Vitápolis estrenará su edificio residencial en otoño

M.G
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La cooperativa afronta la etapa final de las obras del complejo residencial. Se trata de un proyecto pionero por el respaldo profesional y a su apuesta por la arquitectura y los espacios

Vitápolis estrenará su edificio residencial en otoño - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

«Un buen sitio donde ir después de disfrutar de tu juventud y no depender de los demás». La frase es de Isabel, socia de Vitápolis, un proyecto pionero de un complejo residencial de mayores que está a punto de hacerse realidad en Toledo y cuenta con buenas perspectivas de futuro para continuar creciendo en la ciudad y en otras comunidades autónomas.
Uno de los pilares fundamentales de esta iniciativa se basa en ese equipo de profesionales multidisciplinar que ha acompañado a los cooperativistas desde los inicios. «Ellos nunca han estado solos, como ocurre en otros muchos proyectos», ha comentado el arquitecto Marinao Vallejo, miembro del equipo de gestión de Vitápolis, uno de los impulsores de este complejo residencial cuyas obras están finalizando en un antiguo suelo de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) en el Polígono.
Vallejo ha intervenido en la II Jornada Técnica de Vivienda organizada por el Ayuntamiento, La EMV e IntermediAcción, en colaboración con el Gobierno regional y la Obra Social ‘La Caixa’. Está contento con el resultado, aunque han sido ocho largos años para lograr el objetivo, la construcción de 35 apartamentos para mayores que cuentan también con una cartera de servicios asistenciales adaptados a sus necesidades. Los trámites administrativos y las dificultades a la hora de conseguir financiación llevaron al traste un primer proyecto que contaba incluso con un centro de día abierto al barrio, pero Vitápolis continuó y ahora está prácticamente rematando un proyecto en el que la arquitectura y los espacios han jugado un papel determinante también.
«Hay una parte funcional del edificio y otra emocional», ha explicado el arquitecto, consciente de que «la relación entre las personas ha sido el elemento vertebrador del proyecto». Por tanto, el complejo de 35 apartamentos modernos y funcionales dispone también de 1.500 metros cuadrados de zonas comunes, «algo inaudito en España», que ayudará a los residentes «a cuidarse y a relacionarse con el entorno inmediato».
Las obras continúan  y está previsto que el edificio cobre vida en otoño, puesto que la construcción finalizará en agosto. Aun así, resulta complicado avanzar una fecha concreta porque se necesita un corto periodo para amueblar los apartamentos y las cocinas. Aun así, Vallejo espera que en septiembre u octubre los cooperativistas ya puedan trasladarse a sus viviendas.
El proyecto ha demostrado su solidez a pesar de las dificultades que ha atravesado en estos ocho años, que obligó a los socios a adquirir el edificio entero por falta de financiación, con lo que el equipo de Vitápolis gestionó cada caso de manera individual porque no todos los futuros residentes disponían de ahorros y algunos tuvieron que vender su casa y otros pedir un préstamo personal. Si bien, ahora tendrán que pagar una cuota comunitaria de 350 euros «con un servicio a la carta» que los beneficiarios irán añadiendo según necesidades.
El cambio de modelo residencial para los mayores ha ido ganando puntos en los últimos años, puesto que en España existen más de un centenar de iniciativas ligadas al cohousing, como ha comentado Cristina Cuesta, fundadora de Cohousing Spain, la mayor parte vinculados a proyectos residenciales para mayores.
El modelo asistencial está cambiando en los últimos años y Vitápolis ha ofrecido un proyecto novedoso y diferente a otras muchas iniciativas al contar con un equipo profesional interdisciplinar, formado por arquitectos, abogados, economistas, sanitarios..., con unos servicios asistenciales definidos y «una apuesta por el recipiente, la arquitectura y los espacios», ha subrayado Vallejo a la hora de explicar un proyecto que llama la atención en otras comunidades autónomas.