Un Toledo negro de novela

J. Monroy
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Un Toledo negro de novela - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Eugenio Fuentes acudió ayer a Hojablanca para presentar Piedras Negras, la última novela protagonizada por su detective Ricardo Pulido, que también tiene como protagonista a la ciudad y sus misterios

Piedras Negras es la última y reciente publicación, del escritor Eugenio Fuentes. Se trata de un relato de intriga, una novela negra, con un protagonista muy especial, Toledo, «que es una ciudad magnífica, pero que también tiene sus sombras, y una y otras aparecen en la novela».
Fuentes acudió ayer a Toledo a presentar su último relato, un libro de más de trescientas páginas, en el que ha estado trabajando dos año. Lo hizo en Hojablanca, poco después del lanzamiento de esta última aventura de su detective, Ricardo Cupido. Tras tener noticias de la novela en diciembre, explica Víctor Martín, responsable de la librería, no dudó de que tenía que traer al autor a la ciudad. Y la verdad es que Planeta, Tusquets y el propio autor han dado todas las facilidades, para que Fuentes llegara a Toledo sólo tres semanas después del lanzamiento.
La portada de Piedras Negras refleja un Toledo sumergido en la niebla, del que casi sólo asoman las torres del Alcázar, enfrentadas a una figura solitaria que lo mira desde lo alto de la Piedra del Rey Moro. La portada, apunta el autor, «habla de lo que es la novela, bajo la apariencia de la ciudad, hay personajes que tienen su intrahistoria, que no se conocen caminando por las calles, y al mismo tiempo se ve una niebla hace referencia a los enigmas y al misterio. Hay que desvelar muchas veces las capas de la niebla para llegar a la verdad».
Fuentes ya conocía Toledo, pero durante los meses de trabajo en esta novela ha venido varias veces para conocer cuestiones más específicas, como el retrato del Cardenal Tavera, un cuadro que dibujó El Greco cuando el clérigo ya llevaba sesenta años muerto, y que va a tener mucha importancia en la trama, «porque el libro, al fin y al cabo, es una búsqueda sobre la verdadera identidad de los muertos».
En realidad, la vinculación del detective Ricardo Cupido con Toledo nace de otra novela anterior de Fuentes, en la que se habla de un niño nacido en 1938 en Cienpozuelos y que acaba en Toledo. El niño es dado en adopción, y sesenta años después la nieta de su madre fallecida, cumpliendo su última voluntad, encarga a Cupido su búsqueda. Se trata de un importante personaje de la ciudad, llamado Garcilaso.
Habitual de la novela negra española, con relatos traducidos a doce idiomas, Fuentes reconoce que el género tiene mucha mejor imagen, debido a que «se han apuntado» estupendos escritores, que han elevado su nivel, lo que ha repercutido también en las ventas. Es, explica, un género muy ágil para explicar el malestar social de la calle, pero también refleja los conflictos interiores, torturas, pasiones o crímenes familiares. «No es sólo una novela social, también hurga, y atrae a mucha gente porque toca muchos temas muy actuales».
En su caso, la novela toca temas actuales con perspectiva histórica. Piedras Negras se sitúa en 2004, el año del surgimiento de Facebook, de los atentados de Atocha y el fin de la burbuja inmobiliaria, con su corrupción. Todo ello está presente en la novela.