El alto coste de la rescisión anima a la Junta a continuar con el remonte

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El Ayuntamiento insiste en que no va a poner dinero porque no lo tiene pero está dispuesto a colaborar con diversas fórmulas que ahorrarían dinero a la Administración regional

El alto coste de la rescisión anima a la Junta a continuar con el remonte - Foto: Víctor Ballesteros

La Junta de Comunidades no ha descartado definitivamente la construcción del remonte mecánico de Safont. Así lo indica el hecho de que mantenga en vigor los contratos relacionados con la obra y que tampoco ha seguido adelante con la licencia de reposición de la calle Gerardo Lobo sobre la que pidió información en el Ayuntamiento. Las fuentes consultadas indican que se han puesto a echar cuentas y han comprobado que es más rentable acabar la escalera, económicamente y desde el punto de vista de la opinión pública, que deshacer el camino andado. Como ya informaba La Tribuna el pasado mes de junio, parar cuesta más de un millón y medio de euros mientras que acabar y poner a funcionar el remonte vale 2,5 millones. Este mes será clave para tomar la decisión aunque se espera que en octubre den a las empresas el visto bueno para continuar.
El principal escollo que hay que salvar es político porque el Ayuntamiento de Toledo se niega a poner ni un euro y puede dar la sensación de que el PSOE le ha ganado el pulso al PP. Así que sobre la mesa de negociación habrá que poner cierto grado de imaginación, mucha sangre fría, «prudencia y ganas de colaborar».
En la oficinas municipales aseguran que no tienen ninguna noticia sobre la obra, ni para bien ni para mal. Añaden que no quieren levantar más polémica y que estarían encantados de llegar a un acuerdo para que la Junta reanude la construcción de la principal entrada peatonal al Casco Histórico.
Insisten en que no van a poner dinero contante y sonante primero porque creen que los convenios firmados deben cumplirse y, segundo, porque no tienen de donde sacarlo ya que la vía de los créditos está cerrada y lo que ingresen por la venta de inmuebles está comprometido para sus propias inversiones.
En el Ayuntamiento tampoco están por la labor de anular parte de lo que le adeuda la Junta de Comunidades (valorado entorno a 20 millones) pero manejan otras alternativas que tratarán de vender como una aportación económica para la causa.
Por ejemplo, firmarían de inmediato el recorte del proyecto en la parte de la urbanización que unirá el remonte con la estación de autobuses (equivalente a un millón de rebaja o dos, dependiendo de la fuente consultada), están abiertos a trocear la construcción en fases y no dudarían en romper los recibos por ocupación y reposición de aceras que afectan a otras obras patrocinadas por la Junta de Comunidades en la capital como el hospital del Polígono o el ‘Quijote CREA’.

Balanza. Por lo tanto el papel del Ayuntamiento es absolutamente marginal y lo que pesa en el ánimo de la Junta es el coste de rescisión del contrato del remonte cuyo proyecto, redactado por Rafael Moneo, ya costó cerca de cien mil euros. Pero esa cantidad queda pequeña al lado de lo que hay que pagar a Dragados y Construcciones y Antolín García-Lozoya, Unión Temporal de Empresas (UTE)a la que se le adjudicaron los trabajos, que ha emitido certificaciones de obras por 360.000 euros aunque realmente han ejecutado trabajos por valor de 572.000 euros.
A esta cifra hay que sumarle los gastos de las nóminas del personal, el alquiler de la maquinaria o la seguridad contratada. Estos costes indirectos podrían valorarse en algo más de 240.000 euros. Por lucro cesante, o lo que es lo mismo, lo que hubieran ganado las empresas si la obra se hubiera ejecutado en los términos contractuales, el cálculo es de 310.000 euros.
Finalmente los costes de reposición de la calle Gerardo Lobo y el talud, necesarios para evitar problemas en la estabilidad del terreno que afecta a vías de comunicación del Casco, la estimación es de 441.000 euros.