para que el Reino Unido abandone la Unión Europea, los negociadores de ambos bandos siguen trabajando para tratar de desbloquear el acuerdo que fija las condiciones del Brexit. Sin embargo, las negociaciones están siendo «difíciles» y, por el momento, no se ha conseguido fórmula alguna que solucione las divergencias.
Los responsables del diálogo, Michel Barnier, por parte del grupo comunitario, y Stephen Barclay por el lado del Gobierno de Londres, así como el fiscal general británico,   Geoffrey Cox, se reunieron el pasado martes, pero el encuentro no se tradujo en resultados concretos.
«Las conversaciones, aun habiéndose desarrollado en una atmósfera constructiva, fueron discusiones difíciles y no se han identificado soluciones coherentes con el Tratado de Retirada», informó ayer el portavoz jefe de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. El acuerdo de divorcio y la salvaguarda que incluye para proteger la frontera invisible en la isla de Irlanda son «innegociables», recalcó.
El Ejecutivo de Theresa May confirmó esa versión de Bruselas, al asegurar que «las conversaciones fueron complicadas y hubo un fuerte intercambio de puntos de vista». «Sin embargo, las negociaciones continúa», apuntaron desde Downing Street.
«La UE sigue diciendo que quiero que esto sea resuelto y que quiere que el Reino Unido se marche con un acuerdo. La Cámara de los Comunes ha dejado claro que, para que esto ocurra, necesitamos cambios legalmente vinculantes que significan que el Reino Unido no puede verse atrapado en el backstop de forma indefinida y eso es lo que seguiremos buscando», agregó el portavoz del Gabinete conservador en referencia a la determinación británica de eliminar la salvaguarda del documento.
«cumplir con su deber». Con el tiempo encima, May volvió a pedir a los diputados británicos su apoyo al Tratado de Retirada, con el objetivo de que el divorcio pueda ser efectivo en la fecha prevista del 29 de marzo.
En su comparecencia semanal en el Parlamento, la premier reiteró su oposición a retrasar la salida del bloque, como demandan algunos legisladores, y sostuvo que la Cámara «debe cumplir» el mandato del referéndum de 2016, en el que un 52 por ciento de los ciudadanos respaldó la ruptura con la UE.
Al ser preguntada una vez más sobre el futuro de los ciudadanos comunitarios en el Reino Unido, recordó que su Gobierno se ha comprometido a respetar sus derechos incluso en el caso de un divorcio sin pacto.
Además, en un intento de recabar votos también entre la oposición laborista, prometió que, una vez el país esté fuera de la UE, el Parlamento podrá votar sobre las directivas laborales que adopte en el futuro el bloque -en lugar de que, como ahora, se incorporen automáticamente a la legislación nacional-.