El feminismo aboga por huelgas de cuidados y de consumo

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Advierten de que «el sistema económico colapsaría sin el trabajo cotidiano de cuidado que realizamos las mujeres»

El feminismo aboga por huelgas de cuidados y de consumo - Foto: Yolanda Redondo

El manifiesto 8M 2020 de la Asamblea Feminista de Toledo fue ayer el inicio de la marcha en la que participaron cientos de personas. La lectura se hizo en el Paseo de Sisebuto de la Vega y su frase inicial ya deja bien a las claras que se trata de un movimiento cuya fortaleza está en no depender de nadie. «El auge de la lucha feminista en los últimos años no ha venido a consecuencia de la labor de las instituciones sino por el sacrificio y la acción en la calle de cientos de colectivos feministas».

Recuerdan que las protestas de 2016 en Varsovia y en Argentina desembocaron un año después en la Huelga Internacional Feminista que es la antesala del 8M tal y como se celebra ahora, convertido «en un día en el que las miradas deben estar centradas en las reivindicaciones, dejando fuera de lugar todos los protagonismos personales y los intentos de capitalizar políticamente una lucha que es de todas».

huelga de consumo. También plantean dos escenarios en los que actuar de forma práctica. El primero es «la huelga de consumo» pensada para ser «punto de partida de un cambio de pensamiento y de vuelta al sentido común» así cómo «de abandono de hábitos poco saludables».

En esa línea proponen « activar un proceso de deconstrucción»  de los estereotipos que venden una imagen de la mujer muy determinada a través la publicidad. «La venta de ropa, perfumes, coches son ocasiones que el mercado no desperdicia para decirnos a las mujeres dónde tenemos que estar y cómo hemos de comportarnos».

Como consecuencia opinan que «patriarcado, capitalismo y colonialismo comparten cultura y prácticas de subordinación, explotación, violencia social y ambiental», también denuncian la «tendencia a la feminización de la pobreza» y  entienden que «la huelga de consumo permite denunciar que los consumos necesarios para vivir respetando la tierra, no pueden ser un lujo».

La idea en positivo es «mostrar que hay otras formas de consumir, saludables, sostenibles y responsables» realizando «una llamada a ese otro consumo, el que apoya y paga justamente a las mujeres, el de los proyectos agroecológicos, el comercio de proximidad, la energía limpia, los grupos de consumo o el transporte colectivo y ecológico».

huelga de cuidados. En segundo lugar abogan por una «huelga de cuidados» que consideran fundamental. Dicen que «el trabajo en el hogar y las tareas de cuidados suponen en las mujeres trabajadoras una doble jornada laboral, dentro y fuera de casa y advierten de que «el sistema económico colapsaría sin el trabajo cotidiano de cuidado que realizamos las mujeres».

«Por eso  desde la Asamblea feminista animamos a secundarla porque es una forma de poner en jaque mate al sistema desde sus cimientos».

Por último no olvidan a las mujeres refugiadas, «esas supervivientes a las que la Unión Europea está dando la espalda, cerrando los ojos ante la violencia, las violaciones, la trata y la miseria» por lo que exigen a la UE «que respete y defienda los derechos de las mujeres».