El arte de la tierra mira hacia el futuro

Lola Morán Fdez.
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La sala de exposiciones del centro cultural San Prudencio acoge hasta el 1 de marzo la exposición de arte contemporáneo 'El gesto multiplicado', con seis artistas ligadosa Talavera y su comarca

El arte de la tierra mira hacia el futuro

Seis maneras de entender el arte, seis técnicas distintas unidas por la pertenencia al territorio son los pilares en los que se asienta la exposición de arte contemporáneo ‘El gesto multiplicado’, una atrevida muestra que se puede visitar hasta el próximo 1 de marzo en el recién recuperado espacio de exposiciones de San Prudencio.
Antonio Olmos, comisario de esta exposición, explica que ‘El gesto multiplicado’ reúne obra de seis artistas «absolutamente diferentes en cuanto a la concepción de lo que es el hecho artístico y la utilización de técnicas». Así, indica a La Tribuna que se denomina así precisamente «haciendo alusión a la posibilidad de combinar, de mezclar, de reunir diferentes personas» con tres propósitos. El primero de ellos y el más importante sería «decir a Talavera lo que hacemos aquí», siendo así «una especie de guiño a la ciudadanía» para abordar la necesidad que tiene Talavera de «revitalizarse» en el ámbito artístico.
Olmos precisa que los seis artistas que protagonizan esta exposición pertenecen «de alguna manera a este territorio», unos por haber nacido en Talavera, como es el caso de Antonio Portela y Carlos Sánchez, ambos ahora profesores en la Escuela de Arte de Toledo; y otros por haber venido de fuera pero estar afincados en la ciudad y en su comarca desde hace años. Entre ellos está el propio Olmos, que procede de Valencia pero lleva residiendo en Talavera desde hace 35 años, Riiko Sakkinen, de Finlandia y afincado desde 2003 en la comarca; Pedro Velasco, asturiano y profesor en la Escuela de Arte de Talavera; y Ana Crespo, de Madrid.
El arte de la tierra mira hacia el futuroEl arte de la tierra mira hacia el futuroLa finalidad es que la ciudadanía entienda que si bien hay una serie de tradiciones y cultura, «hay una serie de personas con inquietudes artísticas que están intentando colocar a la ciudad en un plano de actualidad».
Otro de los objetivos es dotar a la exposición de un carácter didáctico, buscando la implicación de centros educativos para que visiten la muestra de manera guiada «para ayudar a entender, en un lenguaje más coloquial, qué es lo que hay expuesto, con qué intención se ha hecho y cuál ha sido la poética de cada uno de ellos».
Pretende de igual manera mostrar diferentes maneras de trabajar el hecho artístico de la mano de la variedad de técnicas utilizadas, ya que cada uno de los artistas que participan en la exposición trabaja en un campo diferente. En el caso de Olmos es la escultura; Portela, la cerámica; Sakkinen, la pintura; Sánchez, collage; Crespo, instalación;y Velasco, fotografía.
 Estos seis artistas son una muestra de los que se dedican al arte contemporáneo en Talavera, una ciudad que, según indica Olmos, «se tiene que actualizar en un sentido cultural, más relacionado con las artes plásticas». «Tenemos siempre la tentación de mirar por el espejo retrovisor en vez de hacia adelante, nos apoyamos mucho en la historia, en la cultura heredada pero existe también un ahora y aquí, y una proyección hacia adelante», subraya Olmos.
En este aspecto, apunta que la ciudad presenta un cierto déficit y apuesta por una actualización en este sentido, destacando que desde el Ayuntamiento se les facilite la tarea para, en adelante, poder realizar al menos dos muestras al año y así «poder ofrecer a la ciudad un tipo de arte que se está haciendo ahora mismo».


