Los secretos de La Portiña salen a la luz

Leticia G. Colao
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El bajo nivel del embalse deja al descubierto los restos de la antigua labranza de Valdefuentes, fechados entre los siglos XVI y XVIII. Se ven los cimientos de la casa, un pozo y el pavimento del corral

Los secretos de La Portiña salen a la luz - Foto: Jesús Toribio

El descenso de agua embalsada en el pantano de La Portiña ha dejado al descubierto los restos de la antigua labranza de Valdefuentes, fechados entre los siglos XVI y XVIII, y completamente anegados con la construcción del embalse, en la década de los 40 del pasado siglo. A la vista vuelven a emerger las originales estructuras de este complejo sepultado bajo las aguas en el año 1947, con la traída de las aguas a Talavera, y que no deja de sorprender en la mayoría de los casos por su buena conservación.
El arqueólogo e historiador César Pacheco, explica a La Tribuna que se trata de una construcción documentada y con cartografía anterior a la construcción de la presa, y que ya se ha dejado ver en anteriores ocasiones, aunque no tan  bien como en este caso, al haber bajado más de lo habitual el nivel del agua. Tanto es así, que solo mantiene un hectómetro cúbico de los cinco para los que tiene capacidad.
En la zona norte del pantano, en la orilla y cerca del pequeño puente que atraviesa sus aguas, se pueden contemplar los cimientos de la casa cubiertos en parte de vegetación, algún pozo, una pila de lavar, muchos ladrillos de la casa y el pavimento del corral de canto rodado, que probablemente en  algún momento también funcionó como era.
Los secretos de La Portiña salen a la luzLos secretos de La Portiña salen a la luz - Foto: Jesús ToribioSon las ruinas de la antigua casa de labranza de la dehesa de Valdefuentes -de ahí la denominación del cercano polígono de Valdefuentes, en término municipal de Pepino- que ya se conocía en la Edad Media e incluso en la época romana, explica Pacheco. En  aquellas épocas antiguas, pertenecía a miembros de la nobleza local, caballeros y nobles locales, pasando después a una institución llamada  Cabildo de Curas y Beneficiados de Talavera que, según explica el historiador, «tenía sus propias rentas y bienes rústicos».
Entre los siglos XVI y XVIII, probablemente más cercano a este último -por ser época de reconstrucción y actualización de este tipo de viviendas-, se construyó esta casa típica  de labriegos o encargados de la labranza, establos para los bueyes y un gran corral, cuyo pavimento es la parte más vistosa de lo que ahora ha salido a la luz. Su casi perfecto estado revela la técnica de empedrado de canto rodado, muy similar a otras encontradas en Talavera y La Jara, indica.
Se da la circunstancia de que la antigua labranza fue uno de los escenarios dentro del movimiento de las tropas angloespañolas en la batalla de Talavera, en la Guerra de laIndependencia, en 1809. Según indica Pacheco, fueron ocupadas por los hombres de Wellington y el general Cuesta.
Unas décadas después, con la desamortización de los años 30 y 40 del siglo XIX, se enajena el  complejo y se vende como venta de bienes nacionales, pasando a manos privadas, enriqueciendo a diferentes propietarios de la burguesía talaverana.
Ya en el siglo XX, concretamente en 1909, el complejo se encuentra viejo y en mal estado, y el diputado a Cortes por la zona de Talavera, Tomás Beruete, encarga la construcción de la actual casa del pantano, como casa de labranza y también de recreo al contar con jardín y zonas residenciales de un elevado poder adquisitivo. Se actualizan, indica Pacheco, «a las necesidades del ocio  y las explotaciones agrícolas».


Bajo el pantano. En la década de los 40, tras la Guerra Civil y tras varios intentos fallidos, se culmina de  forma exitosa la construcción del embalse de La Portiña para dar de beber a la ciudad. El pantano se inicia en los años 42-43 y se termina en el 46, aunque no es hasta septiembre de 1947 cuando se realiza la traída de aguas a Talavera y los restos de la  antigua  labranza de Valdefuentes, ya muy perjudicados, desaparecen bajo las cotas de nivel de inundación.