El griego: lengua de unión con Santa Olalla

I.P.Nova / Toledo
-

Josué López Muñoz imparte una charla en el Museo Greco para despedir el préstamo del cuadro de La Inmaculada de Tristán.

El griego: lengua de unión con Santa Olalla - Foto: Yolanda Lancha

Anticipando el final del préstamo del cuadro la Inmaculada de Tristán al Museo del Greco, que regresara a la iglesia de San Julián de Santa Olalla el próximo 16 de mayo, Josué López Muñoz ha querido coordinar e impartir una conferencia basándose en la relación de Doménikos Theotokópoulos con la localidad de la que es edil. Bajo el nombre,  ‘El Greco, Tristán y la villa de Santa Olalla’, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Santa Olalla, Josué López Muñoz, puso el  broche final del préstamo de la obra en el centro capitalino gracias a un entramado de relaciones personales y de mecenazgo con El Greco.
En esta ‘telaraña’ de confluencias históricas y artísticas, destaca Josué López la relación del Griego de Toledo con otro, en esta ocasión estudioso, pero también parlante de la misma lengua natal del pintor. Se trataba del santaolallero Alvar Gómez de Castro (Santa Olalla, 1515 - Toledo, 1580) que tuvo el placer de ser «una de las primeras personas con las que tuvo contacto el Greco en Toledo». «Fue un profesor de griego de la Universidad de Alcalá que se trasladó a la Imperial según se fue haciendo mayor. Se quedó aquí cuando se fundó el Colegio de Santa Catalina y se quedó en el centro impartiendo la cátedra de griego», argumenta el edil. Se debe recordar que, debido a la ambigüedad de la lengua, era bastante difícil que alguien hablara el dialecto de Doménikos, por lo que -asevera- el pintor lo agradeció sobradamente. «En su testamento tenía un cuadro de El Greco que le había regalado el propio pintor», recalca el conferenciante de este hombre judio-converso.
Se debe recordar que los años en los que El Greco se establece en Toledo coinciden con la época de mayor esplendor del Señorío de Santa Olalla. En esta época la localidad recayó, por sucesión indirecta, a Juan Hurtado de Mendoza y Guzmán. Fue precisamente el mismo Conde de Orgaz quién dotó la capilla del hospital de San Antón de Santa Olalla con una obra del Greco, un lienzo de San Francisco en oración, que estuvo en el pueblo hasta 1959. Estableciendo, en boca del autor, el segundo gran núcleo del pintor con la localidad de la comarca de Torrijos.
Fue precisamente el sucesor del Conde Orgaz -su nieto Esteban de Mendoza y Barroso (fallecido en Madrid y enterrado en Santa Olalla en 1665)- quién continuó dotando al pueblo con nuevas obras de artistas del entorno del Greco como un lienzo de la Inmaculada de Luis Tristán, que es el que ahora se expone en el Museo Greco y que se despedirá de su sala el próximo lunes. 
Pero este familiar fue sólo quién trató con los artistas del entorno de Domenikos Theotokopoulos. Existió una descendiente directa, la hija del conde Mariana de Mendoza y Guzmán (Santa Olalla, 1559 – Cuerva 1627) quién sí tuvo obras del artista insitu y las pudo acercar hasta el, por aquél entonces, Señorío de Santa Olalla. Argumenta López Muñoz que Mariana se convirtió en una de las principales protectoras del Greco. «Llegó a tener una colección de más de quinientos cuadros, entre ellos ocho destacadas obras del Greco, como la Vista de Toledo o la Alegoria de la orden de los camaldulenses», argumenta.