Obras de la exposición. ‘El gesto multiplicado’ reúne cerca de 60 obras en el recién reabierto espacio expositivo de San Prudencio. Entre ellas figuran las de Olmos, artista vinculado al mundo de la cerámica que, en su momento se pasó a la utilización de materiales diversos. Así, «más que un escultor al uso que talla la piedra o la madera», lo que hace es «ensamblar materiales, construir formas» y presenta en esta muestra una serie de piezas que guardan relación con la ecología. Se trata de un tema que despierta gran interés en Olmos, al considerar que el arte «no está solo para decorar paredes, tiene que implicarse», y entendiendo que las obras de arte «tienen siempre un sesgo político».
A base de materiales reciclados, Olmos construye formas a modo de metáforas. En concreto, las que se pueden contemplar en esta exposición pertenecen a la serie ‘Eco’, con la que el artista hace «una denuncia del deterioro del medio ambiente». Todas contienen una gran carga simbólica, y aluden por ejemplo a elementos recogidos en una playa, la tensión social, la esquilmación de los recursos en el mar, la idea idealizada de naturaleza y la relación con una idea de bosque artificial. Con sus obras, Olmos viene a decir «que la naturaleza es un bien finito que como no lo cuidemos, nosotros nos vamos detrás también». Así, refleja la realidad de que «en vez de vivir la naturaleza lo que hacemos es utilizarla como recurso para expandirnos, para hacer fotos, para decir que hemos estado en tal sitio, pero en el fondo seguimos manteniendo un sistema que se lo está cargando todo», explica.
En lo que respecta a la obra de Sakkinen, el propio artista explica a este diario que en esta muestra presenta cuadros de reciente creación y otros de hace años, además de una serie de platos de cerámica diseño suyo. El objetivo de Sakkinen es que su obra «sea como el mundo», y explica que al igual que por la calle se observa publicidad y propaganda de todo tipo, en su obra la cultura del consumo cobra protagonismo a modo de sátira del capitalismo global.
Este artista se desmarca del arte meramente visual y no busca hacer propaganda con su obra, sino que invita al espectador a pensar para que extraiga sus propias conclusiones. Llama a su arte turborrealismo, ya que de un lado presenta la realidad tal y como es y, de otro, altera y confunde el estado normal de las cosas y turba la conciencia del espectador. En el catálogo de la muestra, apostilla que el arte que no está hecho para decorar los salones de los burgueses, tiene que ser irreverente, irónico, excesivo, provocador y controvertido. «El arte bueno hace reír, llorar, , sudar, vomitar y cagarse encima», y asegura que, en alguna de sus exposiciones «la gente ha llorado».
Expone también en esta muestra el ceramista Antonio Portela, quien apuesta por una elaboración diferente a la tradicional. Portela trabaja con gres en alta temperatura y, mediante transferencias a base de un proceso de fotocopiado consigue, mediante pigmentos de color, imprimir sobre las superficies cerámicas imágenes previamente seleccionadas. En este caso, presenta dos series, una de ellas relacionada con el mundo del boxeo y otra ligada a una estética pop.
Su trabajo pretende ironizar sobre la permanencia y la durabilidad, y promueve así la alteración, conversión, inestabilidad y transmutación de sujetos y formas, tal y como explica el artista en el catálogo de la muestra.
En cuanto a las instalaciones realizadas por Ana Crespo que se exponen en esta muestra, predomina el papel de seda y el fieltro y dan buena cuenta de su enfoque ligado a la vertiente espiritual humana. Esta experta en poesía sufí considera que el arte tiene la capacidad de agrandar la dimensión lúcida de la conciencia e intenta evocar en el espectador una imagen delicada, un acercamiento acogedor y estimulante. Busca que el significado llegue de un modo sutil, como ocurre con los cuentos tradicionales, y que a la vez el contenido sea intenso, tal y como describe ella misma.
Pedro Velasco aporta el arte fotográfico a esta exposición, en la que muestra obras donde registra con su cámara todo aquello que le pueda resultar estimulante o susceptible de ser contado captado en su entorno durante su quehacer diario, según explica Olmos. Sus fotografías son «trocitos de realidad» aparentemente sencillas que son realmente una especie de «subrayado de lo que vemos que pasa desapercibido».
En cuanto a Carlos Sánchez, expone una serie de collages con elegantes composiciones de estética vintage con una importante carga onírica donde presenta diferentes propuestas donde se pueden ver desde gimnastas o bañistas lanzándose al vacío, a visiones del corazón y sus particulares ‘animaladas’, con humanos con cabeza de animal.