El IES San Isidro entra en la 'Lista Roja'

Mario G. Gutiérrez
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El organismo de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo ha incluido al inmueble talaverano en su lista de alertas junto a otros 39 de la provincia

El IES SanIsidro entra en la ‘Lista Roja

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo ha incluido la Granja-Escuela del IES San Isidro de Talavera, en la actualización de su Lista Roja. Y lo hace por dos motivos, «la propia fisionomía del centro y por ser un centro muy ligado a la cultura talaverana tradicional, de huerta y ganadería», expone a La Tribuna Jesús Carrobles, director de la institución.
«En definitiva, la granja-escuela del IESSan Isidro es símbolo del campo talaverano» prosigue, lo que provoca que, unido a que el sector primarrio no atraviesa su mejor momento, haya valido su inclusión.
Confiesa que por un lado se valoró el edificio en sí, que cuenta con «un considerable valor patrimonial»,  pero por otro lado, el valor asociado a esa formación tradicional de lo que ha sido la cultura agropecuaria en esta zona de la provincia. Se muestra Carrobles preocupado, puesto que en caso de que este edificio desapareciese y con él las enseñanzas que allí se imparten, de alguna manera «desaparecería también una parte de nuestra propia historia».
Por ello se incluye este centro de enseñanza superior fundado en 1947 como Organización Sindical-Obra Sindical de ‘Colonización’. El instituto ha evolucionado hasta ser a día de hoy un centro en el que se imparten la Enseñanza Secundaria y Superior; contando con espacios especialmente dedicados a cada ámbito y con la posibilidad de alojarse en una residencia de estudiantes.
Asimismo, dispone de una superficie de 69 hectáreas y 2.000 metros de invernadero, una ganadería de 130 vacas frisonas, caballos y ovejas manchegas y espacios de ganadería menor para los estudiantes matriculados en ciclos agrarios. También cuenta con un laboratorio especializado y dos aulas-taller dedicados a la formación del área de Industrias Alimentarias.
Ejemplo único de arquitectura de postguerra, que utiliza el sistema de «albañilería total» del arquitecto Luis Moya, como bien de carácter material.Un importante valor inmaterial añadido es la relación que, desde su planteamiento original, aúna arquitectura y sistema de aprendizaje con un método docente innovador pero muy vinculado a la tradición agrícola y ganadera del contexto en que se emplaza. Su estructura y programa, a menor escala, fue precedente de las posteriores Universidades Laborales.
A modo de alerta y a la vez para que sirva de alarma a las instituciones, desde el curso 2016-2017, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo viene elaborando esta ‘Lista Roja’, donde enumeran diferentes bienes culturales que a juicio de dicha institución, se encuentran en peligro, y se pretende salvaguardar y valorar dichos elementos patrimoniales y medioambientales para aminorar el riesgo de desaparición, alteración o destrucción.
Es un proyecto que nació con la finalidad de mostrar las debilidades que tiene el patrimonio, en un programa,  que catalogan como «pedagógico» pues no se trata de  focalizar o señalar, sino simplemente de mostrar donde están los problemas que puede tener la conservación del patrimonio.
La idea, es mostrar los distintos valores y las distintas variedades  dentro del patrimonio porque muchas veces, recuerda Carrobles, «todo el mundo entiende que la catedral hay que conservarla, pero un determinado bien inmaterial, o un determinado conocimiento, o un resto arqueológico, no se considera» a pesar de tener la importancia para entender nuestra cultura y nuestra manera de ser.
De ahí surge la lista roja y de ahí surge que sea una lista que recoja propuestas tan diferentes como pueden ser desde el río Tajo hasta  un Auto de Reyes Magos o un conocimiento secular como es el de las huertas en Talavera a través del IES San Isidro. Además, también la componen la central eléctrica del Puente Viejo y la Atalaya del Cerro de Malojo, en El Casar de Talavera.
Se valoran anualmente los monumentos. «Se miran, se valoran y entran, salen o se mantienen en la lista según se valore», relata Carrobles, convirtiendo esta publicación en una «lista viva y abierta», permitiendo no solo contemplar una «foto fija» sino una secuencia del estado real de nuestro patrimonio.