Un viaje para sanar el duelo

I.G.Villota
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Raquel Troyano da voz a las víctimas de los accidentes de tráfico en su cinta 'Una mañana fría' a través de siete testimonios y la historia familiar de su madre

Un viaje para sanar el duelo - Foto: David Pérez

El arte a veces sirve para sanar heridas, propias y ajenas. Y hay obras que ayudan a enfrentar los propios fantasmas. Este es el caso de ‘Una mañana fría’, la cinta de Raquel Troyano, quien presentó ayer en el Círculo de Arte un documental convertido en un viaje para sanar un duelo. El duelo de su madre, Rosi Troyano, tras la muerte de su hermano en una carretera en Reinosa hace 33 años, y el duelo de toda una familia.
La cinta va de lo particular a lo general y utiliza esta historia como hilo conductor de siete testimonios para dar voz a las víctimas de los accidentes de tráfico, así como a sus familias. Así lo indica su autora, quien en conversación en La Tribuna destaca de la siniestralidad vial es la tercera causa de muerte en el mundo.
«Esta película habla sobre lo que ocurre después del accidente», comenta Troyano, quien indica que nuestra sociedad no está preparada ni educada para asumir una situación así. ‘Una mañana fría’ habla del proceso del duelo, de cómo superar los traumas.
Un viaje para sanar el dueloUn viaje para sanar el dueloLo hace con un viaje físico de su madre, Rosi, y de ella misma, al lugar donde perdió la vida su tío en Cantabria hace tres décadas. La autora ni siquiera había nacido pero ha sufrido las consecuencias de ese siniestro. «Desde pequeña me encontré a una madre muy triste y yo culpaba a mi tío de esa tristeza», expresa.
Raquel encontró un diario en el que su madre explicaba lo que sentía y de ahí nació este proyecto. Juntas hicieron el viaje desde Aranjuez, su ciudad natal, hasta Reinosa. «Fue duro por enfrentarnos a la historia», confiesa.
Y es que Rosi no lo había hecho antes. No había cerrado el duelo porque quizá nunca lo había empezado. «Ella ocultaba la verdad porque duele. Como no vio el cuerpo de mi tío, su cabeza empezó a pensar que no había muerto, que estaba por ahí en algún lugar», explica la autora.
Un viaje para sanar el dueloUn viaje para sanar el dueloLa película habla de esta historia y de algunas más. Cuenta con siete testimonios de familiares y víctimas de accidentes de tráfico en los que se evidencian los contrastes a la hora de afrontar una situación así. Desde una mujer en un pequeño pueblo muy tradicional cuestionada por sus vecinos por salir a la calle tras perder a su marido hasta una madre que no puede seguir el ritmo acelerado que le impone la sociedad y la gran ciudad en la que vive al morir su hija en una accidente.
Todo contado de una forma poética, subraya la creadora, alejada del «morbo». «Lo hacemos desde una conexión con la naturaleza y los paisajes», enfatiza, convencida de que hay una posibilidad poética de hablar del dolor.
El filme se proyectó en el Círculo de Arte donde Raquel estuvo acompañada por su madre, por víctimas y por personal del Hospital Nacional de Parapléjicos. Y es que la lesión medular es otra de las grandes consecuencias de los accidentes de tráfico, recordó.